Publicaciones de Roli Marín Tapia (17)

CARCAJADAS DE CONSCIENCIA

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Este país, nuestro, aunque a veces quisiera que no lo fuera, viaja en diferentes embarcaciones y sigue su trayecto navegando en aguas viles, turbulentas, crueles y despiadadas. A las aguas del mar se suman los vientos huracanados, violentos y destructores, entonces, la embarcación o embarcaciones de este país parecen hundirse en lo más profundo del mar del hartazgo, del cansancio, de la resignación, de la desesperanza aprendida.

Este país tan diverso y por eso complejo, a veces, parece hacerse jirones, entonces, la esperanza, la ilusión, los sueños desaparecen, pero afortunadamente, en el fondo de nuestro ser un ápice de consciencia nos dice que el optimismo puede ayudarnos a seguir en movimiento.

Entre tantos devenires, casi apocalípticos, en este país de los Incas, el territorio no se expande sino que se contrae y entonces, se forman montañas inmensas de  odio, de guerras, de luchas sangrientas entre nosotros mismos. Y lo más triste de esta situación es que intentamos construir nuestra percepción sobre quiénes somos, destruyendo la visión que los demás tienen sobre sí mismos. Queremos construir nuestra identidad desapareciendo o negando la identidad del otro. Somos un país que conoce mucho sobre su gente cuando intenta “vender” una imagen a otros, pero somos un país que conoce muy poco sobre su gente cuando se trata de construir una imagen para “venderla” a nosotros mismos. Intentamos que otros crean en nuestra imagen, pero nosotros no creemos en ella. Algunos pensarán que tengo una idea negativa de la naturaleza humana, también la tengo, pero por una cuestión de salud mental y justicia, tiendo a pensar que los seres humanos somos benevolentes, generosos, compasivos.  Ser amable, empático, altruista significa, también, haber evolucionado como especie. Estas actitudes indican que como sociedad hemos forjado  y realizado un trabajo cognitivo encomiable.

Es en estos acaeceres cotidianos donde la imagen del hombre parece verse amenazada e intenta esfumarse o insertarse en el amplio espacio de la desesperanza y la desilusión,  cerca de nuestros tímpanos vuelve a resonar la frase de Shakespeare “Ser o no Ser”. Es en este trance en el que el hombre vuelca sus efluvios de transformación para dejar de ser una víctima de las circunstancias y embaucarse en un camino de transformación, porque sabe que una de sus características cognitivas que le hacen “superior” a otros animales es su capacidad de crear cambio y transmitirlo, enseñarlo y ser partícipe activo de éste. En un país como el nuestro dejar de “Ser” es una tarea fácil y cómoda, basta con dejarse llevar por lo que piensa la mayoría o por los que tienen un poder provisional. En este país dejar de “Ser” es incluso un acto de  plausibilidad, basta con asentir a todo lo que dicen los que, digamos, gobiernan o dirigen los destinos de este país, a veces, sin destino. Porque en este país, “Ser” es una tarea inconmensurable, pero digna de ser creída. Son pocos los que se atreven a seguir siendo, son pocos los que se atreven a creer en ellos mismos, son pocos los que experimentan peripecias, odiseas, caminos procelosos por el solo hecho de vivir de acuerdo a sus convicciones y principios. Son pocos los que se atreven a pensar, reflexionar y analizar lo que pasa cada día. Pero como decía César Vallejo: somos pocos, pero somos.

Recuerdo haber leído un texto conocido como el “Tanatóforo”, en el que un individuo se vale de las debilidades del grupo, al que pertenece, para seguir destruyéndolo  y lo hace con intencionalidad, sin un ápice de remordimiento, ya que su objetivo es descomponer, fragmentar el grupo. Lo logra provisionalmente, pero al final el grupo se sobrepone a las inquietudes y acciones perversas de este individuo.

Por eso, yo también me atrevo a creer que al final de cada camino, por más turbulento que este sea, siempre vence la lucidez, las ideas, el pensamiento, el equilibrio. Entonces, alguien empezará a sonreír y como la sonrisa es contagiosa, varios empezarán a sonreír y esto se transformará en carcajadas de vida, de movimiento, de consciencia, de cambio.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamerica Perú

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YO SOY MI TESIS (II)

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Así empezó esta tesis, como ya lo dije, no es más que la representación de aquello que siempre rondó en mi mente, es decir, no cómo se ven los demás, sino cómo me veo a mí mismo. Si hubiese tenido la posibilidad de escribir una tesis sobre mí mismo, lo hubiese hecho, pero no fue el caso. Entonces, lo que intenté fue describir, comprender el autoconcepto en los otros para comprenderme a mí mismo. No sé si tengo una concepción estable sobre quién soy, ni pretendo tenerla, pero sí es cierto que para mí, construir una imagen, fue un viaje muy proceloso, vertiginoso, con momentos exponencialmente extremistas, unas veces me elevaba aun pináculo sublime, otras veces me sumía en lo más profundo del desconcierto, de la miseria.

