LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godinez Soto

El conocimiento de sí mismo es el principio

de la sabiduría y por lo tanto, el comienzo

de la transformación o regeneración. El

conocimiento de nosotros no puede dárnoslo

nadie ni habrá de hallarse en libro alguno.

Consiste en verse de instante en instante en

el espejo de la convivencia, en ver la propia

relación con los bienes, las cosas, las

personas y las ideas.

Krishnamurti

 

La construcción del templo de Salomón se realizó entre el 967 A.c. y el 962 A.c., siguiendo un parecido y sustituyendo al Tabernáculo que por siglos, desde el Éxodo se venía utilizando como lugar de reunión y de culto para Yahvé. Contó para esta empresa con la ayuda del rey de Tiro, Hiram.

El Templo propiamente dicho, según la descripción de la Biblia, era un edificio largo y bastante estrecho, orientado sobre un eje longitudinal en dirección Este-Oeste. El edificio debió tener una longitud interior de aproximadamente 30 metros, 10 metros de ancho y una altura de también 10 metros (60x20x20 codos). Sus dimensiones, por tanto, eran más bien las de una capilla palatina, ya que el culto se hacía desde su exterior. A ambos lados de su entrada se erigieron dos columnas, llamadas Jakin y Boaz. Los sacerdotes levitas entraban en el Templo a través de una gran puerta chapada de oro, de aproximadamente 10 metros de alto y 4 de ancho. Tras de esa puerta se encontraba el vestíbulo de entrada, el ULAM. Después de este vestíbulo, se encontraba la estancia principal, el HEKAL o Santo, iluminado a través de unas ventanas altas. La anchura y longitud guardaban una proporción de 1:2, lo que significa que la planta del HEKAL estaba compuesta por un doble cuadrado. El forjado de piedra se cubrió con un solado de madera de cedro. Las paredes del HEKAL se cubrieron con láminas de cedro, traídas de las montañas del Líbano, el mismo material de las vigas del forjado.

La tercera cámara, el DEBIR era el SANTUS SANTORUM[1] o Santo de los Santos, se encontraba en la parte trasera, a un nivel más alto que el HEKAL, y sólo podía accederse a él subiendo por una escalera. El DEBIR tenía la forma de un cubo de aproximadamente 10x10x10 metros (20x20x20 codos), y en su centro se ubicó el Arca de la Alianza. Éste era un arcón grande, hecho de madera de acacia, cubierta con planchas de oro y con cuatro anillas a las esquinas en las que se ponían varas para transportarla. Dentro del Arca se guardaron las Tablas de la Ley, entregados por el mismo G:. A:. D:. U:. a Moisés. En estas Tablas se grabaron los Diez Mandamientos, sirviendo de conexión entre Yahvé e Israel.

Salomón se apartó de G:. A:. D:. U:., y no guardo sus mandamientos, por esta idolatría contra Yahvé, se inició la caída y destrucción del templo[2].

A la muerte de Salomón le sucedió su hijo ROBOAN[3], quien trato mal al pueblo y por tal motivo todas las tribus se le apartaron, menos la tribu de Judá. Las tribus que se separaron nombraron a JEROBOAN, quien fue el primer Rey de Israel[4].

Así el reino de Judá y el de Israel vivieron en conflicto y no cumplieron los mandatos de Yahvé, por lo que fue en el año 586 A.c. que el Rey Nabucodonosor, sitio a Jerusalén y tomo como prisionero a Joaquín Rey de Judá, sacando todos los tesoros del templo y los de la casa real, quebrando todos los utensilios de oro que había fabricado Salomón, para la casa de G:. A:. D:. U:.[5].

La reconstrucción del templo fue iniciada en el año 536 A.c. por el Rey Ciro de Persia, quien permitió el regreso de los judíos a Jerusalén, devolviendo todo lo que el rey Nabucodonosor, se había robado[6].

La destrucción y reconstrucción del templo de Salomón, tiene un gran significado esotérico; porque contiene conceptos que nos llevan al conocimiento de verdades.

Cuando fuimos iniciados en estos augustos misterios, se nos dice que debemos morir, para los vicios y la ignorancia; eso es precisamente la destrucción del templo de Salomón.

El templo interior de cada uno de nosotros es la alegoría del templo de Salomón, así que después de destruir o morir debemos de renacer o reconstruir el templo de cada masón por medio del pulimento de la piedra en bruto, en el cual todos los neófitos se encuentran en este estado, hasta que se ingresa a la masonería se entienden estos conceptos, así pues debemos de perfeccionarnos, estudiar los valores y las virtudes para trascender a otro plano espiritual, que nos acerque más a la verdad, por lo tanto aquí es donde toma sentido lo que se nos enseña en logia: conócete a ti mismo para que puedas conocer a los demás y asimismo puedas conocer a G:. A:. D:. U:..

Es una realidad que el templo interior de cada ser humano, es enigmático, misterioso y secreto; por eso debemos de prepararnos constantemente a través del estudio y de la práctica de lo estudiado, para estar en constante comunicación con el G:. A:. D:. U:., a través de meditación.

El símbolo del templo, se organiza en tiempo y espacio, ya que la sustancia, como esencia de la materia, permanece eterna, por lo tanto la forma se altera para llenar un nuevo espacio; tal es la enseñanza que se nos da con el EDEN, entendido este como el paraíso existencial, del cual el hombre fue arrojado por querer realizar una búsqueda, pero ya fuera de él, continua con su indagación para reconstruir el paraíso en todo el espacio del planeta tierra y de esta manera hacerlo su morada ideal.

Así del tiempo-espacio surge para el templo, el movimiento, que lo hace cambiante y que es la cualidad especifica de la construcción material. Estos tres elementos: tiempo, espacio y movimiento, pueden modificar la materia, que es energía condensada, tal como se manifiesta en el templo. Por lo tanto, la materia, energía y el templo son la misma cosa, ya que es la esencia del G:. A:. D:. U:., lo que se explica en la construcción, puesto que nunca deja el templo, como nunca deja de existir el G:. A:. D:. U:., dicho de otra manera, el templo interno de todo individuo es eterno, aún después de morir, ya que forma parte de su alma inmortal.

ES CUANTO



[1] REYES 6, 15-38; 8, 1-13

[2] REYES 9, 6-9; 11, 1-13

[3] REYES 11, 43

[4] REYES 12, 16-20

[5] REYES 24, 10-13; 25, 9-10

[6] CRONICAS 36, 26-23 ESDRAS 1, 7

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Comentarios

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.