Publicaciones de Roli Marín Tapia (63)

TE PIDO...

Estaba partiendo, taciturno,

escuché los parpados del aire,

entonces, ha vuelto la reminiscencia de hablarte:

Te pido que los recuerdos  de ayer sean tuyos,

te pido que las carcajadas de ayer naveguen el inmenso mar de lo lúdico,

te pido que las palabras de ayer sean testigos fieles del silencio,

te pido que los apretones de manos dibujen un encuentro prístino.

Te pido que aquellas tertulias casi agónicas nimben tu frente,

te pido que aquellos caprichos empedernidos te permitan seguir siendo niño,

te pido que los últimos sorbos de café susurren que aún no has envejecido,

te pido que recuerdes el olvido.

Te pido que recuerdes  lo que nunca se dijo,

te pido que recuerdes  las caricias de un destino prolijo,

te pido que recuerdes los martilleos de un abrazo compartido,

te pido que recuerdes lo que te plazca, menos lo que te digo,

te pido que recuerdes,  así sabré que te habrás ido.

Estaba partiendo, momentos sombríos,

escuché los parpadeos del aire,

entonces, ha vuelto la reminiscencia de hablarte:

Te pido que te vayas,

 solo así llenaré mis vacíos.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

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¿CÓMO SE VIVE?

Antes que me vaya,

he venido a preguntarte:

¿Cómo se vive entre una copa de vino y los susurros de una boca ambiciosa?

He venido a preguntarte:

¿Cómo se vive entre la gentileza del aire y las caricias de unas manos que se entregan sin reserva?

He venido a preguntarte:

¿Cómo se vive entre suspiros agonizantes y palabras decadentes?

He venido a preguntarte:

¿Cómo se vive con un pie en la salida?

Puedes obviar todas las anteriores, pero no ésta:

¿Cómo se vive sin contar la vida?

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

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MIS LUNAS DE MIEL

Una letra deformada,

una sílaba encorvada,

una palabra metaforizada,

una oración destilada,

un párrafo frondoso,

un texto jocoso,

un libro veleidoso,

una biblioteca con aroma,

un universo portentoso,

y la vida se consuma…

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

 

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DESTELLOS DE AGONÍA

 

Ensoñación, tal vez,

las bocas del aire de ayer, no es un sueño, dicen,

mientras las heridas cicatrizan con las gotas de la lluvia

y los parpadeos de un reino empiezan a acariciar su sien.

Los dioses procrean, respiran, entonces,

 el brillo, los ornamentos, aparecen,

se gesta la forma de otro dios, entonces,

los panegíricos inútiles se desvanecen.

Empieza a tener consciencia de ser un dios,

la piel de sus pies luce arrugada y empolvada,

los otros dioses le hablan loores,

al primer canto se rompe el velo

y es que este dios prefiere la tierra y no el cielo.

Un dios arrogante, fariseo y pagano,

cada vez que aprecia un hombre arrastrándose por el piso

se convierte en buen samaritano,

no grita en los cultos,

no se arrodilla,

prefiere mirar las arrugas de su mano.

Es así como  empieza  a tener vida,

el cielo es un lugar cerrado,

en cambio la tierra tiene salida.

No duerme,

piensa en aquellos  seres de lo ignoto y desconocido,

en aquellas ráfagas de luz inasibles,

en aquellos destellos de agonía,

en aquel ser humano que nunca ha vivido.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

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DESPERTÁNDOSE...

Hombre pequeño, trozo de barro,

comiendo las migajas de un pan,

absorto mirando bocas afortunadas,

ellas vienen, otras se encuentran, otras se disipan.

 Frialdad descomunal,

parece que el mundo te ha momificado,

estático y perplejo

no sé si la vida te hizo retazos o mirando el río te has ahogado.

Las distancias son pequeñas

trotarás en ellas, intentarás recorrerlas,

tal vez tus miedos te atrapen,

tus inseguridades cavarán  tus cavernas.

Cabizbajo, nervioso,

 duele cuando no se sabe, carcome la mente no el cómo, sino el por qué,

y es que el agua también limpia,

pero prefieres aquellas tazas de café.

