LOS ALBAÑILES

 

Por: Roberto Godínez Soto[1]

 

 

El día de su funeral en la Plazuela de San Fernando estaba rodeada de un cordón de soldados; la comitiva debajo del arco de triunfo octocolumnario, un poco mezquino, y de bajo de un lujoso toldo adornado con cintas de crespón y una alfombra de hojas de mirto y ciprés, hasta la puerta del panteón.

"El ataúd estaba sobre una grande urna funeraria cubierta con coronas de laurel de oro y siemprevivas; en el triángulo superior se veían el ALPHA y el OMEGA, símbolos de todo principio y de todo fin, y en la cúspide del templete el busto del señor Juárez".

Hubo doce discursos.

Hablo en nombre del "RITO NACIONAL MEXICANO" el señor Francisco T. Gordilo, diciendo estas palabras:

Benito Juárez nace en los días tristísimos para México en que, colonia de España, gime bajo el yugo de la dominación extranjera; pero los primeros días de su juventud se alumbran con la luz de la libertad, y el grito de independencia de la patria al herir oídos, despierta en su inteligencia y cría en su corazón un amor profundo, intenso, puro y ardiente a esa misma patria, en favor de la cual hará más tarde sacrificios notables e inauditos.

En la época, este buen patriota y honrado liberal quiso estudiar más profundamente las obligaciones de todo buen ciudadano, y escogió como fuente las intrusiones que le dieron los hermanos masones, perpetuos enemigos de la tiranía; la obra de éstos ya estaba adelantada y tenía escritos en sus catálogos nombres religiosos, si no por sus proezas, sí y muchos más por sus honradez y buen sentido. La voz de Gómez Farías, de Rejón, de Zubieta, de Ocampo, de Degollado y de otros muchos más, fueron a sembrar en el corazón del único que pidió llevarla a cabo, la idea de la REFORMA, como el medio más seguro de elevar al pueblo, de dar estabilidad al gobierno y de haber sucumbir al monstruo detestable del retroceso.

En las Logias y en el secreto de los masones fue donde tuvo origen el feliz pensamiento de destruir fueros, abolir los títulos e igualar las masas con los pretendidos aristócratas.

"La obra que me habéis encomendado aquí está; en medio de infortunios y contratiempos he podido concluirla; mirad que trae escritas las palabras con que me bautizasteis y que ya sin misterio y sin temor podéis pronunciarlas como lema que son de nuestra fraternidad, proclamándolas para defenderlas cuando corran peligro… LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD."

Nosotros, hermanos, tenemos que hacer otra promesa: mientras el aire aliente nuestras vidas, mientras exista uno sólo de los masones mexicanos, no permitamos que la huella del soldado extranjero venga a profanar esta tumba; jurémosle a Juárez seguir sus pasos, para aprender su ejemplo, imitar sus virtudes y velar en su sepulcro para que nunca crezca en él por nuestro abandono la yerba silvestre, ni los pájaros puedan anidar en su cúpula… Con su muerte nos ha redimido."

 

[1] Godínez, Soto Roberto. “El Juarismo en Colima”. Colima, México, 2017 Pp. 71-73.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.

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