Las ideas que yo tenía sobre mí mismo siempre oscilaron entre el cielo y el infierno, pero la mayor parte del tiempo pasaron en el purgatorio. Empecé a escribir una línea de vida sobre los momentos más tristes y alegres de mi vida, sobre mis relaciones en diferentes etapas de mi vida, sobre mis salidas, mis retornos, sobre las maneras cómo  me relacionaba conmigo mismo y con los demás. Frente a esto empecé a leer harto sobre autoconcepto y personas adictas a sustancias psicoactivas, visité varios lugares para conseguir información, hablé con muchas personas entendidas en el tema. Me embarqué en un viaje empecinado no para llegar al algún lugar, sino para llegar a mí mismo. Probablemente, un viaje proceloso y complejo. No exagero si digo que mientras más leía más cercanas veía mis miserias, pero comprenderme se convertía en un bálsamo para mis tragedias personales.

Mis preguntas empezaban a dar a luz una tesis, pero a veces, parecía más una antítesis. Aún así, me emocionaba mucho ser el personaje principal de esta dramatización, pero muchos dirán ¿Qué sentido tiene, entonces, hacer un estudio con los demás? Pues, los estudios nacen de y con uno, se plasman o se realizan con los demás y vuelven a uno mismo. Esto no significa dejar de comprender y entender a los demás.

Como parte de la elaboración de esta tesis, se requería presentar avances, de vez en cuando, y hacer exposiciones de la misma. En este trance, una de las cosas que me llamó la atención fue que yo explicaba mi tesis  mejor de lo que se entendía leyendo la misma. Probablemente, también estaba relacionado con el autoconcepto. Un vacío notorio entre la palabra oral y la escrita, entre la vida real y la vida ideal. La relación entre mundo interno y externo es vacía, confusa o tal vez los límites no son muy claros. Sabía explicar mi tesis, pero no redactarla, es como decir sabía explicar mi vida, pero no cómo vivirla. Mi tesis escrita era el  mundo externo, mi tesis oralizada era el mundo interno. Mi tesis redactada era la realidad, mi tesis verbalizada era la realidad convertida en poesía.

Se supone que he terminado de redactar mi tesis. Aún recuerdo la cantidad de libros y artículos que he leído, y con más claridad recuerdo el contenido de éstos.

Al inicio, la imagen que tenía sobre mí mismo llevaba dentro de sí una claridad meridiana, pero en este momento ya no sé si sigo siendo o he dejado de ser. 

Es así como mi tesis se convirtió en un ser viviente, porque yo soy mi tesis. Y por eso puedo decir que el curso de tesis termina, pero la tesis sigue viva, es más, la tesis empieza cuando termina el curso de tesis y ésta terminará cuando deje de preguntarme sobre mí mismo.

Pero tengo que decir que la tesis como tal es un procedimiento, un trámite, pero se convierte en interrogante, en pregunta, en espejo, en atalaya por el tema que lleva en su vientre, en mi caso, autoconcepto.

A algunas personas cercanas las he comentado esta reflexión y de una manera válida me comentan que es una reflexión bastante personal, en el sentido que se centra en mí mismo y pareciese que los sujetos del estudio no adquirieron mucha importancia. Debo decir que se equivocan o que no han entendido la reflexión. Sumado a este comentario, ellos me preguntan si yo soy adicto a alguna sustancia psicoactiva. Y como yo no puedo cubrirme, frente a ellos me desnudo: mis drogas lisérgicas son: pensarme y repensarme, mis óxidos nitrosos son: viajar a mí mismo y despedirme, porque solo así sé que nos volveremos a ver. Aquí empieza lo subjetivo e intersubjetivo de la vida. Y es que estas líneas también permiten autoconcebirme. 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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CREANDO UN SELF REFLEXIVO

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En artículos anteriores había comentado sobre cómo la narratividad construye el self y de cómo esta se convierte en discurso y pensamiento. Pero estos instrumentos o herramientas, también, nos inducen a pensar en el self reflexivo, es decir, de alguna manera, en la capacidad de transformar, recrear las circunstancias internas como externas. Es una capacidad plausible en el ser humano concebir otros horizontes y otras formas de ser. Pensarnos es digno de ser contado.

