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DR. (C) JOSÉ RAFAEL ROJAS CALVILLO. 

Por ciberespacio puede entenderse el espacio no físico donde se interconectan e interrelacionan las redes de comunicación e información que Internet une. Internet es la red que crea y canaliza esa conexión. Los ordenadores (portátiles, de mesa, smartphones, etc.) son los aparatos físicos que permiten dicha conexión. Así que podemos concluir que todos los ordenadores conectados a Internet conforman el ciberespacio. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo define como aquél "ámbito artificial creado por medios informáticos" (RAE, 2019).

En primer lugar, todas las personas tenemos derecho fundamental a la libertad y a la información. A día de hoy se puede entender que el precepto también protege el derecho fundamental al uso del ciberespacio. En segundo lugar, los datos están protegidos a nivel constitucional. No sólo en la letra de la Norma.

En tercer lugar, no podemos olvidar el derecho a la tutela judicial efectiva; es decir, los jueces y tribunales garantizan nuestros derechos y libertades, también en lo que tenga que ver con el ciberespacio. En cuarto lugar, los niños y jóvenes son y deben seguir siendo objeto de protección social, económica y jurídica por parte de los poderes públicos. En este aspecto, la Red y el ciberespacio demandan una protección específica por parte de las administraciones públicas.

En quinto lugar, uno de los ámbitos concretos donde los ciudadanos demandan especiales cuidados es cuando tornan en consumidores y usuarios. En sexto lugar, conviene que nos detengamos en la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Estos, siempre bajo la dirección y dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades. En séptimo lugar destaca el relevante papel de los órganos de procuración y administración de justicia. Tienen encargado promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados.

Tomando como base la consideración del Ciberespacio como conjunto de interconexiones electrónicas dispuestas en red, que constituye un espacio de relación integrado por componentes de naturaleza material de base tecnológica, de naturaleza inmaterial sustentada en la información y el conocimiento, a través del lenguaje, y de naturaleza antropológica fundamentada en la sociabilidad del ser humano, que ha devenido en medio y procedimiento para prestar servicios y ha generado un nuevo marco espacio cultural con efectos económicos, políticos, jurídicos, sociales, culturales y de seguridad; que tiene como límites la seguridad, el desarrollo y el respeto a los derechos humanos, y compartida la idea de la necesidad de establecer una estrategia internacional para su gestión, tal vez el paso siguiente en un proceso de profundización conceptual sea una aproximación jurídica.

En cuanto al ámbito legal tenemos que

  1. La novedad de esta rama determina a mi entender que la jurisprudencia desempeñe en su seno una función crucial. Al menos así ha venido siendo hasta ahora, ante esa frecuente ausencia de soportes legislativos para resolver determinados problemas. Es también por vía jurisprudencial como se han venido pudiendo resolver multitud de conflictos suscitados alrededor de Internet que el legislador de turno no había tenido aún tiempo, no ya de regular, sino siquiera de imaginar: la casuística alrededor de los nombres de dominio es en este sentido paradigmática, con la picaresca de ciertos usuarios registrando como dominios errores ortográficos o combinaciones torticeras de letras con símbolos tipográficos, a fin de burlar el mejor derecho de un competidor. 
  1. La naturaleza global del Derecho Internet-TIC (compatible por supuesto con la existencia de legislación nacional o regional) abre también a mi juicio un interesante campo de juego a los principios generales del Derecho, marginados por décadas de inmisericorde positivismo. Pensar en que, gracias a posibles principios generalmente compartidos, el Derecho de Internet vaya encarnando uno de los principales vectores de globalización legal, no es en absoluto descabellado: quizá el mejor ejemplo se encuentre en el ámbito penal, con el Convenio sobre ciberdelito del Consejo de Europa obrando mundialmente en este sentido. 
  1. Esa evolución “fotónica” del sector digital convierte a los juristas que a él nos dedicamos en una especie de “antesala de reflexión (y de acción)” frente a problemas propios de Internet y las TICs, que, muy probablemente, requerirán con posterioridad de análisis y de soluciones que partan de otras ramas del Derecho. Por ejemplo, esa galopante sofisticación del crimen digital a que venimos asistiendo y que aquí denominábamos “Crime Intelligence”, nos llevaba a plantearnos en este mismo espacio si no sería conveniente una mayor amplitud de los tipos penales que, sin menoscabo de la legalidad punitiva, permitiera enfrentarse con eficacia a dicha problemática: ahora bien, la correlativa tecnificación de la dogmática penal exige que, una vez suscitada como hipótesis esta cuestión desde el ángulo “jurídico-digital”, sean los especialistas en Derecho penal quienes en su caso se ocupen de analizarla en profundidad. 
  1. La especialización del Derecho Internet-TIC llama en cuarto lugar, y casi a gritos, a la colaboración interdisciplinar. Ello se debe por supuesto a que Internet y el mundo TIC son ingenios tecnológicos. Aunque también a que “lo digital” es al fin y al cabo un “entorno”, siendo por ello a mi juicio feliz la expresión que conjuga ambos términos, la de “entorno digital”. Un entorno que aúna perspectivas tecnológicas, naturalmente, como asimismo empresariales, legales y de muchas otras disciplinas, desde la Sociología a la Ciencia Política o la Psicología Social: proyectos como la Web Science de Tim Berners-Lee junto a otros brillantes investigadores (Nigel Shadbolt, Wendy Hall, etc.) responden exactamente a este patrón conceptual, y hasta podríamos decir, a esta convicción académica y profesional. 
  1. Una convicción que se proyecta sobre la última de las consecuencias que aquí mencionaremos: la necesidad de abordar el Derecho de Internet desde un enfoque holístico o de conjunto, que responda de esta forma al creciente “expansionismo” de la realidad digital. 

