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¿QUÉ FUERON LAS GUERRAS MÉDICAS?

Se conoce como las Guerras Médicas a un conjunto de conflictos militares entre el Imperio Aqueménida de Persia y la antigua Civilización Griega, representadas por las distintas ciudades-Estado del mundo helénico. Estas guerras significaron el fin de la expansión del Imperio Persa hacia el Mar Mediterráneo, al ser derrotado por Grecia.

Estas dos potencias de la época eran muy disímiles entre sí: mientras el Imperio Persa de Ciro II El Grande era un estado monárquico en expansión, las distintas ciudades griegas conformaban un archipiélago, unidas entre sí por afinidad cultural, pero independientes política y militarmente.

Las Guerras Médicas comenzaron en 490 a. C. y culminaron en 478 a. C. Por otro lado, fueron apenas un capítulo en su prolongada enemistad, que culminó en el siglo siguiente cuando Alejandro Magno conquistó y disolvió el Imperio Aqueménida.

El nombre de Guerras Médicas, al contrario de lo que a simple vista pareciera insinuar, no tiene nada que ver con la medicina. Por el contrario, fueron llamadas así por el nombre que los antiguos griegos daban a una región contigua a Persia, la Media o el Imperio Medo, cuyas fronteras se hallaban entre la Mesopotamia y el Mar Caspio.

Los griegos sabían que su enemigo era el Imperio Persa, pero incluso así nombraron a estos conflictos como las Guerras Médicas, o sea, las guerras contra los medos.

ANTECEDENTES DE LAS GUERRAS MÉDICAS

Los antecedentes de las Guerras Médicas apuntan a la Revuelta jónica, que fue una rebelión de las antiguas ciudades griegas que componían la Jonia, es decir, la costa centro occidental de Anatolia, hoy en día dividida entre Grecia (la parte insular) y Turquía (la parte continental).

Dichas ciudades habían sido conquistadas anteriormente por los persas, y gobernados con estratégica cautela, ya que los persas al mismo tiempo apoyaban a los fenicios, rivales tradicionales de los griegos.

En 499 a. C., estas ciudades iniciaron una revolución separatista que contó con poco apoyo de la Hélade griega: apenas unos 20 barcos atenienses y algunas tropas de Eretria. En consecuencia, fue derrotada por el emperador Darío I, no sin perder la ciudad de Sardes, que fue reducida a cenizas por los griegos.

Tras conquistar una a una las ciudades de la Jonia, se dice que los persas juraron enemistad a los atenienses, y su expansión hacia las fronteras mediterráneas les brindó justamente la oportunidad de ejecutar una venganza.

CAUSAS DE LAS GUERRAS MÉDICAS

El Imperio Persa era una potencia expansiva de Asia, cuyo dominio sobre la Jonia y otros territorios antiguamente griegos era fuente de conflictos y asperezas. Además, provocaba una sensación de inminente peligro en las ciudades de la Hélade.

Se dice que Temístocles, arconte griego electo en 493 a. C., consideró necesario fortificar las posiciones griegas costeras y desarrollar una gran fuerza naval. Sin embargo, rivales políticos tenían otros planes y optaron por la defensa en tierra firme.

Por su parte, el historiador griego Heródoto cuenta que la antipatía hacia los atenienses del emperador persa era legendaria, azuzada por sus siervos constantemente a la hora de sentarse a la mesa. Por eso asignó a su sobrino Artafernes y a un noble persa de nombre Datis la planificación de la conquista de las costas griegas.

Esto pareciera confirmarse: poco después, los persas conquistaron las islas Cícladas y de Eubea, regiones griegas que apoyaron la revuelta Jonia.

PRIMERA GUERRA MÉDICA (492-490 a. C.)

La Primera Guerra Médica comenzó con la conquista de Eretria, capital de Eubea, por los persas, en represalia por su participación en la revuelta Jonia. De allí las tropas persas marcharon a las llanuras de Maratón, siguiendo el consejo del tirano ateniense Hipias, quien ayudaba a los persas desde su exilio. La idea era invadir Atenas sacando el mayor provecho a la caballería persa.

Así se produjo en 490 a. C. la célebre batalla de Maratón, en la que los atenienses, en vez de jugar a la defensiva, arremetieron contra las tropas persas recién desembarcadas. Inspiraron el pavor entre los persas y los persiguieron hasta sus propios barcos, ocho de los cuales fueron capturados.

En total, los persas sufrieron la desastrosa cantidad de 6.000 bajas, frente a los 192 griegos caídos, y debieron retirarse. La experiencia además sirvió para que atenienses y espartanos firmaran un acuerdo de mutua protección frente a la obvia amenaza del Imperio Persa en 481 a. C.