Los umbrales de la vida parecen haberse paralizado,

el dolor, tal vez,  no es tuyo, pero eres un hombre dolido,

el universo intenta conspirar,

pero las entrañas del paraíso

prefieren un dios dormido.

¡Un dios dormido!

En medio de la oscuridad, la luz es una urgencia,

el calor de la vida muestra su sonrisa,

la luz parpadea y se oye un suspiro,

los ruidos de una mano que se abre, providencialmente,

entonces, se despide la decadencia.

Se despierta, se levanta,

se pone de pie,  se despoja,

 su rostro resplandece, ilumina,

el mundo se llena de algazara.

Inseguro ante lo nuevo,

todos le miran, no mueven un dedo,

 tiemblan, se esconden,

mientras las cortinas del templo se hacen jirones

y se esfuma el miedo.

Se ha despertado,

el templo ha sido adornado por dentro

entonces, se hace necesario cerrar las puertas.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

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ROLICIDAD, ROLISMOS, ROLICAMENTE...

Ayer tuve un sueño. Soñé que dormía mientras soñaba. El universo entonaba cantos armoniosos, las aves acompañaban con silbidos celestiales y preñados de algarabía. Las montañas y los bosques exuberantes se refrescaban con la gentiliza del aire. La  gente bailaba al ritmo de canciones misteriosas, mientras otros bebían sangre depositadas en salseras antiguas. Yo, paulatinamente, abría mis ojos para contemplar aquel mundo benevolente. Aquel universo era el elixir de Vida, donde manaba leche y miel, todo era tranquilidad, concordia y melifluidad. De pronto, una voz me dijo: ¡despierta! ¡Estás aquí! Abrí mis ojos, y vi la luz, entonces, mi primer llanto estremeció aquellas entrañas virginales. Todo empezó a cambiar lampedusinamente. Lloré, lloré, porque todo era diferente. Aquel estado paradisiaco se había esfumado en un cerrar y abrir de ojos. Ahora, nace, tal vez la realidad.

Empecé a vivir angustiado por la frialdad del mundo, no encontraba abrigo, entonces, pregunté qué había pasado y una voz trémula me dijo: hace años que fuiste expulsado del paraíso. Y de pronto volví al vientre de mi madre.

Pero en los momentos más inusuales nacen las preguntas trascendentales, por eso, inserto en lo ignoto me pregunté: ¿quién soy? No encontraba respuesta, entonces, empecé a especular y preguntar a personas cercanas a mí y sus respuestas me parecerían descripciones sobre ellos mismos. No dijeron casi nada. Pero hubo unas cuantas palabras que me insertaron en una curiosidad perpleja. Ellos  dijeron: tú nunca mentías, eras tranquilo, bueno, tenías muchos amigos. Les miré fijamente y con una voz nutritiva les dije: gracias por sus respuestas, pero no me ayudan, porque ahora soy totalmente lo contrario a lo que me han dicho. Todos quedaron en un silencio sepulcral y de pronto mi segundo llanto nació. Me encontraba frente a un desafío: comprender lo que era y lo que soy.

 

Empecé a buscar y obtener información, a través de fuentes confiables y significativas, pero en algún rincón de mis mundos internos susurraba una voz, casi imperceptible, pero conmovedora. En un inicio, trate de descifrar aquellos susurros, pero luego, con el transcurrir del tiempo, estos se convirtieron en una voz clara y nítida como el agua de un riachuelo. Ya no hacía falta descifrar, solo se necesitaba escuchar. Entonces, un día decidí sentarme y escuchar aquellas palabras que no eran más que música celestial para mis tímpanos.

Esta voz empezó diciendo que la Rolicidad, es un constructo abstracto, una substancia, que no existe como realidad palpable, es un paradigma, una filosofía, una metafísica, una esencia que nadie ha visto, es un arte, una religión, una metáfora. La voz continúo diciendo que existen unas formas de concretizar esta realidad inefable. Estas maneras son conocidas como Rolismos, ya que estos son las representaciones, los diseños, los accidentes, lo concreto de lo abstracto, poemas, lenguaje, manifestaciones, vivencias cotidianas, son cuerpo, son huesos cubiertos con carne y piel. Son rituales. O sea, que la Rolicidad llega a ser, por medio de los Rolismos.

