LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godínez Soto[2]

 

El mayor fabricante de fantasías

en el mundo NO es Walt Disney.

Es la CIA.

 

Quizás uno de los eventos más tristes derivados del movimiento estudiantil del 68, no sea la trágica noche del 2 de octubre, sino la idea de que un movimiento de tal magnitud sea reducido a la matanza de ese día.

Ya que la matanza de la plaza de las tres culturas no es lo único que representa el movimiento estudiantil que cambio la historia de México, como dice Octavio paz; “en verdad existió un México antes del 68 y otro después”.

Y claro que existió un México antes y otro después, porque antes de 1968 se estaba dando una educación humanista y esto dio origen a que los jóvenes reflexionaran y exigieran sus derechos y las mujeres también lograron que se les tomara en cuenta, ya no más aquel dicho machista “la mujer al metate y al petate”, ahora habían despertado y exigían sus derechos de ser consideradas, como personas que razonan y piensan y que además contribuyen con la economía familiar y también la nacional, que el ser mujer no las minimiza como seres inferiores, sino que son a la par de los varones, con los mismos derechos y obligaciones ¡Ya no más el sexo débil!.

Si bien es cierto que la culminación del movimiento, se da en causas extremas y que, de hecho, esto fue lo que genero todas las leyendas en torno a él, este movimiento no puede resumirse como un simple enfrentamiento entre el gobierno y los estudiantes en un solo día y que termino al otro.

En 1968 México se preparaba a ser el orgulloso escenario de los XIX juegos Olímpicos y tener así la oportunidad de mostrar al mundo el éxito de su revolución y su sistema político sui géneris (un mismo partido (PRI) se mantenía en el poder desde 1929), que era el más estable en América Latina.

En esa época dentro del aula se enseñaba y se pregonaba la libertad del ser humano, para expresarse, para elegir a sus gobernantes, para pensar por sí mismos; pero solo era teoría, porque en la práctica, se daba todo lo contrario, el autoritarismo del régimen de Gustavo Días Ordaz, no permitía la libertad de expresión, mucho menos de democracia, deseaba seguir haciendo lo que sus antecesores, designar al siguiente presidente de la Republica, y seguir teniendo el poder tras el trono.

La realidad educativa, después de la revolución de 1910, tuvo momentos luminosos con gente como: Justo Sierra, José Vasconcelos, Narciso Bassols, Jaime Torres Bodet, inclusive en Colima con personajes como: Abraham Castellanos, Balbino Dávalos, Miguel Díaz, Ramón R. de la Vega, Antonio González Tinajero, Victoriano Guzmán, Vicente Pinto, Rafaela Suárez, Gregorio Torres Quintero, Basilio Vadillo y muchos más; pero se vio truncada cuando se dejó de dar apoyo a la Escuela Rural Mexicana, ya que se vio que los maestros estaban despertando al pueblo sumiso y esto no convenía a los grupos en el poder y mucho menos al clero. Por esa razón cada sexenio se pone en práctica nuevos planes y programas de acuerdo a los intereses de adoctrinamiento por parte de los grupos en el poder (esto es lo que se conoce como el currículum oculto).

En el aspecto político, es importante hacer notar que al principio de la década de los sesentas se creó el Frente de Liberación Nacional auspiciado por el Propio General Lázaro Cárdenas del Río y que tenía como líderes al Ing. Heberto Castillo y a uno de sus alumnos de la facultad de ingeniería de la UNAM, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Hay que aclarar que las diferencias de las clases sociales estaban muy agudizadas en el país y ante esta situación aparece el movimiento del 68.

Recordemos que en ese tiempo la economía era estable, el tipo de cambio del peso frente al dólar era de $12.50; los egresados de las universidades conseguían empleo; los sindicatos no eran disidentes. Pero a partir de 1964, se empieza a tensionar la estabilidad social e inicia con los médicos (Asociación Médica de Médicos Residentes) los cuales hacen una manifestación, en la Ciudad de México; luego en 1966 en Morelia se da el Movimiento estudiantil universitario.

