De Ésto trata nuestro Trabajo...

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Por: Zenobio Saldivia M.

La voz enseñanza proviene del latín insignare, o sea hacer una señal, señalar, mostrar algo; pero nosotros como maestros masones tenemos la responsabilidad docente de introducir y formar a nuestros nuevos eslabones, a nuestros aprendices y compañeros. Y no podemos hacerlo únicamente mostrando los símbolos del grado, tenemos pues que entregar en maridaje, símbolos y filosofía. Para la comprensión de los símbolos nos ayudan tanto nuestros Q:.H:. vigilantes como el ritual del grado respectivo. Empero ¿cómo hacemos para imbricar en este proceso de internalización de símbolos masónicos, también las principales nociones filosóficas que desde distintas corrientes del pensamiento universal, estimulen el desbastamiento de la piedra bruta de nuestros Q:.H:. recientemente iniciados?

Al respecto, lo primero que hay que tener presente es que no hay una metodología masónica formal de entrega de luces filosóficas; sólo contamos con el criterio de nuestros Q:.H:. vigilantes y su experticia y trayectoria. Y en este sentido, los maestros tratamos de internalizar en nuestros Q:.H:. aprendices y compañeros las filosofías que enmarcadas en el meliorismo, el humanismo, laicismo, la filantropía y la ética, creemos que pueden ser un acicate para el crecimiento personal de nuestros recién integrados hermanos.

Dentro del marco de la enseñanza de la filosofía en nuestra augusta orden, es esencial cautelar cuidadosamente un correlato entre lo que podríamos llamar el núcleo duro de su base teórica: esto es, el recurso constante en los símbolos masónicos y su ideario filosófico tendiente a la perfección del ser humano y su entorno social. En esta dirección por tanto, deben ir los trozos filosóficos u obras elegidas de los pensadores que el maestro ha seleccionado para reflexionar con los Q:.H:. aprendices o compañeros. Así por ejemplo, si hemos escogido nociones geométricas y matemáticas de la filosofía pitagórica y la importancia del número en el mundo natural, podemos esforzarnos por señalar que la estructura masónica global de nuestra Orden, es esencialmente armónica, equilibrada, geométrica y matemática y solicitarles a nuestros recipiendarios que luego de leer algunos aforismos pitagóricos,  verbalicen las expresiones geométricas y cuantitativas del ritual del 1er grado y puedan unir entonces sus observaciones con los trozos pitagóricos previamente escogidos.

A su vez, si hemos sugerido leer parte de la Crítica de la Razón de Immanuel Kant, debemos destacar los interrogantes relativos a comprender cómo es que podemos alcanzar el conocimiento y dejar espacios para que nuestros Q:.H:. discutan sobre ¿cómo es que conocemos el mundo natural? o ¿qué es lo que hace el hombre con esta facultad? ¿y adónde? va. Y entonces podemos lograr la convergencia entre el imperativo categórico kantiano y la búsqueda de una regla universal de conducta, que nos guie para nuestro comportamiento en sociedad, con la convicción de que los seres humanos en virtud de nuestro esfuerzo por el autoperfeccionamiento, podemos alcanzar una sociedad más justa, más humana. Y esto es lo que aspira la masonería. Y así sucesivamente con las ideas de Platón, Aristóteles, Leibniz, Ortega y Gasset, Nietzsche, Piaget, entre otros. Y en la praxis de esta tarea de docencia, los maestros tenemos que cuidarnos de ciertos errores frecuentes que podemos cometer, sin percatarnos oportunamente.

Errores que no debemos repetir como maestros masones

Uno de estos errores es La falta de rigurosidad en el tratamiento sistemático de los contenidos filosóficos. Esto porque a menudo los maestros no por desconocimiento de ciertos tópicos relevantes de la filosofía, sino por premuras administrativas y sus múltiples compromisos, se saltan u olvidan la necesaria retroalimentación partiendo de lecturas seleccionadas que debieran de tratar con sus Q:.H:. aprendices o compañeros, sin articular una instancia de diálogo amplio y oportuno y una revisión de los trabajos de nuestros nuevos eslabones para ayudarlos a alcanzar una prosa más objetiva.

Otro aspecto del que debemos cuidarnos son Los mitos o falacias sobre un filósofo o sobre su doctrina, es otro error del que tenemos que precavernos. En efecto, muchas veces nuestros Q:. H:. aprendices, llegan a nuestra Orden con un conjunto de prejuicios asentados en la tradición educativa y/o por profesores de disciplinas alejadas de la filosofía. Entre estos prejuicios figuran las nociones platónicas consideradas como marco de la homosexualidad, o las tesis marxistas concebidas como formas para deshumanizar a las personas por sobre lo social, o las ideas de Heidegger, sobre su eventual inclinación por el nacismo; y así sucesivamente. Ante esto, debemos estar muy atentos para no ser arrastrados en discusiones inoficiosas y centrarnos en los grandes planteamientos de éstos y otros filósofos que dan cuenta de una mirada holística de toda la naturaleza y la sociedad. Y ante esos grandes postulados filosóficos, los maestros debemos inculcarles a nuestros Q:. H:. que a todos los discursos de los autores y o pensadores de los distintos tiempos, debemos siempre aplicarle el rasero de la tríada: el meliorismo, eclecticisismo y humanismo. Esta es una manera de trabajar con nuestros Q:.H:. que debe estar siempre en nuestra metodología, como una regla a la mano.

Otro error frecuente en la enseñanza de la filosofía y que viene de la educación media, es mirarla y entenderla sólo como “Historia de la filosofía”.  Tradicionalmente ésta ha sido una de las formas más usuales de entregar los contenidos filosóficos a los alumnos. Y nosotros los maestros debemos alejarnos de esta perspectiva, pues no podemos caer en un mero desfile abigarrado de nombres y datos sueltos de filósofos; sino apuntar siempre a un análisis centrado en los problemas o cosmovisiones y esforzarnos por enseñar la fortaleza y el compromiso del filósofo con su total sistema de valores puesto que la filosofía es también axiología, no puramente metafísica. Y aquí es donde podríamos tener el plus que anhelamos para la entrega de estos tópicos filosóficos: en mostrar que la reflexión de estos pensadores cubre la naturaleza, la sociedad, una mirada a la ciencia y a la tecnología y en especial una amplia axiología para abordar la estética, la ética y la condición antrópica toda.

Hacia una eventual conclusión

En este contexto y luego de estas notas sobre la enseñanza de la filosofía en la masonería, tal vez lo que podemos colegir es que nuestro principal deber es mostrar cuidadosamente y de la manera más objetiva los grandes planteamientos de los filósofos de las distintas épocas, ojalá con algunos trozos de la porosa de los mismos. Y orientados siempre para lograr el pensamiento autónomo de nuestros Q:.H:. en aras del propio crecimiento personal y de la eterna búsqueda de la verdad. 

En el Valle de Santiago, Chile,  R:.L:. Humanidad 112, 06 se septiembre del 2022. E:.V:.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.
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