Después de haber sido encapsulado por tal narración, me atreví a preguntar ¿Y cómo se manifiestan estos Rolismos? Aquella voz, sin un ápice de duda me contestó: lo hacen Rolicamente…

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú.

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SONRISAS VIOLENTAS

 

El aprendizaje es una constante en el ser humano y éste puede ser entendido, de una manera simple, como  la adquisición de diferentes tipos de estrategias para propiciar el cambio. Y es por eso que los sujetos aprendemos y aprehendemos diferentes mecanismos para desenvolvernos en la vida. Una dimensión importante es el campo de las emociones.

Existe, en nosotros, emociones antiguas  y primitivas como el odio, la envidia, la destrucción, la autodestrucción, pero al mismo tiempo, para no sonar pesimista, también existe en nosotros la generosidad, la cooperación, la construcción y las energías necesarias para procrear.  Desde un punto de vista de vivencias individuales, estas polaridades parecen ser fáciles de manejar, pero se convierten en elementos complicados y complejos en el encuentro vivencial con los otros. De alguna manera, encontrarse con el otro significa salirse de nuestros parámetros y patrones mentales y exponernos a ser descubiertos.  En estos encuentros, algunos de nuestras estrategias de convivencia se subliman o se camuflan sutilmente. Pero es cierto, también que algunos mecanismos se manifiestan de una manera clara y desnuda. Por ejemplo, la violencia. Un golpe físico, una palabra, una expresión facial. Pero existen otras manifestaciones que parecen ser y no son o que son y parecen no ser.

Un apretón de manos puede ser muy violento, un saludo, una sonrisa, un te quiero. Y es que los seremos humanos siempre estamos haciendo cosas que no quisiéramos hacer y decimos cosas que no quisiéramos decir. Tal vez, suene prematuro, pero me atreveré a decir que la violencia que más daño puede causar es aquella que se presenta disfrazada o enmascarada.

Por favor, no me sonrías. No quiero violencia. Como dijo un escritor "los perros cuando ladran, también, muestran los dientes".

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

 

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TESTARUDA

Desafiante, testaruda,

 toma mi  mano, a veces,

caminamos, a veces,

 respirando el mismo aire, juntos,

mirándonos a los ojos, parodiando  el destino de los difuntos,

y es que desde hace días tiene miedo que sea yo.

 Me siento acompañado por ella, a veces,

conoce los lugares  a donde voy, las posadas donde me quedo,

conoce mi fragilidad,

yo la sonrío, pero tengo miedo  de no tenerla miedo.

Hace mucho tiempo, se perdió,

y es que la segunda parusía  necesita ángeles custodios,

se ufana de su inmensidad, cambia de nombre,

se regocija en  la oscuridad tupida,

la quiero como yo la quiero,

no como parte de mi vida.

Nunca me cautivó su belleza,

no la conozco, tal vez,

solo sé que nunca murió y no piensa morir,

la quiero, es cruel,

no le gusta vivir.

Tiene mi foto en la palma de su mano,

respira sobre ella,

no le gustan los colores que visto,

 le gusta mi timidez, tal vez,

pero no  le gusta lo que conquisto.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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MI PUEBLO...

Aquel pueblo que grácilmente me cobijó en sus entrañas virginales por muchos años, siempre aparece en el panorama de mi memoria como un rincón de concordia, de atención, de descanso, de conversaciones francas y es precisamente en esta reminiscencia que mi vigorosidad se convierte en fragilidad. Todo me habla: los árboles, las plantas, los caminos, los silbidos, las miradas, los saludos, las carcajadas, la lluvia y todos aquellos acontecimientos para los que el lenguaje resulta muy pobre al intentar describirlos.

Es un pueblo pequeño, pero inmenso. La distancia entre una casa y otra geográficamente es lejana,  pero todos nos conocemos, nos saludamos, nos miramos, nos prestamos cosas, sabemos en qué momento ésta  u otra familia vive triste o alegre.