Por eso Damasio, en su libro “Y el cerebro creó al hombre” comenta que tanto los grupos como los individuos a quienes el cerebro les hizo capaces de inventar o crear semejantes narrativas para mejorarse a sí mismos y a las sociedades, llegaron a ser exitosos para que los rasgos arquitectónicos de esos cerebros sean seleccionados y para que su frecuencias aumente en las nuevas generaciones.

Entonces, las narrativas se convierten en una manera de otorgar tanto al individuo como a la sociedad otra manera de ser y lo más importante es que se transmite a otras generaciones, a través de la oralidad. 

Es por eso que se empieza a contar historias sobre lo que uno fue, lo que es, lo que quiere ser. Damasio continúa diciendo que contar historias fue la solución, contar historias es algo que los cerebros hacen, de manera implícita y natural. Contar historias de manera implícita ha creado nuestros selfs y no debería sorprender que eso impregna la fábrica entera de sociedades y culturas humanas. Tampoco debería sorprender que las narrativas socioculturales prestaron su autoridad de seres míticos, se supone, tienen más poder y conocimiento que los seres humanos, criaturas cuya existencia explicó todo tipo de predicamentos y cuya actividad tuvo la habilidad de ofrecer socorro y modificar el futuro.

Como se nota, el hecho de contar historias va creando y modificando los inviduos y los espacios socioculturales, ya que el contenido de estas historias contiene vida y visiones capaces de hacernos creer, incluso, en otras vidas.

Bruner en su libro “Acts of meaning” señala que existen dos maneras muy importantes de orientarnos hacia la cultura y el pasado. Una de ellas es la reflexión, la capacidad de recorrer el pasado y alterar el presente a la luz del pasado o alterar el pasado a la luz del presente. Ni el pasado, ni el presente permanecen fijos en tarea de reflexión. Bruner continúa diciendo que el “inmenso repositorio” de nuestros encuentros pasados pueden ser traídos a la luz y destacados cuando empezamos a reflexionar sobre ellos o tal vez cuando los reconceptualizamos.

En este sentido, contar historias permite “jugar” con los tiempos, con los diferentes espacios culturales, existenciales, ya que mirarse a uno mismo o repensar nuestras vidas, ayuda a dar a luz nuevas perspectivas, nuevos mundos y nuevas historias.

Bruner, comenta que otra de las maneras de orientarnos hacia la cultura y el pasado es nuestra “deslumbrante” capacidad intelectual para imaginar alternativas, para concebir otras maneras de ser, de actuar, de esforzarse. En algún sentido somos “creaturas de la historia”, en otro sentido, también, somos agentes autónomos. El self como cualquier otro aspecto de la naturaleza humana se erige como guardián de la permanencia y como un barómetro que responde al tiempo local y cultural. Bruner, prosigue y señala que al usar sus capacidades de reflexión y de imaginar alternativas, escapa, abraza, reevalúa y reformula lo que la cultura le ofrece.

Entonces, el self reflexivo se encuentra en constante movimiento para dejar o tomar lo que se le ofrece y esto solo lo logra a través de la reflexión que le permite conjugar diferentes posibilidades y distintos universos para ser o para dejar de ser.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

 

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ME ATERRA PENSAR QUE ESTE MUNDO LLEGUE A SER REAL


3556766851?profile=RESIZE_710xLos acontecimientos de este mundo: las propagandas, los anuncios en pantallas gigantes, las descripciones de la realidad, los detalles nos hacen creer que este mundo es real. Entonces, empezamos a convivir con un mundo real que se ufana de ser conocido y descubierto, es así como la realidad nos conduce a la realidad y al adormecimiento de nuestros sentidos, porque parece que todo está dicho o explicado y no hace falta descubrir nuevas ventanas o nuevos caminos. Nuestros sentidos parecen embotarse y obedecer, ciegamente, a los acontecimientos reales.

 Las investigaciones, las estadísticas, estudios cuantitativos exponen la realidad a nuestros ojos como un evento palpitante, tangible y palpable. Tendemos a explicar cada cosa, nos angustia mucho el no saber algo sobre algo, fehacientemente, buscamos razones y erigimos teorías hegemónicas e intentamos encontrar una organización que las respalde. Empezamos a movernos con y dentro de la lógica, partimos de premisas y llegamos a conclusiones, ya ni siquiera nos importan las preguntas, solo queremos obtener respuestas. Todo se convierte, paradójicamente, en un proceso lineal.

