De Ésto trata nuestro Trabajo...

 Por: Roberto Godínez Soto

5406588672?profile=RESIZE_400xConfucio uno de los más grandes maestros, fue un pensador, educador y político. Las enseñanzas de Confucio han llegado a nuestros días gracias a las Analectas[1].

Confucio sugirio un orden social conducido por el razonamientopara que fueran: humanas y justas, no por las acciones arbitrarias de gobernantes entronizados de forma hereditaria, y advirtió las consecuencias sociales si los hombres que ostentan el poder obran sólo en beneficio propio, pasando por encima de la piedad y de la justicia. Creía en la regeneración de las consciencias pública y privada mediante la educación y la influencia de ideales culturales unificados. La educación en su conjunto constituía el valor general del individuo y de los grupos en los cuales éste se integra de forma activa: la familia, la comunidad y la nación.

Su objetivo era la restauración de un gobierno justo y la revivificación de la sociedad a través del cultivo de las virtudes de la persona. Pensaba el maestro que la eficacia de un planteamiento como el que él proponía residía en el ejemplo personal; por ello, la clase gobernante debía cultivar las virtudes de la persona ejemplar. Para ello, elaboró las herramientas necesarias para que el desarrollo humano fuera más asequible mediante la transmisión de la historia y de la cultura a todos los individuos, incluso a los más desheredados, y no sólo a aquellos que tuvieran acceso a las mismas por su pertenencia a una clase social privilegiada.

Confucio no fue un preceptor dogmático, sino que por lo general sus enseñanzas básicas fueron bastante transparentes para poder generar nuevas interpretaciones a través del tiempo, por lo que diferentes culturas y sociedades pudieron, a lo largo de la historia, aplicar su mensaje a las realidades de los tiempos cambiantes y en los lugares más distantes. A ello se debe tanto la presencia durante siglos de sus ideas en las variantes del neo-confucianismo, como su influencia posterior en culturas ajenas a China.

La esencia de sus enseñanzas se condensa en la buena conducta en la vida, el buen gobierno del Estado: caridad, justicia, y respeto a la jerarquía, el cuidado de la tradición, el estudio y la meditación. Las máximas virtudes son:

  • La tolerancia.
  • La bondad.
  • La benevolencia.
  • Amor y respeto a la naturaleza.
  • Amor y respeto a los padres (y antepasados).
  • Respeto a los mayores.
  • Respeto al orden político.
  • Respeto al orden social.
  • Respeto al orden religioso.
  • Respeto por la Armonía.

Si el príncipe es virtuoso, los súbditos imitarán su ejemplo. Gobernante/súbdito, marido/mujer; padre/hijo. Una sociedad próspera sólo se conseguirá si se mantienen estas relaciones en plena armonía. La base de la doctrina confuciana es recuperar a los antiguos sabios de la cultura china e influir en las costumbres del pueblo.

Confucio afirmaba que las tres virtudes fundamentales del hombre noble son:

  1. La Bondad: que produce alegría y paz interior.
  2. La Ciencia: que disipa todas las dudas.
  3. La Valentía: que ahuyenta todo temor.

Podemos resumir la doctrina confuciana en una serie de mandatos que deberían ser los principales deberes de todo hombre de gobierno:

Amar al pueblo, renovarlo moralmente y procurarle los medios necesarios para la vida cotidiana. Por este motivo, debe servirse en primer término con soberano respeto a aquel que es el primer dominador. Cultivar la virtud personal y tender sin cesar a la perfección. En la vida privada como en la pública, observar siempre el sendero superior del 'Justo Medio'.

Tener en cuenta las dos clases de inclinación propias del hombre: unas proceden de la carne y son peligrosas; las otras pertenecen a la razón y son muy sutiles y fáciles de perder. Tener por objeto final la paz universal y la armonía general.

Aquí algunos de sus pensamientos, que legó para la posteridad:

  • “Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, reflexiona”.
  • “Lo escuché y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí”.
  • “Leer sin meditar es una ocupación inútil”.
  • “El hombre superior gusta de ser lento en palabras, pero rápido en obras”.
  • “El mejor indicio de la sabiduría es la concordancia entre las palabras y las obras”.
  • “El hombre más noble es digno, pero no orgulloso; el inferior es orgulloso pero no es digno”.
  • “Transporta un puñado de tierra todos los días y construirás una montaña”.
  • “Si un pájaro te dice que estás loco, debes estarlo, los pájaros no hablan”.
  • “Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos”.
  • “Los que respetan a los padres no se atreven a odiar a los demás”.
  • “Las atenciones a los padres son en vida porque después sólo queda el culto”.
  • “Esperar lo inesperado. Aceptar lo inaceptable”.
  • “Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente”.
  • “Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos”.
  • “Estudia el pasado para pronosticar el futuro”.
  • “Lo prudente no quita lo valiente”.
  • “El hombre sabio busca lo que desea en su interior; el no sabio, lo busca en los demás”.
  • “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti, ni te hagas a ti lo que no le harías a los demás”.
  • “El campo es la fuente de toda la riqueza humana”.
  • “No te rindas nunca si quieres volver a casa”.
  • “Ser como el sándalo que perfuma el hacha que lo corta”.
  • “Oigo y olvido. Veo y recuerdo. Hago y comprendo”.

Los Albañiles debemos de analizar y meditar sobre las enseñanzas de Confucio.

Es Cuanto.

[1] Las Analectas recogen una serie de charlas que Confucio dio a sus discípulos, así como las discusiones que mantuvieron entre ellos.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
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