Indudablemente el movimiento del 68 estuvo coordinado por algún grupo de poder que deseaba algún beneficio dentro del régimen, ya que uno se pregunta ¿por qué para un pleito entre preparatorianos tenía que intervenir el ejército y seguridad nacional? o ¿por qué un grupo bien coordinado de líderes de estudiantes golpeaba al gobierno por las mañanas y en las tardes se reunían en la casa del Secretario de Gobierno LEA (Luís Echeverría Álvarez), por los rumbos de San Jerónimo? El control de los estudiantes se da por medio de las Federaciones de Estudiantes, en donde estaban inmersos grupos porriles, que recibían pago por parte del Gobierno del D.F., y por la Secretaria de Gobernación.

Esta situación revela: la técnica del golpe de Estado y los métodos de abolición de las libertades y garantías individuales. Eminentes sociólogos han señalado acertadamente que la clase en el poder ha venido buscando y muchas veces creando condiciones para desplegar su fuerza con miras a un golpe de estado. Se deja ir al movimiento, se le provoca, se despliega la represión para que la población se vaya acostumbrando a la intervención del ejército en todos los problemas y la conciencia caiga en este círculo de normalidad de manera que la perdida de la libertad nos sea tan sensible.

Evidentemente hubo algo más que un grupo de estudiantes acelerados durante el movimiento estudiantil, ya que los acontecimientos posteriores nos muestran que pasó con algunos líderes de ese grupo.

Rosa Luz Alegría, novia de Marcelino Perelló Vals, uno de los cabecillas estudiantil, se casó con uno de los hijos de Luís Echeverría, luego se relacionó con José López Portillo y en el periodo presidencial de éste fue nombrada Secretaria de Turismo. Gilberto Guevara Niebla, también líder estudiantil fue asesor de Ernesto Zedillo Ponce de León en la Secretaria de Educación, otro líder, Sócrates Campos Lemus llegó a ser secretario particular del General Marcelino García Barragán, todo este grupo fue identificado como, de los echeverristas.

En el régimen de Luís Echeverría Álvarez, se admitió dentro de las filas de los técnicos gubernamentales, a los antiguos cabecillas del movimiento del 68, cuya integración a los cuadros administrativos los atempera y les restringe un desempeño acorde con las ilusiones que los habían llevado a tomar la calle y en contra de la institución representada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, la maniobra anterior, manejada por Echeverría no impide que en 1970, vuelva a surgir la intranquilidad y la rebeldía de los grupos estudiantiles, lo que da pretexto al presidente para iniciar una larga remoción de funcionarios duchos en los viejos quehaceres políticos.

Luís Echeverría se autodefine como representante de una nueva generación que retomaría el rumbo de la revolución, ya que esta se había detenido después del periodo cardenista. Dejaba en claro que durante todo el desarrollo estabilizador la revolución había perdido su dinámica y que por lo tanto era necesario reiniciar el proceso transformador. Era el momento de cambiar de época del desarrollo estabilizador al desarrollo compartido.

Con esta filosofía, se pretende acomodarse a los modelos de transformación de la economía que se siguieron en los países con gobiernos socialistas.

Fue por medio de Jesús Reyes Heroles, quien como presidente del partido se encarga de modificar la declaración de principios del PRI y se le da un carácter más cercano a lo que definen los partidos socialistas en Europa.

No debemos de perder de vista que cuando LEA era secretario de gobernación, este era un agente de la CIA, por tal motivo podemos deducir que también existían intereses extranjeros en el movimiento estudiantil de 1968, pero no eran los intereses del comunismo como manejan algunos autores, sino del capitalismo.

El director de la CIA, en México, Winston Mac Kinley Scott, tenía doce personas que hacían espionaje para su agencia; a estos agentes los llamo: LITEMPO.

“Emilio Bolaños (LITEMPO 1), Gustavo Díaz Ordaz (LITEMPO 2), Fernando Gutiérrez Barrios (LITEMPO 4), Luis Gutiérrez Oropesa (LITEMPO 5), Joaquín Cisneros (LITEMPO 7), Luis Echeverría Álvarez (LITEMPO 8), Miguel Nassar Haro (LITEMPO 10), Antonio Carrillo Flores (LITEMPO 12)”

La crisis de 1968 fue ante todo un fenómeno de dimensiones mundiales en la propagación de las ideas y las actitudes que animaron la agitación social, ilustrando el creciente proceso de globalización y la complejidad y peculiaridades con que se manifestó en las diferentes realidades sociales.