La ciencia ausculta cada objeto, cada organismo, usa microscopios para ventilar y mostrarnos los más mínimos ápices de la realidad. Las maquinas sofisticadas nos hacen ver las partículas más pequeñas de los objetos, entonces, por un momento, nos parece ver todo y encima lo pequeño es dimensionado para ser visto. No nos contenta la unidemensionalidad, entonces, caemos en el cuento de la tercera o cuarta dimensión. La realidad es un evento simple, banal y lo  peor de todo es que otros intentan mostrarnos la realidad, entonces, nos presentan la realidad que ellos quieren que conozcamos. Convivimos cada día con el orden natural de lo que pasa en el mundo.

Todos estos acontecimientos lo que hacen es esconder el juego, la incertidumbre, la confusión, los procesos circulares. Ya no nos asombramos, ya no nos quedamos boquiabiertos frente a aquello que se mueve en otro orden, en el orden sobrenatural. Los acontecimientos descritos arriba lo que intentan es desaparecer el misterio, la duda, en palabras de Jean Baudrillard, la seducción, el hecho de ser y no ser, las apariencias. Y es que la vida no es real, afortunadamente, la vida, el mundo todavía seduce y atrae porque en su vientre lleva la sutileza de ser esto aquí y de no ser esto allá y viceversa.

Lo oculto, lo que necesita ser descubierto es más llamativo que la realidad misma. Y es que el mundo, la vida necesitan maquillarse para confundir a los que observan. El mundo, la vida, la realidad se embellece cuando se mueven en el orden sobrenatural, cuando trascienden, cuando se esconden frente los ojos avizores del hombre. Entonces, la inteligencia se convierte en juego sutil y astuto, preñado de rituales. En este sentido, el juego deja de ser pragmático, concreto, directo y se transforma en ambiguo, ubicuo, inefable.

Por eso, hoy puedo decir que lo más me aterra es pensar que este mundo en algún momento llegue a ser real, pero como dice Jean Baudrillard, entonces, habremos muerto.

 

Roli Marín Tapia 

Redactor Prensamérica Perú

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GRATO ENCUENTRO CON ZENOBIO SALDIVIA


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Ayer por la noche, mientras la brisa del mar limeño acariciaba mis sienes, fui en busca de un "desconcido" en aquel momento. Solo había escuchado y leído sobre él a través de las noticias de Prensamérica Internacional. De una manera empecinada y testaruda, emprendí mi trayecto hacia el lugar donde aquél personaje se hospedaba. El tiempo se evaporaba silenciosamente. Llegué al lugar y en la recepción pregunté por Zenobio Saldivia, me dijeron que esperara un momento. La recepcionista iba a avisar a Zenobio que alguien estaba preguntando por él. Esperé unos minutos y de pronto divisé un tipo sencillo, sonriente, su rostro emanaba calidez y lealtad. Con una voz titubeante le dije: Hola Zenobio y le estreché la mano, generosamente. Me contestó y me dijo: hola Roli y también me estrechó la mano, cálidamente.

Salimos a caminar por el parque principal de aquel distrito, mientras visualizábamos un lugar donde sentarnos y charlar, detenidamente. Mientras caminábamos, íbamos conversando sobre nuestros quehaceres, actividades e ideas. Después de unos minutos, encontramos un lugar para descansar y conversar sobre diferentes temas. Pedimos algo de comer y beber y mientras disfrutábamos de la comida peruana, íbamos conversando sobre diferentes temas: psicología, filosofía. Siento dentro de mí un imperativo emocional para decir que fue un grato encuentro, ameno y divertido. Conocí a un tipo sencillo, bonachón, leído y sobre todo a un amigo.

Después de aquellos momentos inefables de conversaciones productivas y encapsuladoras, nos despedimos, porque es la única manera de saber que nos volveremos a ver. 

Gracias Zenobio Saldivia por tu tiempo, por tu disponibilidad para compartir con un tipo imberbe como yo. Espero que el destino nos deparé nuevas rutas para volver a encontrarnos.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

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YO SOY MI TESIS (I)

 

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La pregunta ¿quién soy? Siempre ha sido y es una de las preguntas que martillean, constantemente, mi ser. Porque concebir esta pregunta significa pensar sobre las ideas, las percepciones y concepciones  que tengo sobre mí mismo, eso es autoconcepto.