Es justamente ese “expansionismo” de Internet el que podría pensarse “invita a la retirada”, a fin de conducir al jurista digital a las posiciones más “moderadas” y “más realistas” de perspectivas “sectoriales”: será imposible, se dice desde algunos frentes, que el jurista digital sea capaz de mantener un mínimo nivel de rigor ante la creciente extensión y la cada vez mayor hondura de los asuntos que debe resolver. 

A pesar de ello, trabajar alrededor de Internet exige ser consciente de sus tres ineludibles dimensiones: la infraestructura o soporte físico que permite transportar la señal; el código que aglutina los estándares y protocolos que garantizan su funcionamiento lógico; y por supuesto el contenido. Al menos hoy en día, solo el jurista TIC asegura reflexiones y soluciones que tengan esa realidad compleja en cuenta y que partan para ello, precisamente de la misma, y no del ámbito de cualquier otra especialización legal. 

La omnipresencia de Internet, por otra parte, viene obligando ya a todo jurista, sea del área que sea, a “digitalizarse”, con el fin de resolver asuntos que, si bien son propios de esa área, admitirían también enfoque y solución desde la perspectiva TIC: ¿qué abogado mercantilista “tradicional” renunciaría a asesorar a un cliente acerca de un contrato electrónico, justamente por ser éste un contrato “digital”? 

Esta innegable tendencia, unida a la imparable “inabarcabilidad” de sus contenidos, es probablemente la que llevó a afirmar a un conocido polemista norteamericano, tan atrás como en 1995, que “algún día todo derecho sería Derecho de Internet”. Puede que el Derecho Internet-TIC esté llamado a morir, aun cuando sea “de éxito”. No obstante, dudo que ninguno de los que ahora lo ejercemos llegue a verlo ocurrir. 

Y, sin embargo, mientras eso sucediera, creo que el letrado digital tiene por delante, y con carácter inmediato, un brillante porvenir: el de actuar a modo de “jurista de choque” para el entorno digital, que desde su “primera línea”, y gracias a su visión multidisciplinar y de conjunto, aporte las soluciones que dicho entorno le reclame; o cuando menos, “ablande el terreno” con análisis y remedios preliminares, para ulteriores soluciones finales desde cualquier otra rama legal en particular. 

Los problemas que México tendrá en el futuro con respecto a Internet serán problemas relacionados con la aplicación de leyes (conflicto de leyes en el tiempo y en el espacio), y la determinación del juez competente para resolver un conflicto dependerá de la cultura y de la sensibilidad del juez en la interpretación de las normas por aplicar. En cuanto al conflicto de leyes se tendrán que adoptar principios bien definidos, tal vez sea mejor la aplicación de la ley del lugar donde se constató la infracción, puesto que, si la infracción se inició fuera del territorio nacional, una sanción dada no será eficaz. Entonces hay que aplicar la ley en el territorio nacional, y este principio es el cual por el momento parece que deberá aplicarse.

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Respuestas

  • Excelente tema, el derecho a la Internet en México sigue siendo solo de palabra ya qué aún que el ciudadano paga por el servicio se tienen problemas de conexión, ahora con la pandemia del Covid-19, los tribunales de la Federación y los tribunales de las entidades federativas, están trabajando en algunos casos bajo la modalidad de la Internet para agilizar el desahogo de los juicios, realizando desahogo de pruebas vía videollamada, no obstante el gobernado se encuentra con las dificultades para la conexión, urge que el derecho a la Internet sea realidad para que todos los mexicanos tengan acceso sin problemas de conectividad y que sea gratuito.

    Es Cuanto. 

    • Así es Querido Amigo Victor, si das la venía podríamos hablar desde el punto de vista legal de las brechas digitales, entre ellas las de acceso, y hay un tema que me parece interesante, en dos vertientes el dilema en cuanto a legislación y el de seguridad cibernética tocando temas desde militares hasta domésticos y las implicaciones y complicaciones que enfrentamos los que ejercemos está noble profesión

       

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