Este pueblo es Romero. Romero es una planta. La historia cuenta que hace muchos años atrás existía una exuberante plantación de dicha planta en el espacio donde años después se construyó la escuela primaria.  Y por alguna razón del destino decidieron que este espacio geográfico fuese llamado Romero. Allí viví hasta los dieciséis años, estudié primaria, secundaria y luego salí de mi pueblo en busca de otros mundos. La vida es un viaje y generalmente es un viaje a uno mismo.

Cada mañana la gente se levanta  muy temprano, preparan su comida, la comparten y luego se dirigen a sus chacras, si el clima lo permite. Cuando la lluvia es fuerte, no se puede salir de la casa, entonces, es una oportunidad para conversar en familia,  para contemplar y disfrutar de la lluvia. Los  caminos empedrados, algunos, se convierten en recipientes de agua y barro. Entonces, se hace necesario unas botas de jebe, un poncho, un sombrero, aunque últimamente, estas costumbres,  paulatinamente, van cambiando.

Romero por un cuestión de organización está dividido en dos sectores: Romero alto y Romero bajo. En la parte baja hay una pequeña plazuela y alrededor algunas casas cercanas entre sí. Este es el punto de encuentro cada vez que se organiza algo como comunidad. Mi familia vive en la parte alta donde yo viví años inolvidables y fui testigo de odios, peripecias, situaciones procelosas, pero también alegrías indescriptibles. Recuerdo, a través, de la ventana de mi memoria, antes que la plazuela fuese construida, cada día después de terminar mis clases en secundaria, bajaba, alegremente, a jugar fútbol y a reírme con amigos, conocidos, promociones. Siempre me sentí querido por la gente y muchos de ellos me brindaban bastante cariño y yo en lo posible traté de no defraudar esa generosidad incondicional.

Siempre tuve pocos amigos, no por ellos, sino por mí. Generalmente, la gente prefiere personas divertidas y yo no soy divertido, generalmente, la gente opta por personas que sonrían a cada palabra que ellos dicen y yo no sonrío. Generalmente, la gente busca personas que estén de acuerdo con ellas y yo casi siempre estoy en desacuerdo, generalmente, la gente prefiere personas que estén dentro de la mayoría y yo siempre he estado dentro de las minorías.

Así pasan los días en mi pueblo. La gente camina largos trayectos, algunos de ellos silbando, deteniéndose en el camino para tomar un respiro o para levantar su mirada y divisar allá en las faldas de los cerros sus chacras de arveja, trigo, papas.

Sin duda alguna, intento describir un ápice de lo que realmente significa narrar las historias de éste pueblo que preñado de regocijo y júbilo me recibe casa vez que me siento huérfano.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

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¿VACIEDAD?

Una gota de rocío encendía mi alma,

el polvo de los caminos me elevaba,

 Dios ha bajado a visitarme,

parece una explosión de la nada.

Los más mínimos detalles pintaban mi alma,

un apretón de maños transformaba mis mañanas,

hoy sueño con los tesoros del Faraón,

los dioses me cantan,

he perdido las ganas.

 Ideas hidrópicas me consumen,

he perdido la hilaridad,

no celebro,

parece un estado  de vaciedad.

Las migajas de un pan

me hacían pensar en opulencia,

lo insípido tenía sabor,

antes comía poco,

no encuentro el sabor.

No celebro

¿Será que estoy en la cúspide de la felicidad?

Cada vez encuentro más razones,

el calor de las cosas me transmite frialdad.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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FRAGILIDAD CON LÁGRIMAS

He llorado mucho,

el lucero de mi alma se ha ofuscado,

el dolor en sí mismo no duele,

 un dolor encarnado, hiere,

 caminar descalzo, no duele,

ver que otros tienen zapatos, hiere,

 el hambre, no duele,

 ver a unos comiendo las migajas de los platos, hiere.

Lloro y no sé porque,

no tengo un objetivo,

aquella impotencia que martillea mi alma

 que aún vivo, me dice.

 Llorar con consciencia, intento,

 descubrir el otro lado de la vida, intento,

fragilidad con lágrimas,

encuentros en  el trayecto del que emigra.