Acabo de redactar una tesis sobre  autoconcepto en personas adictas a sustancias psicoactivas. Desde mi fehaciente convicción que detrás de cada evento siempre existe una razón, una causa, puedo decir que esta investigación también es fruto no de acontecimientos fortuitos, sino que ha sido engendrada, movida y motivada por razones tanto personales, individuales como colectivas.

Hace unos años atrás realicé un voluntariado en un centro de rehabilitación para personas con adicciones y como siempre pasa en cualquier lugar que me encuentro, me invade, me encapsula el asombro, y por alguna fortuna del destino  este asombro, paulatinamente, se convierte en preguntas, interrogantes, confusión, incertidumbre.

A partir de todos los devenires cotidianos del centro de rehabilitación, empecé a pensar sobre las personas en proceso de rehabilitación, sobre sus dificultades, su desarrollo evolutivo como personas y por cierto no era una tarea ociosa pensar sobre los otros. Había conversado bastante y varias veces con muchas personas adictas que vivían en el centro, jugábamos fútbol, participábamos juntos en diferentes actividades: reuniones de la mañana, terapias grupales, coloquios individuales.

Los efluvios de mis preguntas, cada vez más, me incitaban a seguir preguntándome sobre ellos. Empecé a leer, a preguntar a los profesionales sobre adicciones, desarrollo humano, autoconcepto. Pero en cierto momento, un desconcierto inusual hace parpadear mi mente y me pregunto ¿Por qué tanto interés en ellos? ¿No seré yo? ¿No estaré interesado en mí mismo? ¿No serán ellos un pretexto para pensarme? Yo creo en la causalidad, no en la casualidad.

Después de estos destellos y ráfagas mentales empecé a dar un giro en mi curiosidad e inicié  un proceso de interés sobre mí mismo y me hicelas mismas preguntas que forjé acerca de ellos. Entonces, este estado liminal cambió de rumbo y ya no me preguntaba ¿Quiénes son ellos? Sino ¿Quién soy? Ya no me preguntaba ¿cómo se ven ellos? Sino ¿cómo me veo yo? Ya no me preguntaba ¿Qué piensan ellos sobre sí mismos? Sino ¿qué pienso yo sobre mí mismo? Ya no me preguntaba ¿cómo se perciben ellos así mismos? Sino ¿Cómo me percibo yo? Ya no me preguntaba ¿cómo construyeron la  imagen que tienen sobre sí mismos? Sino ¿cómo construí la imagen que tengo sobre mí mismo? Anduve varios días y meses rumiando estas preguntas y aparecían en las ventanas de mi mente ápices de posibles respuestas. Empecé a pensar hipotéticamente. Entonces, apareció el mundo de las probabilidades.

Mi voluntariado en el centro terminó, no obstante, las preguntas continuaron impertérritas, incólumes en mi mente. Después de unos meses, en la universidad, llegó el momento de llevar un curso conocido como seminario de tesis. Este momento fue como un milagro divino, una emanación providencial, no por el curso, sino porque era el espacio fértil y propicio para plasmar un tema: autoconcepto en personas adictas a sustancias psicoactivas.

En un inicio, el tema sonaba algo diferente, porque había estado pensando, también, sobre narratividad y self, pero en aquel momento no resultó muy práctico y accesible el tema de narratividad, así es que puliendo asperezas y deconstruyendo para construir, terminé optando por autoconcepto.

 

 

                                                                                                                                                                                

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UNA TORRE ACTUAL

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En la Biblia existe una parábola muy conocida: la torre de Babel.  Todo el mundo tenía el mismo idioma y usaba las mismas expresiones, nos dice el relato. El texto continúa diciendo que un grupo de personas llegan a una llanura de la región de Sinear y se establecen allí. Luego, este grupo decide construir una ciudad con una torre que llegase hasta el cielo y así hacerse famosos y andar desparramados por el mundo. Yavé baja para ver lo que han construido y decide confundir el lenguaje de éstos habitantes de modo que no se entiendan los unos a los otros y así los dispersó. El relato termina diciendo que se llamó Babel porque allí Yavé confundió el lenguaje de los hombres.

He leído esta comparación con ahínco,  curiosidad y creo que resuena dentro de mí no solo porque me permite auscultar mis mundos internos, sino porque también me habla de nuestros tiempos presentes y actuales. Una parábola que adquiere actualidad en nuestra sociedad.

