LOS ALBAÑILES

Por: José Othón Mancera López

“Un buen matrimonio es el que permite un cambio

y el crecimiento en las personas

y en la forma de expresar su amor.”

Pearl Buck

El matrimonio es la interacción de dos partes absolutamente diferentes y opuestas de la creación.

El matrimonio es la conexión del Creador y la Creación, en la que el Creador es la parte masculina y la creación es la femenina. Aunque inicialmente la creación es absolutamente opuesta al Creador, debe entrar en la plena unión con el Creador al acercarse gradualmente a Él. Esto completa la unión final, o el estado cuando creación se unifica plenamente con la fuerza Superior, es llamado "matrimonio".

Durante el noviazgo se desarrolla y comparte un período de aprendizaje, hasta que la energía divina de la belleza, del amor y de la atracción bañe a Los Amantes.

Al unirse, los Amantes vuelven a ocupar el Jardín del Edén, pero ahora dotados de una conciencia que de otro modo nunca habrían alcanzado.  En la unión brilla  la inocencia y el amor mas que el deseo físico. Privado de su dimensión espiritual, el sentimiento se vuelve empalagoso, exclusivamente orientado a la satisfacción física.

Se debe recordar la necesidad de renovar cotidianamente el compromiso afectivo contraído, de no descuidar a la persona amada, para que la unión pueda mantenerse sólida y armoniosa en el tiempo.  Tener dedicación, fidelidad, sentimientos correspondidos, amor, amistad, solidaridad. Mostrar, interés por los problemas de los amigos o  parientes de vuestro cónyuge.

Con Sabiduría enfrentaran sus elecciones, no exentas de contradicciones y reflexiones, para evitar el camino equivocado, lleno de fáciles tentaciones pero, en realidad, sin salida. Calumnias, insinuaciones y engaños son evitados con amor, con confianza. Si no existe la confianza, encontrarán dudas, vacilaciones, incertidumbre y una excesiva inestabilidad emotiva.

La Unión Conyugal es el camino de la perfección y el equilibrio. En ella se integra al ser humano universal, macrocósmico, se complementan los triángulos, el femenino que apunta hacia la tierra y el masculino que, como el fuego, se eleva al cielo, simbolizando la unión creadora de los opuestos.

 Así, los cónyuges –unidos- son capaces de ser testigos de lo que sucede alrededor, de colocarse en el centro de universo, es de decir, de ser autoconscientes.

Es el centro del sistema, como Tipharet, la Sephira número 6, es el centro del Árbol de la Vida en el camino al Amor y fecundidad de la mujer, de  Binah.

Esta Unión Creadora es producto del equilibrio y complementación de los opuestos; masculino y femenino Juntos forman, espiritualidad y perfección.

Hermanos míos, amantes cónyuges; la mente es polar, puede afirmar o negar y cuando se calma, hasta el punto en que se vuelve no mente, alcanzan la trascendencia.

Con Inteligencia pueden dirigir la energía y Fuerza necesaria del trabajo con las herramientas en un esfuerzo continuo para discernir, compartir, disponer, organizar, prepara y ajustar la personalidad a la altura máxima, por encima del Abismo.

Eran Los Amantes dos seres opuestos, cuya  unión en esta Boda Real, fue iniciada como Los Amantes y culminada culminación ocurre con  Templanza. Estos 2 caminos: Solve et Coagula, Disuelve y Coagula, Separa y Junta.

El Hombre  aporta Fuerza, calor y Fuego, dirige e insemina en el plano físico, mental y espiritual.

LA Mujer es Lilith, en la plenitud de Vuestro Ser, Sois del mismo barro del Hombre y no su costilla, que crece, descubre, se reproduce y regenera. Es, también, Eva, la Madre que sublima el origen y la seguridad del hogar y contiene el Grial fecundo donde vuestra descendencia vera la Luz y enriquecerá nuestra sociedad.

Uno de los aspectos más emocionantes del matrimonio es descubrir las profundas diferencias entre los hombres y las mujeres, y aprender a complementarlas. Estas diferencias no son solamente biológicas. En cada nivel de nuestro ser--intelectual, emocional, psicológico y espiritual--los hombres y las mujeres parecen ser de diferentes planetas.

El matrimonio es la máxima expresión de unión entre los dos mundos de inmanencia y trascendencia. Cuando cada cónyuge aprende a compartir su perspectiva única mientras que al mismo tiempo aprecia y se conecta con la otra perspectiva, marido y esposa se convierten en un perfecto equilibrio de universos que se complementan. El hombre dirige a mujer, la mujer guía al hombre. El hombre da la perspectiva,  la mujer da experiencia. Uno sin el otro son un cuadro incompleto. Juntos, forman una unidad que une lo mejor de ambos mundos.

Son dos formas de energía, que en su expresión más abstracta, son la energía interna y la energía externa. La energía femenina y la energía masculina existen en todo hombre y en toda mujer y en todas las partes de la naturaleza. Aun la Divinidad es descrita a veces en términos femeninos y otras en términos masculinos

Así lo que se tiene aquí es la división en dos energías y a través de su unión se convierte en el gran Todo, la imagen divina que busca la unión con una realidad superior.

Entonces hay algo divino sobre la Unión Conyugal. la santidad del matrimonio incluye también a aquellas circunstancias en que la generación de descendencia no es una posibilidad. La sexualidad en tanto que sexualidad, es santa. La unión amorosa de un hombre y una mujer, es un acto Divino, una experiencia de divinidad.

Estamos atestiguando esta Unión, que muestra la Creación del Universo por la interacción amorosa de los principios femenino y masculino. La Gran Energía Primordial se polariza dando lugar a los opuestos de cuya interacción surge el universo

No concebimos un Dios Masculino, la Creación es producto dela Union de ambos generos, de la polaridad, que  se integra en esta Unión Conyugal.

Nos enamoramos no de quien nos conviene racionalmente, sino de quien necesitamos para percibirnos tal y como somos; para conocernos a nosotros mismos.

Yo soy de tí, tú eres de mí.

Yo confío en ti, tú confías en mí.

Yo soy tu bien, tú eres mi bien”

Alejandro Jodorowsky

El amor erótico mas consciente se da en la pareja masónica, dos individuos maduros, completos y autónomos que, por ello, ya pueden tener una relación de crecimiento, donde cada uno ve y respeta al otro. Ya se dieron cuenta que la única manera de tener a alguien es dejándolo ser.

La polarización y atracción amorosa dinamiza la relación y construyen una relación única, sin moldes. Ustedes mismo crean su propio arquetipo y generan su propio egregor . Mismo que trascenderá en los hijos, llegando al momento que sientan que  Ver feliz al otro, me hace feliz.

Finalmente, mis muy queridos lectores, recuerden que

“Un matrimonio de éxito requiere enamorarse muchas veces,

siempre de la misma persona.

Mignon MCLaughlin

 

Para ello, como ya lo hemos platicado; apliquen las enseñanzas del triangular; Conocer, Amar y Respetar al cónyuge, TODOS los días, cada mañana.

ES CUANTO.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.