La geografía revolucionaria de 1968 dispersa no sólo en las sociedades desarrolladas capitalistas, como puede desprenderse de las protestas estudiantiles en las universidades estadounidenses donde el desencadenante fue la reacción a la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles, en el año de la muerte de Martin Luther King (1929-1968) y de Robert Kennedy (1925-1968), en especial la Universidad de Berkeley, en el Estado de California que a finales de 1964 y principios de 1965, se gesta un movimiento estudiantil que llamó la atención de las clases en el poder de ese país. De una manera inexplicable para los gobernantes, los estudiantes estaban provocando la violencia exigiendo que se les tratara como seres humanos y no como materias primas donde se invierte y las cuales van a rendir ganancias con su profesión; exigiendo que el estudiante y la universidad cumplieran con su papel; fomentar la ciencia y la cultura y no limitarse a rumiar los dogmas y conocimientos anquilosados e inútiles, reclamando el gobierno de la universidad y llamando a la sociedad a desembarazarse del “american way of life”, con sus “jobies”, su televisión, su chovinismo, pidiendo a los hombres que botaran en pedazos la conciencia existente y se decidieran a vivir por sí mismos y no controlados por la “burocracia social” del consumismo y la guerra fría. La historia no ha terminado, el hombre puede hacer muchas cosas, esa era la consigan.

Por otro lado, en Europa las manifestaciones juveniles en la República Federal de Alemania, la huelga general en Roma, el mítico Mayo francés o las tímidas protestas estudiantiles en la España gobernada por el general Francisco Franco; sino también, en el régimen socialista con los sucesos de la primavera de Praga, o en las sociedades en vías de desarrollo, como las manifestaciones en Argentina contra la dictadura del presidente Juan Carlos Onganía (el llamado Cordobazo).

Los acontecimientos de 1968 transcurrieron en el marco histórico determinado por los dos ejes de tensión que han caracterizado la política internacional tras la II Guerra Mundial: la dialéctica bipolar de la Guerra fría, cuya confrontación entre los bloques, a pesar de los avances en la distensión y la irrupción de vías disidentes en el seno de los mismos, seguiría manifestándose en distintos escenarios mundiales y cuyo paradigma en la época sería la guerra de Vietnam; y la tensión Norte-Sur, que emergería al compás de la descolonización y el despertar del Tercer Mundo, a lo largo de las décadas de 1950 y 1960.

1968 debe ser recordado como un despertar de conciencias por parte de la juventud de aquellos días. Este es un hecho histórico, pocas veces abordado por nuestras autoridades, las cuales tienen mucho que esconder en relación con la guerra sucia que vivió nuestro país en esos días.

Nosotros como educadores debemos hacer énfasis en las fechas importantes que se han dado en nuestro país: 1810 (La independencia de México), 1910 (La revolución armada), 1934 (La política socialista del Gral. Lázaro Cárdenas del Rio), 1968 (El despertar de conciencia de los estudiantes), 2000 (el ascenso al poder del partido de derecha, PAN), y 2018 (llega al poder el partido MORENA, de Izquierda), por mencionar algunas. Cada una de estas fechas influyo para construir nuestra sociedad actual.

En esa época él presidente de la Republica se da cuenta que el moviendo estudiantil del 68, es una consecuencia de la educación humanista que hasta entonces se estaba dando dentro de las aulas, por tal motivo, convoca al SNTE, a una consulta nacional para revisar los planes y programas de estudio llegando a comprometerse a través de los acuerdos de Chetumal (1973) y de esta forma buscar la nueva tendencia del mexicano del futuro, dándole una filosofía educativa de sumisión, ya no más civismo, ya que esta materia les daba a los jóvenes las armas para saber su derechos y obligaciones y el gobierno ya lo había comprobado en el pasado, si se les enseña a reflexionar para que se den cuenta de cuáles son las obligaciones de un gobierno, pueden exigir que realmente cumplan con la labor para la cual fueron elegidos a través del voto en las urnas.

Actualmente seguimos viendo a nuestros representantes populares, los cuales hacen todo lo que quieren menos para lo que fueron elegidos, pero esto se debe a la educación conformista que se nos ha dado desde la reforma educativa de 1972, ya que nos enseñaron en las escuelas a ser dóciles.