“Al inicio todos hablaban una misma lengua” parece ser el reflejo de la comprensión, del entendimiento entre unos y otros. Hablar una misma lengua significa, de alguna manera, concebir lo que el otro quiere decir o desea, lo cual puede significar adentrarnos en el entendimiento de los espacios individuales, culturales y sociales que el Otro nos quiere transmitir. Pero esta tarea, loable por cierto, requiere de desprendimiento y de la capacidad de conocer y dejarnos conocer. “Usaban las mismas expresiones” podría significar que uno forma parte de una comunidad concreta como un espacio para compartir experiencias. Y es que se usa las mismas expresiones cuando nos conocemos, cuando habitamos ese mismo espacio y cuando compartimos los mismos devenires culturales.

Algunos autores dicen que el lenguaje está hecho para confundirnos, pero ¿el entendimiento entre unos y otros pasa solo por el lenguaje?

De pronto, los habitantes, cuenta la parábola, “deciden construir una ciudad con una torre muy grande para ser famosos y andar por el mundo”. Probablemente, es aquí donde empezamos a confundirnos, porque construir una torre alta es un deseo plausible, pero construirla para ser famosos y andar por el mundo es un objetivo carente de análisis y reflexión. La tragedia de la convivencia humana empieza cuando intentamos construir nuestras torres sin percatarnos de las pequeñas casas que habitan alrededor. El entendimiento entre seres humanos radica en entender no solo nuestros mundos, sino también los mundos de los Otros. Porque como ya es sabido, cuando se intenta construir las torres de nuestros sueños y deseos sin entender las pequeñas habitaciones de los Otros, terminamos sin comprender a dónde queremos llegar y nuestras torres se derrumban. Entonces, vivimos en el mismo espacio  y hablamos la misma lengua pero no nos entendemos. “Una torre que llegue hasta el cielo” significa construir posibilidades solo para unos, mientras que otros siguen sumergidos en la exclusión y solo son necesitados cuando se hace necesario cargar los ladrillos para construir la torre.

El texto señala que “Yavé decidió confundir y dispersar a los habitantes”. Probablemente, este el punto culminante de una comunidad sin comunión: vivir dispersados. Esto nos induce a pensar en la desestructuración de los lazos comunitarios. Aquí los vínculos no existen más, ya que hemos dejado de ser nosotros mismos. La comunidad carece de armonía, el cordón umbilical se ha roto, entonces, ya no existe aquél “algo” que permite fusionar a la comunidad. Vivir dispersados, también significa que los habitantes de una comunidad ya no tienen nada en común que les haga sentirse parte de un todo.

¿Acaso esta parábola no es el reflejo vivo y martilleante de nuestra sociedad, de nuestras comunidades? ¿Acaso no hemos intentado construir alguna vez torres inmensas, en vez de construir pequeñas casas con cimientos inquebrantables? ¿Acaso no es esta parábola el reflejo vivo y parpadeante de nuestro país?

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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ESTOS BESOS

 

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Algunos besos traen la panacea,

algunos besos son inocentes;

nunca damos besos con los labios,

 los besos son hechos con nuestras mentes.

Algunos besos son espontáneos,

algunos besos son planeados,

algunos besos son traviesos,

algunos besos sólo existen entre dos realmente vivos.

Algunos besos son públicos,

algunos besos son privados;

los mejores besos son besos perdidos,

los mejores besos besan desconocidos.

Los mejores besos son excesos,

Los mejores besos son intercambios de saliva,

los mejores besos son los que paralizan la respiración,

los besos son una eyaculación de energía positiva.

Algunos besos son tiernos;

no existen besos de uno, dos o tres minutos,

los besos son el fruto de la vida,

los besos son eternos.

Algunos besos son rápidos,

algunos besos se dan con calma,

algunos besos besan el cuerpo;

me gustaría besar un alma.

Los besos no tienen arrugas,

los besos nunca serán viejos;

el beso no existe,

sólo existen estos y aquellos besos.

 

Roli Marín tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

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TESTARUDA, ELLA

 

Desafiante, testaruda,

 toma mi  mano, a veces,

caminamos, a veces,

 respirando el mismo aire, juntos,

mirándonos a los ojos, parodiando  el destino de los difuntos,

y es que desde hace días tiene miedo que sea yo.

 Me siento acompañado por ella, a veces,

conoce los lugares  a donde voy, las posadas donde me quedo,

conoce mi fragilidad,

yo la sonrío,  tengo miedo  de no tenerla miedo.

Hace mucho tiempo, se perdió,

y es que la segunda parusía  necesita ángeles custodios,

se ufana de su inmensidad, cambia de nombre,

se regocija en  la oscuridad tupida,

la quiero como yo la quiero,

siempre fue parte de mi vida.

