LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godínez Soto

“Toda causa tiene su efecto; todo efecto

tiene su causa; todo sucede de acuerdo

con la Ley; la suerte no es más que el

nombre que se da a una ley no conocida;

hay muchos planos de causación, pero

ninguno escapa a la Ley”.

El Kybalión

 

Lo que nosotros llamamos suerte, casualidad u oportunidad, es realmente el resultado de las leyes universales de Causa y Efecto. En este Principio también se manifiesta la antigua Ley del Triángulo, la cual se manifiesta como causa, tiempo y efecto. El tiempo es la segunda punta del triángulo sagrado, pues sin el tiempo no habría la oportunidad de cambiar el Efecto final cuando somos conocedores de la Causa original.

Los hermetistas sostienen que lo que llamamos casualidad es meramente una expresión concerniente a causas que no podemos percibir, causas que no podemos comprender. Así, lo que llamamos suerte o azar tampoco existe. Se trataría del desconocimiento de algunas de las variables implicadas en el suceso. Todo pensamiento generado en nuestra mente, todo acto realizado tiene sus resultados directos o indirectos que se eslabonan coordinadamente en la gran cadena de Causas y Efectos.

La ciencia moderna acepta hoy este principio en la mayoría de sus postulados, pero creemos que uno de los más claros exponentes es el Dr. Ilya Prigogine (Premio Nobel de Química, 1977) y su frase: “El aleteo de una mariposa en Tokio puede provocar una tempestad en Ámsterdam”. Es conocida como efecto mariposa[1].

Ejemplo claro de relaciones de causa y efecto pueden encontrarse entre los elementos de un ecosistema, como es el caso de los niveles nutritivos: productores, consumidores, descomponedores, etc. Estos coexisten en un equilibrio dinámico, cuya ruptura lleva a un desequilibrio que muestra las estrechas conexiones causa efecto en la naturaleza.

En astronomía se dice que, si las condiciones iniciales durante la explosión del Big-Bang hubieran variado tan sólo en un quarks​​ de energía, el universo sería un lugar muy diferente, ya que al variar la causa varía el efecto.

En cuanto a la relación del principio de causa y efecto con el de polaridad, los antiguos escritores expresaban al respecto lo siguiente: “Cuanto más lejana está la creación del Centro, tanto más limitada está. Cuanto más próxima está del Centro, tanto más libre está”.

Si representamos el proceso evolutivo como una espiral abierta y ascendente, entonces podemos especular que, mientras más cerca se está del centro, más evolucionado se es. Otra forma de relacionar el principio de causa y efecto con el de polaridad es pensando que, si los efectos son a la vez causas de otros sucesos, entonces vemos cómo “los extremos se tocan; todas las verdades son semi-verdades”.

Estos principios interactúan a su vez con el principio del ritmo: del caos al orden, creando así los ciclos naturales.

Podemos considerar a todos y cada uno de los principios herméticos como las causas que producen como efecto el universo conocido.

Si consideramos, por ejemplo, el principio del mentalismo, vemos que nuestra realidad es el efecto de nuestros pensamientos.

El principio de correspondencia, sería la causa de que se produzcan manifestaciones del mismo tipo en todos los planos. Como es arriba es abajo.

El principio de vibración causa las diferentes calidades de la manifestación, ya sea esta materia o energía.

El principio de polaridad produce como efecto la existencia de la dualidad (aparente) de nuestra realidad: día y noche; luz, oscuridad; frío, calor; alto, bajo; duro, blando; etc.

El principio del ritmo es la causa del movimiento del universo entre los polos, es decir de los ciclos naturales.

Si cada uno de nosotros damos AMOR, ¿algo debemos de recibir?, y sin embargo si generamos odio, ¿qué recibiríamos?

Es Cuanto.

 

 

[1] “El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo” Con esta simple frase podemos resumir en qué consiste el efecto mariposa. Pequeñas acciones capaces de generar grandes cambios, positivos o no. Esta idea sacada de la física y de la” idea del caos” también puede aplicarse al campo de la psicología.

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Comentarios

  • Se va cerrando el Nudo Gordiano, el que da lo mismo cortarlo que desatarlo. Saborear estos conocimientos entregados en prensamerica.com en forma de cápsulas, simplemente nos permite comer bien, periódicamente y con hambre a veces. Sin embargo, tengo algunas dudas, este es un tema que discutí en 2007 con un q:.amigo en América Central, él me aseguraba que 'todo ocurría por una causa, que esta causa era simplemente justa, que aquél que recibía un daño, una jugada o 'mala suerte', que éste se lo merecía, y que era por causas en esta vida, no de otras vidas'. Le cité el caso de una niña violada y asesinada en un pueblo cercano, tenía apenas 7 añitos, pura, inocente, la hallaron en esas condiciones dentro de un saco, en un río..., ¿merecía esta pequeña tal destino? ¿Quién desatará este nudo de dudas?
    Roberto González Short / E:.A:.
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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.

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