He llorado cual niño despojado,

mis lágrimas han encontrado una corriente que va muy lejos,

mis lágrimas se han convertido en suaves guirnaldas,

en un alfombra para mis pies descalzos.

Seguiré llorando, me gusta,

llorar se ha convertido en un altar de paz,

 lloro, quiero compañía,

mis lágrimas acarician mi faz.

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

 

 

 

 

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UN CIRIO EN MEDIO DEL TEMPLO

Nos conecta con otro mundo, la imaginación,

lo  imperceptible,

 es las alas de lo bello, la imaginación,

 hace del cuerpo una materia incorruptible, la imaginación,

 exhuma los cuerpos muertos, la imaginación.

Un cirio siempre encendido en un templo, la imaginación,

 el pináculo de lo inefable, la imaginación,

una paloma blanca que después del diluvio voló, la imaginación.

Ayer imaginé:

el mundo dejó de ser  palúdico y mal oliente,

la gente vendía besos en vez de armas,

los jóvenes  no vivían de un de repente.

Ayer imaginé:

yo iba caminando por senderos,  nunca escogí,

 el mundo en mis manos, llevaba,

empezaba a vivir los años, nunca viví.

Ayer imaginé:

en un altar espiritual mi ser, contemplaba,

nadie tenía sed,

el agua fresca de nuestro  manantial, bebíamos.

Sí. ¡Ella es la imaginación!

Ella desaparece aquella pesada cruz de mis hombros,

 un paraíso de la nada, crea,

ella se regocija en medio de  los escombros.

La imaginación susurra en los oídos de lo inimaginable,

ella es la voz de aquél silencio sepulcral del corazón,

la imaginación tiene alas de fuego,

ella es el origen de la creación,

y es que Dios, también, imaginó un mundo.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

 

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DIOS HABLA LO MISMO

 Cerca de la lontananza, escribo,

versos  para los peregrinos, escribo,

bienvenida y pascana, escribo,

el universo es mío y me rodea.

Versos, escribo,

verdaderas panaceas, escribo,

versos, escribo,

alas y vértebras del universo, escribo,

bondad de Dios,

la locura se plasma en un verso.

Versos, escribo,

surcos grandes y fértiles en la tierra, escribo,

egoísmo y  caridad, escribo,

paz   y guerra, escribo.

Versos, una ráfaga, escribo,

tiempo  sin esquinas, escribo,

odorífica  sociedad, escribo,

fragmentada, maloliente y sin techo, escribo.

Mis versos son lágrimas,

sanan heridas,

mis versos son encuentros

de temerarias huidas.

Versos, llenan el alma, escribo,

los corazones de piedra, tocan,

un hombre privilegiado escribe,

Dios habla en su boca.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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EL MUNDO ES CONFUSO

A través del tiempo,  nosotros, los humanos, siempre hemos intentado concebir la realidad con algún deseo de orden, de clasificación, categorías y líneas, para luego afirmar que una determinada cosa pertenece a un grupo concreto y determinado. Sin duda, esto ha permitido cierta practicidad y simplificación de  los aconteceres cotidianos de nuestras vidas.  Es así como nacen los diferentes colores, las clases, las corrientes y los diferentes espacios o campos, las divisiones territoriales y entonces, nacen los nombres de este pedazo de tierra y de aquel pedazo de tierra. Es por eso que se puede decir que siempre hemos intentado vivir de una manera compartamentalizada.

Dentro de estas divisiones, lo perfectible siempre fue un deseo imponente, porque parece ser una necesidad un mundo perfecto, acabado, estable y cómodo. Pero esta parece ser una idea ilusoria, incluso quimérica, ya que el mundo nació como fruto del caos, de la confusión, del desorden. Y es precisamente esta confusión la que empuja al ser humano a hacer de su creatividad un eslabón mental, para adquirir nuevas habilidades cognitivas y capacidades intelectuales. De hecho vivir en un mundo caótico significa vivir angustiado, pero esto hace que la vida sea movimiento.

