De Ésto trata nuestro Trabajo...

9904082076?profile=RESIZE_400x Por: Miguel Ángel Martínez Romero

 

Ponencia, presentada el día 05 de diciembre en el V Congreso de Potencias Masónicas “La masonería y los procesos digitales”, en el Oriente de Guadalajara, Jalisco, México.

Muchos Masones y la gran mayoría de profanos que conozco, mencionan los términos “Masonería” y “Liberalismo” como sinónimos; incluso, el que esto escribe, así lo entendía.

Sin embargo, repetidos ejemplos que nos ha tocado en suerte contemplar, nos hacen dudar de tal aserto. Para que cada uno de nosotros pueda establecer su propio criterio, trataremos de establecer las principales características de estos dos fenómenos sociales.

Fundado primeramente sobre las doctrinas de Locke, Kant y Rawls, Bentham y Pareto, el liberalismo es una filosofía política que se fundamenta en los siguientes puntos:

  1. Como entes racionales, los seres humanos poseen derechos individuales que son inviolables, como son el derecho a la vida, a la libertad, y a la propiedad privada.
  2. Las autoridades que gobiernen, deben surgir de un consenso libre de las personas, respetando la esfera privada de los ciudadanos.
  3. Tanto gobernantes como gobernados están obligados a respetar las reglas (leyes), impidiendo el ejercicio arbitrario del poder.

Desarrollándose en los ámbitos económico, político y filosófico, presenta entre otras las siguientes características:

  • El respeto a los derechos y garantías del individuo, como parte del entramado social.
  • El respeto al derecho inviolable de la libertad en diferentes aspectos: libertad de pensamiento, libertad de culto, libertad de expresión, libertad de asociación, libertad de prensa, etc.,
  • El principio de igualdad ante la ley, tanto en el aspecto jurídico como en el político.
  • El derecho a la propiedad privada.
  • El establecimiento de códigos civiles, constituciones y leyes.
  • La institución de estados basados en la separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), y la fundación de asambleas y parlamentos donde se puedan discutir y resolver los problemas.
  • La libertad de cultos y la separación entre la iglesia y el estado, de manera que se tenga un estado laico.
  • La no utilización para fines políticos los cargos de gobierno, ni elementos públicos como la seguridad, la educación o la salud.
  • La libre elección de las autoridades y la posibilidad de desconocerlas si éstas no cumplen con los propósitos para los que fueron electas.

 En el último aspecto, difieren John Rawls y Emmanuel Kant, ya que mientras el primero defiende la tesis de que el pueblo puede utilizar los medios necesarios (básicamente la desobediencia civil), cuando un gobierno es contrario a sus intereses, Kant le niega tal posibilidad.

Por otra parte, Jeremías Bentham y Wilfredo Pareto propusieron dos modelos de satisfacción personal, los cuales chocan frontalmente entre sí. Según Pareto, la satisfacción de una persona es individual y única para él y, por tanto, incomparable con la de otros individuos, lo que impide una medición correcta; por su parte, Bentham cree que los hombres son esencialmente iguales, lo que permite una comparabilidad de satisfacción.

Finalmente, debemos enfatizar que, en el aspecto económico, el liberalismo propugna la mínima participación del estado como ente regulador, dejando en manos de la iniciativa privada las actividades productivas y económicas, confiando en las leyes del libre mercado para que la economía se autorregule.

Como es fácilmente observable, el liberalismo choca de frente con las estructuras rígidas de autoridad, privilegia el interés del individuo y sus derechos y permite a éste, con base en las normas, enfrentar cualquier intento de autoritarismo; posibilita al individuo a participar libremente en las acciones de gobierno, ya sea directa o indirectamente, por medio de representantes, y propugna por la libre aplicación de los derechos que le conceden las leyes.

Por su parte, la francmasonería es una institución cuyas estructuras fundamentales han permanecido intactas durante siglos.

Los principales sistemas ritualísticos, que se arrogan el derecho de reconocer la regularidad del funcionamiento de las organizaciones masónicos, fundamentan su normatividad en Constituciones, Leyes y Reglamentos basados en Usos y Costumbres centenarios, así como en los infaltables Antiguos Límites (Old Landmarks), principalmente los recopilados y seleccionados por A. G. Mackey.

Respecto a los Antiguos Límites o Linderos, recordemos que el vocablo Landmark fue empleado desde tiempos muy antiguos por los masones operativos ingleses para referirse a las prácticas, costumbres, leyes, y usos de la masonería. Para Mackey son 25; para Mac Bride solo son doce; 8 para Pound; apenas 3 para Pike; 24 para Lecerff; 54 para Grant de Louisville; 24 para Lawrence; 27 son los que se desprenden de lo actuado y aceptado en la Asamblea General de Francmasones llevada a cabo en Paris en el año 1523, y ocho son los que ––hasta donde sé–– conserva la Gran Logia de Inglaterra. El simple hecho de que uno de ellos propugna la inamovilidad de éstos, lo hace chocar frontalmente con uno de los principios del liberalismo, la posibilidad de reestructurar las leyes para mejorarlas. Esto los convierte en algo muy parecido a los dogmas religiosos.

Con cuánta frecuencia observamos a algunos QQ HH señalar con dedo de fuego la “irregularidad” de otros por reales o imaginarias falencias normativas.

Además, la francmasonería es profundamente jerárquica, con una estructura piramidal basada en la discreción y la conservación del secreto del grado. Aun cuando muchos de los mecanismos litúrgicos se pueden encontrar simplemente pulsando una tecla de computadora conectada a internet, sus secretos más importantes se siguen comunicando únicamente de boca a oído.

 Así pues, podemos presentar las siguientes conclusiones, de las cuales cada quien podrá tomar las que le parezcan válidas:

1.- El liberalismo plantea para el individuo una serie de derechos inalienables, por el solo hecho de ser de naturaleza humana, independientes de su raza, credo, ideología, cuna, nacionalidad, clase social, etc. Para ser aceptado en masonería, se necesita una serie de requisitos y ceremoniales. La ortodoxia masónica (Landmarks) no admite la participación de mujeres, lisiados, homosexuales ni esclavos.

2.- El liberalismo propugna la igualdad de los individuos ante la ley (democracia).

En masonería, para gozar de derechos plenos, se necesita alcanzar cierto grado jerárquico (meritocracia).

3.- El derecho positivo, impulsado por el liberalismo, plantea leyes dinámicas, que pueden y deben ajustarse a la realidad de los tiempos actuales.

Los Antiguos Límites Masónicos (Landmarks), normas de las que emana la doctrina masónica (Constituciones, Estatutos, Leyes y Reglamentos), determinan claramente que nunca podrán ser modificadas.

4.- Sumado a lo anterior, numerosas Grandes Logias establecen una serie de reglas para el reconocimiento de la regularidad de las agrupaciones masónicas. Dicha normatividad choca con el principio de Igualdad ante la Ley.

Lo anterior nos permite establecer criterios bastante informados acerca de si la Institución Masónica se puede encuadrar o no dentro del concepto filosófico de liberalismo, pero si esto no bastara, sugeriría a cualquiera, Masón o profano, a contrastar los 25 Landmarks de Mackey (Antiguos Límites Masónicos), con los conceptos que definen el Liberalismo, para que pueda establecer su propio punto de vista.

Es Cuanto.

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