 Cautiva su belleza,

no la conozco, tal vez,

sé que nunca murió y no piensa morir,

la quiero, es cruel,

no le gusta vivir.

Tiene mi foto en la palma de su mano,

respira sobre ella,

no le gustan los colores que visto,

 le gusta mi timidez, tal vez,

pero no  le gusta lo que conquisto.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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EL LICOR DE LA VIDA

 ¡Amaneció!

el universo gira en torno a mí;

los astros y las estrellas me sonríen,

las vejaciones de la vida se han ido,  yo no las despedí.

Hoy amaneció,

he sentido una eyaculación de algarabía,

el licor de la vida me ha embriagado,

hoy escucho en el cielo mi parusía.

Hoy amaneció,

tengo una sensación, mis ideas continúan impertérritas;

no hay en mi mente otro espejismo; ser yo,

mi boca habla a través de obras maestras.

Hoy amaneció,

conozco mi pasado e intuyo mi porvenir,

aquellas fluctuaciones,  mis nefastos antojos

se han ido,

hoy he empezado a soñar para dormir.

Hoy amaneció,

mi vida es un árbol frondoso de flores aromáticas,

frutos provechosos,

el instinto de la maldad se ha ahogado,

mis ideales son perversos  y grandiosos.

Quizá sea un sueño,

no dudo,  hoy escribo;

mis sentidos se han envilecido,

no dudo, hoy amaneció.

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ESTOY DESPIERTO...

Hoy de despertado con ideas perversas,

nacen como una querella a las ideas de Dios,

soy muy grande para mí mismo, tal vez,

 la vida resbala en las hojas arrugadas de aquellos libros.

 Estar despierto, una excitación descomunal,

las ideas desaparecen y aparecen,

autodestructivas, punitivas y perversas.

 Estar despierto y escribir,

caminar por la patria sin fronteras,

sin buscar la vida en las líneas borrosas de algunos libros,

caminar y masticar mi silencio

 junto al fuego de la vida que me purifica,

 oteando como un atalaya,

mi cercanía a lo divino me santifica.

Hoy he despertado sin saber, un nuevo día,

un peregrino sin un pedazo de tierra,

hoy el mundo me ha negado sus entrañas virginales.

Hoy he despertado cual caballero andante,

 con el agua fresca de los manantiales, he despertado,

 he dormido, pero he despertado,

mis sueños se han desvanecido, he despertado,

mis pasos se han opacado.

He despertado.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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TESTARUDA


Desafiante, testaruda,

 toma mi mano, a veces,

caminamos, a veces,

 respirando el mismo aire, juntos,

mirándonos a los ojos, parodiando el destino de los difuntos,

y es que desde hace días tiene miedo que sea yo.

 Me siento acompañado por ella, a veces,

conoce los lugares a donde voy, las posadas donde me quedo,

conoce mi fragilidad,

yo la sonrío, tengo miedo de no tenerla miedo.

Hace mucho tiempo, se perdió,

y es que la segunda parusía necesita ángeles custodios,

se ufana de su inmensidad, cambia de nombre,

se regocija en la oscuridad tupida,

la quiero como yo la quiero,

siempre fue parte de mi vida.

 Cautiva su belleza,

no la conozco, tal vez,

sé que nunca murió y no piensa morir,

la quiero, es cruel,

no le gusta vivir.

Tiene mi foto en la palma de su mano,

respira sobre ella,

no le gustan los colores que visto,

 le gusta mi timidez, tal vez,

pero no le gusta lo que conquisto.

 

Roli Marín

Redactor Prensamérica Perú

 

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HE SOÑADO CON ELLA

 

 

Ella ha pasado fugaz como una estrella,

no la he tocado, sin darme cuenta la he vivido,

 no haberla desnudado alguna vez, me duele,

  haberme dormido, me duele.

 Para contemplarla, cierro mis ojos,

 de su aroma, quiero ser consciente,

 una profecía, escribirle,

 en el pico de una paloma, enviarle una carta.

Ella es la vida;

veinte y seis años han pasado, allá,

  hace unos minutos, he nacido,

aquel niño  se va.

 He soñado con ella, siempre,

 hemos dormido juntos, raras veces,

no la he querido lo suficiente, quizás

 con un amor de difuntos, la he conquistado.

Hemos caminado juntos, raras veces,

 han sido ofuscados, mis sentidos,

no veo,

 la vanidad destila ruidos.

¡Ese es mi castigo!

