LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godinez Soto

 

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1857, destacó los derechos del hombre como la base de las instituciones, la libertad y la igualdad de todos ante la ley. Consagró las libertades de enseñanza, trabajo, pensamiento, petición, asociación, comercio e imprenta. Implantó el federalismo y el establecimiento de una república representativa. Depositó el poder ejecutivo en un solo individuo.

 De 1857 al 2017, han pasado 160 años y con nostalgia nos damos cuenta que solo fue en el papel esa buena intención ya que la educación pública no da la libertad de enseñanza.

 Cuando el hombre se dio cuenta que la educación era una herramienta fundamental para conservar el poder, entonces la uso de acuerdo a sus conveniencias.

 Así tenemos que la educación en la época prehispánica tenía como fin el de hacer hombre con valores pero a su vez que tuvieran poco conocimientos de la verdad; es el caso de las escuelas templos tepochcalli (que eran para el pueblo, se les educaba para que sirvieran a los nobles) y en el caso de las escuelas para los nobles y ricos, las escuelas templos Calmécac, se les daba una educación para los que serían los líderes militares y religiosos.

 Y dando brincos en el tiempo, tenemos que en la época de la colonia, solo tenían acceso a la educación los ricos; pero era una educación oscurantista ya que el clero tenía el control.

 En la período de la reforma la educación siguió a cargo del clero y muy pocos tuvieron acceso a la educación.

 Con la llegada del porfiriato la situación fue más difícil, el que tenía dinero podía estudiar y los que lograron irse a estudiar al extranjero cuando regresaron pidieron espacios dentro del poder.

 Por fin en 1921, la educación se masifica cuando el gobierno toma las riendas de la educación; aparece la gloriosa escuela rural mexicana, pero solo fue un corto tiempo ya que cuando se vieron amenazados los grupos en el poder (el clero y los ricos) convencieron al gobierno que utilizara la educación como un medio de control ideológico es así como reaparece el currículo oculto de la educación.

 Para 1968, se da un movimiento muy importante el despertar de conciencias y los jóvenes de esa época exigen libertad, el gobierno los engaña creando escuelas de educación superior en toda la república, pero son escuelas en las que quien tiene el control es el gobierno y las clases dominantes.

 En la actualidad la educación pública deja mucho que desear, algunos políticos guiados por la globalización que se vive, utilizan términos como: “Calidad Educativa” “Constructivismo” “Gestión educativa” y varias más.

 La realidad es que si nosotros como Liberales, estamos conscientes de este gran problema, que es la principal causa de las miserias del pueblo, debemos difundir y exigir que en el sistema educativo mexicano se de una educación con los principios liberales.

 Donde se enseñe:

La discreción de Moisés, el amor a la verdad de Orfeo, la virtud de Hiram, la sabiduría de Salomón, el entusiasmo de Licurgo, La redención que proclamo Confucio, la perseverancia de Pitágoras, la dignidad de Sócrates y el heroísmo de Jesús; pero sobre todo enseñar la razón.

Es Cuanto.

 

 

 

 

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Comentarios

  • Todo Cambia amigo, siempre!, es lo único perenne, el eterno cambiar de las cosas.
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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.