El escritor español Fernando Arrabal dice “creo porque es confuso”. La confusión y la incertidumbre siempre conducen a la búsqueda no de una verdad, sino a la construcción de un sentido, que de alguna manera, permita crear sentido en el caos. De aquí, la búsqueda de un universo perfecto, inmaculado es una proyección quimérica. Deberíamos sentirnos afortunados de que este mundo sea caótico y confuso, porque de lo contrario seríamos seres paralizados, sin un ápice de iniciativa. La confusión es un terreno fértil para las preguntas, el cuestionamiento, la reflexión y el pensamiento.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Perú

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QUIZÁS ESTOY MADURANDO

Quizás estoy madurando,

a veces pierdo el equilibrio,

quizás estoy madurando,

mi vida parece un vidrio.

Quizás estoy madurando,

ayer he insultado a mi amigo,

quizás estoy madurando,

ayer he llorado como un niño que busca abrigo.

Quizás estoy madurando,

ayer he tenido sentimientos de destrucción,

quizás estoy madurando,

ayer sentí que la vida no es una sensación.

Quizás estoy madurando,

ayer sentí que Dios cubría mis huesos con carne,

quizás estoy madurando,

hoy me siento más cobarde.

Dudo de lo que digo,

quizás estoy madurando,

dudo de lo que veo,

¡estoy mutando!

Quizás estoy madurando,

aquellos gritos beligerantes mueven mi alma,

estoy dejando de ser el niño que fui ayer,

a veces, pierdo  la calma.

 

 

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica Internacional-Perú 

 

 

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QUIERO ENCONTRARLO

Ayer fui a caminar,

vi a un hombre cubriéndose la cara,

sus manos trémulas y ásperas, es él,

la vida lo ha humillado,

la muerte lo ha olvidado.

A veces, levanta sus ojos,

su corazón sediento, una oración matinal,

 tienen miedo, quieren matarme,

tiene miedo que el mundo sea real.

 Camina cabizbajo,

levanta la frente,  ilumina los hábitos de la mente.

Lo he visto, no me he compadecido,

he caminado con él, cobardemente, he huido.

He huido. Soy cobarde,

tengo miedo de no ser yo.

Una antorcha encendida, amo la longevidad,

nuevos horizontes,

en su taciturno mundo yo no me quedo.

Esa luz bendita,

rica y pobre,

poderosa y  humilde

luchadora y pacífica,

es ella.

¡La luz!

su fuego irradiará,

me agobia el  tiempo para mirar por él,

lo encontraré;

mi luz fenecerá.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

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VOLVERSE COTIDIANO

En el proceloso trayecto de nuestras vidas, casi siempre, la inevitabilidad de algunos aconteceres nos abruman y nos sumergen en un círculo vicioso de preocupaciones e impotencia. Por ejemplo, la muerte, la vida, la enfermedad, el dolor son temas que cuando son palpables nos acompañan, incluso, en nuestros sueños. Es una actividad loable cuestionarse, preguntarse sobre el origen, el proceso de éstos y es casi imposible no sentirnos vulnerables cuando la realidad sufriente sobrepasa nuestros umbrales emocionales.

Entonces, en pos de otorgar una explicación, un sentido a aquello que parece no tener sentido, nos involucramos en un mundo de especulaciones y de ejercicios mentales para comprender lo que realmente está pasando. A veces, en un primer momento, no encontrar una explicación causa impotencia y de alguna manera nos conecta con nuestra fragilidad humana, muchas veces, hecha jirones por los sinsabores de la vida.

Entonces, es inevitable no pensar en aquello que aqueja, cada día, al ser humano. Leemos libros, buscamos información, nos sumergimos en inmensas bibliotecas tratando de encontrar una explicación, pero mientras tratamos de explicarnos, nuestra impotencia se incrementa y probablemente, la frustración parece decirnos que la vida es un ensayo frustrado. Esa así como los temas trascendentales, en la vida, se convierten en una actividad cognitiva impresionante. Cada día, nos enfrentamos a la muerte de un amigo, a la situación de algún conocido que sufre una enfermedad terminal o a la situación de un niño que mendiga cada día por las calles. Estos son temas, que muchas veces, parecen 'carcomer' nuestra mente y mientras obtenemos respuestas, nuevas preguntas nacen.