Tenerla para siempre, quiero,

poseerla, quiero,

si la vida es mucho más que vivir;

es un pecado perderla.

¡Esa es la vida!

con buenos amantes se va a la cama,

soy muy joven para tenerla, quizás,

voy a seguir buscándola.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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SUSPIROS DIAMANTÍFEROS

Yo estaba muerto; ayer pensé,

estoy viviendo, ayer dibujé,

 lo corruptible,  ayer obvié,

 lo eterno, hoy abracé.

Un lapicero en la mano,  unas hojas blancas,

no tengo memoria;

 olvidar mi memoria, me dicen los recuerdos,

  mi propia historia, entre mis manos.

 Me he sentado para caminar, ayer,

he llorado para reír,

  no quiere verme, el mundo,

he bebido las manchas de su elixir.

Aquellos caminos,  turbulentos, a veces,

pasos obstinados pero francos, a veces,

 estoy caminando, me detengo,

respiran en mis sienes aquellos fósiles.

 Está abierta; la catedral,

los cirios se derriten, no iluminan,

la sagrada escritura es leída;

benditas palabras en un cerrar de ojos se esfuman.

 Algunos libros sagrados, he leído,

cambiar su contenido, he intentado,

 está  vivo, el mensaje,

se apagan las letras y faroles de lo que he vivido.

No soy un profeta,

un heraldo  trasladándose a otro porvenir,

mis suspiros diamantíferos dudan de si  este mundo existe;

otro mundo posible, mis suspiros, van a parir.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

 

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SE ROMPE EL VELO

Ensoñación, tal vez,

las bocas del aire de ayer, no es un sueño, dicen,

mientras las heridas cicatrizan con las gotas de la lluvia

y los parpadeos de un reino empiezan a acariciar su sien.

Los dioses procrean, respiran, entonces,

 el brillo, los ornamentos, aparecen,

se gesta la forma de otro dios, entonces,

los panegíricos inútiles se desvanecen.

Empieza a tener consciencia de ser un dios,

la piel de sus pies luce arrugada y empolvada,

los otros dioses le hablan loores,

al primer canto se rompe el velo

y es que este dios prefiere la tierra y no el cielo.

Un dios arrogante, fariseo y pagano,

cada vez que aprecia un hombre arrastrándose por el piso

se convierte en buen samaritano,

no grita en los cultos,

no se arrodilla,

prefiere mirar las arrugas de su mano.

Es así como  empieza  a tener vida,

el cielo es un lugar cerrado,

en cambio la tierra tiene salida.

No duerme,

piensa en aquellos  seres de lo ignoto y desconocido,

en aquellas ráfagas de luz inasibles,

en aquellos destellos de agonía,

en aquel ser humano que nunca ha vivido.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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A VECES, PIERDO LA CALMA

 

Estoy madurando, quizás

pierdo el equilibrio, a veces,

estoy madurando, quizás,

 parece un vidrio, mi vida.

Estoy madurando, quizás,

 he insultado a mi amigo, ayer,

estoy madurando, quizás

 he llorado como un niño que busca abrigo, ayer.

Estoy madurando, quizás,

 he tenido sentimientos de destrucción, ayer,

estoy madurando, quizás,

sentí que la vida no es una sensación, ayer.

Estoy madurando, quizás,

que Dios cubría mis huesos con carne, sentí ayer,

 estoy madurando, quizás,

hoy me siento más cobarde.

 De lo que digo, dudo,

 estoy madurando, quizás,

 de lo que veo, dudo

¡estoy mutando!

 Estoy madurando, quizás,

 gritos beligerantes mueven mi alma,

 el niño que fui ayer, dejo de ser,

a veces, pierdo  la calma.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensaméric-Perú

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AQUEL CÁLIZ

 

La acrimonía de aquel día,

un mutismo sepulcral,

un estado casi de agnosia;

una mañana agoniosa sin cara angelical.

No quise anochecer sin divisar la aureola;

mis pies estaban en el lodo de aquel azarbe;

el belísono toque de mis pies

iba abriendo la bocacalle.

Bebí el cáliz de la vivacidad;

mi cuerpo absorbió nuevo caudal;

me convertí en un celícola,

de mi vida el cardenal.

No me da miedo si el día anochece;

conyugalmente, me he unido a la luz;

mi aliento diamantífero protege mi camino,

leve es el peso de la cruz.

Aquel estado de depauperación se he esfumado,

la vigorosidad de mi alma canta cada mañana,

la melodía de la nueva vida  se escucha,

es una locura sana.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

 

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