LOS ALBAÑILES

De Ésto trata nuestro Trabajo...

 

3707443783?profile=RESIZE_710xPor: Roberto Godínez Soto

La Filosofía Iniciática exige que abandonemos la visión literal de las cosas y que atravesemos la superficie a través de una percepción profunda, no mental sino intuicional. Como dice el protagonista de esta historia, en el ámbito iniciático “nada es lo que parece a simple vista”.

Un conocido artista expuso sus pinturas en el museo de arte contemporáneo y todos los visitantes se asombraban con la habilidad técnica y la sensibilidad de sus cuadros.

Sin embargo, una señora se acercó al pintor y le dijo: “Le felicito por su obra. Es realmente admirable, pero he visto que aquella pintura ha quedado sin terminar. Sí, aquella que hay un hombre frente a una puerta. Si se fija bien, la puerta carece de picaporte”.

El pintor sonrió y le respondió: “En el arte, nada es lo que parece a simple vista. Esa puerta representa el corazón del ser humano que solamente puede abrirse desde dentro y ese hombre de cabello largo que está golpeando es el propio Cristo. La pregunta es: ¿le abriremos la puerta?

Desde una perspectiva simbólica, cuando se dice “Cristo” obviamente no se está hablando del Jesús histórico, de esa forma corporal que existió hace 2.000 años, sino de una representación de la Verdad, la Conciencia, el Amor, etc. Del mismo modo se hace alguna alusión al corazón no se está hablando de ese órgano físico que bombea sangre sino de otra cosa.

Es Cuanto.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.

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