En todo este trayecto, útil por cierto, no podemos dejar de pensar en nosotros mismos, en nuestra tranquilidad, en nuestra 'homeostasis' mental y emocional y es allí donde nos preguntamos qué hacer para no sentirnos encapsulados y absorbidos por aquello que nos preocupa. De hecho, la salud mental, también significa desconectarse de la realidad, en algunos momentos. En la mayoría de lugares a los que asistimos, escuchamos diferentes temas que nos cuestionan mientras caminamos, mientras descansamos y mientras dormimos. Pero existe una dimensión que nos puede otorgar temas extraordinarios, éste estado es la cotidianidad. Por eso existe una manera de 'desconectarse' de los temas trascendentales y esta es: volverse cotidiano.

Roli Marín Tapia / Redactor Prensamérica-Perú

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ETERNIDAD ETERNA

Ayer pensé, yo estaba muerto;

estoy viviendo,

no me preocupa lo corruptible,

me  lo fascina lo eterno.

Un lapicero en la mano,  unas hojas blancas,

no tengo memoria;

me da miedo olvidar mi memoria,

temo  mi propia historia.

Ayer me he sentado para caminar;

he llorado para reír,

el mundo  no quiere verme,

he libado su elixir.

Aquellos caminos, a veces, turbulentos,

pasos, a veces, obstinados pero francos;

 estoy caminando, me detengo,

me producen miedo aquellos fósiles.

La catedral está abierta;

los cirios se derriten, no iluminan,

la sagrada escritura es leída;

benditas palabras en un cerrar de ojos se esfuman.

He leído algunos libros sagrados,

he intentado cambiar su contenido,

el mensaje está  vivo;

contradice lo que he vivido.

No soy un profeta,

 soy un heraldo trasladándose a otro porvenir,

no sé si este mundo existe;

otro mundo posible está por venir.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

 

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REGAZO MATERNAL

Azares de la vida, cosas del destino, ironías de la suerte,

la pendiente de la vida,

el nidal donde me crecieron las alas;

el rincón donde vi la luz del mundo,

mi origen, mi punto de partida.

No es el momento que me place,

me cobijo a su abrigo tierno,

peregrino sin un pedazo de tierra,

fuerza misteriosa,

agua de un jardinero que riega.

Suelo sagrado,  mi infancia,

regazo maternal,

protectores y ángeles custodios;

reposo eterno de mis restos, tal vez,

entrañas virginales.

Este terruño se yergue señorial

testigo fiel de la quietud y concordia;

los prejuicios y las vanidades inútiles

no tienen cabida.

Me gusta aquella monotonía habitual,

el cantar de las aves,  el silbido de los árboles,

un pájaro cantor de la madrugada, no conoce el ocaso.

Llamadas pujantes,  ojos puros,  saludos desinteresados,

el sol del mediodía.

Transcurren los años,

se acrecientan mis ansias, me siento huérfano de atención,

la suerte de mi terruño,  el porvenir de mis hermanos,

la melancolía aletarga mi alma,

momentos de meditación.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

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SANA LOCURA

Me gusta vivir en un mundo de incertidumbres;

no puedo escapar de la realidad,

no me da miedo tener miedo;

existen diferentes credos sobre la verdad.

Ellos la  poseen,

guardan silencio frente a su cuerpo despojado;

pretenden lavar su conciencia,

todo les ha sido dado.

Ellos gobiernan sus vidas,

miran con los ojos,

no contestan lo que es obvio,

hablan de alcohol cuando están ebrios.

¿Poseerla?

Ella astutamente como una serpiente, se desliza;

si alguna vez la poseemos,

ella nos esclaviza.

Nos llamaremos poseídos,

diremos todo lo que tenemos en la cabeza,

nos reiremos de nosotros mismos,

iremos por la calle predicando nuestra sana locura,

viviremos una vida en la que nadie se interesa.

No los que gritan para ser escuchados,

no los que profetizan grandezas,

solo aquellos que la buscan por el camino cenagoso,

solo aquellos que no creen en sus certezas.

Roli Marín Tapia

Redactor Prensamérica-Perú

 

 

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