La gran idea de eliminar las asignaturas: civismo, historia y geografía, y juntarlas en áreas (Ciencias sociales), fue precisamente por la burguesía, ya que una vez que había pasado el movimiento del 68 quiere terminar con las causas que lo habían originado.

La Presidencia de la República achacaba a la crisis de la educación que se daba en ese momento ser la causante del movimiento estudiantil y de inmediato todo el aparato educativo se puso a trabajar sobre una reforma en la enseñanza que prevenga futuras rebeliones estudiantiles.

Para las cámaras nacionales de comercio, el fondo del problema estaba en las “fuerzas subversivas” que incitaban a los estudiantes a rebelarse y provocar la anarquía. Ante todo, indicaban, el gobierno debía de mantener el orden y la reforma educativa proyectada, debía de apoyar cuanto antes la formación de técnicos y científicos, acordes a las necesidades económicas crecientes de esos tiempos. Pero la solución del problema estudiantil, a su juicio radicaba en proteger a los jóvenes usando todos los medios y recursos que evitaran el deterioro y la pérdida de los valores. Es decir, según los comerciantes, lo que los estudiantes necesitaban era un freno ideológico que preservara el pensamiento y la moral que la clase en el poder dictara.

A 50 años de 1968 la realidad es que México, sigue igual o peor, tenemos grupos que ostentan el poder, pero únicamente a beneficio de ellos y de sus familias, el pueblo no les interesa.

Y por otro lado tenemos a un pueblo dormido como lo hacía el imperio Romano, con pan y circo; ahora es futbol y las telenovelas, a través de la televisión (dos grandes consorcios TV AZTECA y TELEVISA).

La miseria de un pueblo es su pésima educación, y el gobierno ha logrado esa pésima educación y por lo tanto la miseria del pueblo mexicano.

Debemos de exigir a nuestras autoridades, que gobiernen con políticas a favor de la sociedad y no por los intereses de los ricos o de empresas trasnacionales.

Los que pagamos impuestos somos los del pueblo, los trabajadores, pero los empresarios y las trasnacionales, esta eximidas del pago de ello.

Es necesario dejar que la juventud asuma el poder, hay que quitar a los dinosaurios, que no han hecho nada por el pueblo, necesitamos nuevas idea y gente que no sea corrupta.

Es Cuánto.

 

FUENTES CONSULTADAS:

  1. 1968 LA CONEXIÓN AMERICANA.- Dvd, canal 6 de julio. info@canalseisdejulio.com
  2. ANTE Villalobos, Ricardo. Tesis de titulación para obtener el grado de maestría. “Colima en movimiento”. Diciembre 2001. Universidad de Colima.
  3. CASTILLO, Heberto, Gilberto Bosques, Miguel Ángel Velasco. “LAZARO CARDENAS”. Fondo de Cultura Económica. México. D.F. 1975.
  4. http://laetus.blogia.com/2009/031801-control-del-pensamiento-124-marvin-harris-124-ano-1983-.php
  5. MEDINA, Jorge.- Universidad y Política, Controversias 15 (Cuadernos Universitarios de Discusión Ideológica).- UAP, 1976.
  6. Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation
  7. REVISTA PROCESO. No. 1343. 28 de Julio de 2002. 1968 y 1971: ¿justicia o escenografía? De GUEVARA Niebla Gilberto.
  8. SOLANA, Fernando, Raúl Cardiel Reyes, Raúl Bolaños Martínez.- Historia de la Educación Pública en México.- SEP.- Mayo 1982.
  9. TECLA Jiménez, Alfredo.- Universidad, Burguesía y Proletariado.- Ed. De Cultura Popular.- México, 1978.
  10. VELAZCO Piña, Antonio. Regina “2 de octubre no se olvida”. ed. Grijalbo. México. 2001.
  11. ZAMORA Millán, Fernando.- México ¿Ahora hacia Dónde?.- Ed. Publicaciones Cruz.- México, 1987.

 

 

[1] Titulo Original “La Lucha por el Poder”, se puede consultar el escrito completo en: http://www.revista-arche.com.mx/images/Revista%20%20%20Arch%20junio%202011.pdf      

[2] Miembro de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores (ACPE) y de Ciencia, Virtud y Progreso A.C.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.

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