LOS ALBAÑILES

De Ésto trata nuestro Trabajo...

 

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Por: Roberto Godínez Soto

 

El Quinto Camino es el de la SIMPATIA, que nos lleva a la Puerta de la FE.

El Barrio que deslinda con el Cuarto Camino, tiene hacia fuera el CIELO, y dentro la LIBERTAD.

En él se cultiva la POESIA y las Bellas Letras, que ganan los corazones con la Simpatía, y llenos de Celo por la Libertad, sus pobladores entonan el himno de la “ESPERANZA”, que la Inmortalidad recompensa.

Ahora bien la simpatia debemos entenderla como un sentimiento, generalmente instintivo, de afecto o inclinación hacia una persona o hacia su actitud o comportamiento, que provoca encontrar agradable su presencia, desear que las cosas le salgan bien, etc.

Por lo tanto si desarrollamos la simpatia hacia nuestros principios filosoficos, entenderemos parte de ellos: Tengo FE en mis ideales, esperanza en realizarlos por amor a la humanidad.

Asimismo la simpatia debe de ser dirigida hacia la poesia y las bellas letras, GRAMATICA y ORATORIA,  ya que el arte del buen escribir y el buen hablar nos hara libres.

Por lo tanto usemos la lira como instrumento de trabajo: su creación se le atribuye a Hermes Trimegisto (tres veces grande), hermano del dios Apolo.  Cuenta la leyenda que apenas recién nacido abandonó la cuna y se dirigió a la región de Tesalia, donde se encontraba su hermano cuidando el rebaño del Rey Admeto, así que cuando el dios Apolo se distrajo, Hermes se aprovechó y robó la mitad de su rebaño. Luego en su cueva, encontró una tortuga con cuya caparazón construyó una herramienta musical a la cual le llamó lira, por su semejanza con la flor del lirio. Cuando el dios se enteró de lo sucedido entró en cólera y salió en busca del ladrón, pero al llegar al lugar donde éste se encontraba, en vez de estallar con justa ira y enfrentarlo, al acercarse al lugar escuchó las bellas melodías del instrumento y quedó tan fascinado que no tuvo mas remedio que perdonarlo. Luego Hermes le regaló a Apolo la lira y éste le dio el caduceo.

Otro miembro de la mitología Griega que vale la pena mencionar es Orfeo, quien se ha considerado como uno de los principales músicos de la antigüedad e inventor de la cítara, quien también hace una innovación a la lira, añadiéndole dos cuerdas, quedando así con nueve en honor a las nueve musas.

Dicen que Orfeo era capaz con este instrumento de detener a las bestias salvajes, mover rocas y árboles, y detener el curso de los ríos.

En la mitología egipcia se le atribuye al dios Thot, conocido también como Dye Huty, inventor de las matemáticas, la geometría y la magia, también estaba muy relacionado con la música. 

La lira más antigua y sencilla tenía tres cuerdas, de ahí le fueron agregando una a una hasta llegar a diez y ocho, esto, en el antiguo Egipto, al principio se hacían con caparazones de tortuga, luego se construyeron en madera. Al paso del tiempo este instrumento evolucionó en el arpa, el laud, la cítara y la guitarra hasta nuestros días.

Por todo lo anterior este instrumento es considerado muy inspirador, por ejemplo, para el Rey David, fue su compañero inseparable para cantar sus poemas a Yahvé, y consolar las penas del Rey Saúl. La lira era utilizada como herramienta de alabanza a Dios, eso hacían los reyes, aristócratas y poderosos de ese tiempo, los cuales  contrataban a trovadores, y vates que interpretaban la lira, por ello permanecían tiempo completo en sus residencias y palacios, quizá sea por esto que la lira es considerada como símbolo de los poetas.

No es un secreto que la música purifica mucho el espíritu y más cuando hay profundas penas.

Es Cuanto.

 

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.

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