LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godinez Soto

 

Días pasados, se hicieron reflexiones sobre la Igualdad, recordé que los liberales, utilizamos este lema (Libertad-Igualdad-Fraternidad) que nos identifica como tales.

Pero haciendo un análisis detallado de la palabra Igualdad, nos dimos cuenta que es UTÓPICA, ya que No existe igualdad de personas, persiste el que pensemos que nosotros somos más que los otros (el ego), tampoco existe Igualdad económica, mucho menos Igualdad social.

¿Pero existe Igualdad entre los Miembros de la masonería?

¡Claro que no!

Una de nuestras máximas dice, que el que masón debe ser el primero entre sus iguales, entonces

¿Qué pasa cuando tienes un cargo?

¿En qué momento pierdes el piso?

¿Por tener un cargo eres más que los demás?

Simplemente eres una persona a la cual tus hermanos te escogieron para tener un cargo, pero eso no te hace mejor o superior; al contrario deberías de ser más humilde ya que el puesto no es eterno, y cuando termine tu encargo te darás de topes por todos los atropellos que hiciste con esa actitud.

¿Ahora bien que estamos haciendo mal en la Institución para que sigamos con esas actitudes?

Los principios de la orden se han visto rebasados por la ignorancia de muchos de nuestros miembros.

 “El liberal actual es un liberal que, pese a calificarse de “filosófico”, es profundamente acrítico y ligero en sus apreciaciones, además de mal y poco informado en la historia, principios y leyes”[1]

 Esto trae consigo que pensemos que los liberales deben de estar actualizados al pensamiento del siglo XXI; “En muchos talleres la ritualidad se encuentra postergada y confinada al olvido. Se argumenta, y muy mal, que los librepensadores deben modernizarse, y que tal modernización significa equipararla a las organizaciones profanas de carácter filosófico”[2]

Eh inclusive el pensamiento de que “los liberales ya no es secreta, sino solamente “discreta”[3], es un gran error ya que estamos perdiendo el Egregor de la Institución.

Nuestra Institución, ha sobrevivido 300 años oficialmente, pero realmente somos producto de diferentes escuelas esotéricas: Como la de los Arios, Egipcios, Chinos, Hebreos, Cretenses, Romanos, y más.

De ahí la importancia de que los liberales regresen a sus principios filosóficos, los cuales nos dan grandes enseñanza y entenderemos el ¿Qué? ¿Cómo? Y ¿Para qué? De nuestras Institución.

Trabajemos en nuestros talleres con temas propios de filosofía, dejemos a un lado los temas triviales del mundo profano. Investiguemos sobre la organización.

Y además dejemos de presentar trabajos y todos felicitemos al que lo leyó; debemos de cambiar la metodología, se debe utilizar la mayéutica o el debate, para poder realmente llevarnos conocimiento en cada reunión.

Dejemos de pensar que el secreto en como un password, que con saber las palabras hemos llegado a decodificar lo Profundo del conocimiento.

Es cuánto.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.