SEGUNDA GUERRA MÉDICA (480-479 a. C.)

Tras la muerte del emperador Darío I, su hijo Jerjes ascendió al trono persa, y desde el principio se preparó para una nueva invasión de Grecia. Su primer gesto fue enviar emisarios a las ciudades de la Hélade, solicitando un tributo en agua y tierra, como gesto de sumisión que sería luego tomado en cuenta.

Se dice que los atenienses y los espartanos prefirieron arrojar a los emisarios persas a un pozo, asegurándoles que “tendréis toda el agua y toda la tierra que queráis”. El ejército de Jerjes, compuesto por entre 250.000 y 500.000 hombres, partió hacia Grecia en 480 a. C. y cruzó el mar, alcanzando la península.

Allí, en un paso estrecho entre las montañas conocido como Las Termópilas ('Puertas calientes' en griego) los esperaba un destacamento de 300 soldados espartanos y 1.000 de otras regiones cercanas. Comandados por el Rey Leónidas I, estaban dispuestos a contener al ejército lo más posible.

Así, permitieron que una propia defensa griega se instaurara en el Istmo de Corinto. A este episodio se le conoce como la famosa Batalla de las Termópilas, que comenzó con la petición de Jerjes que los griegos soltaran sus armas y se entregaran a cambio de piedad. La respuesta que obtuvo fue 'Ven a tomarlas'.

Tras cinco días de espera, apostó por la superioridad numérica de su ejército, compuesto en su mayoría por infantería ligera, caballería de arqueros y carros, y unos pocos soldados de élite conocidos como 'Los Inmortales', guardia personal del mismísimo rey.

Sin embargo, en aquél desfiladero tan estrecho las tropas se veían reducidas al combate cuerpo a cuerpo, a merced de las largas lanzas de los griegos, teniendo que combatir uno a uno y sufriendo numerosas bajas en cada oleada.

Así estuvieron hasta que un griego traidor, Efialtes, condujo las tropas de Jerjes a través de un camino que conducía a la retaguardia de los griegos. El camino estaba defendido por 1.000 focidios que, a pesar de sus excelentes posiciones defensivas, se acobardaron y permitieron el paso de los persas.

Sitiados por delante y por detrás, Leonidas I y sus 300, junto a 700 hoplitas de Tespias, permanecieron en su sitio hasta morir. Sin embargo, se llevaron consigo alrededor de 10.000 soldados persas: un golpe terrible en la moral del ejército invasor.

A Las Termópilas prosiguió la Batalla de Salamina, en la que los griegos tendieron una emboscada a la armada persa. Evacuaron Atenas y permitieron su saqueo por las tropas invasoras.

Además, filtraron hacia las tropas persas el supuesto secreto de que la flota griega huiría esa noche. Así, forzaron a Jerjes a dividir su flota para cerrar los posibles escapes y entablando una batalla naval para la cual los atenienses resultaron estar mucho mejor preparados, a pesar de su número inferior.

Las bajas persas fueron innumerables y se repitieron en tierra firme poco después, en la Batalla de Platea, en la que fueron nuevamente derrotados. Así, los persas fueron obligados a abandonar Grecia en 479 a. C.

TERCERA GUERRA MÉDICA (479-449 a. C.)

El último capítulo en la guerra entre griegos y persas estuvo al mando del nuevo soberano persa, Artajerjes, aliado con el antiguo líder griego Temístocles, quien sufría en ese momento el exilio. Sin embargo, sus planes fueron frustrados por Cimón, quien lideró el ejército griego hasta la actual Turquía.

Los griegos derrotaron al ejército persa en la Batalla del Río Eurimedonte (467 a. C.). Esta gran victoria debilitó al ejército invasor y, tras algunos años más de guerra, lo obligó a aceptar la Paz de Calias, un acuerdo que puso fin al conflicto para siempre.

FINAL DE LAS GUERRAS MÉDICAS Y CONSECUENCIAS

Las Guerras Médicas culminaron con la firma de la Paz de Calias, en el que los persas se comprometieron a desistir de sus planes de conquista y no volver a navegar el Mar Egeo. A cambio, obtuvieron permiso para el comercio con las colonias griegas de Asia Menor.

Con este tratado se puso fin para siempre a los planes expansionistas de Persia en el Mediterráneo. Se organizó la Liga Ático-Délica, que unificó bajo el mando de Atenas a las ciudades de la Hélade, organizadas contra el enemigo común.

Fuente: Concepto.de/guerras médicas/

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Comentarios

  • Hipnótico relato!! Un tratado de Historia y elevación de quien relata bien una Crónica. Análisis, todo ya revisado, bien documentado y fechas totalmente acordes con la Historia Registral. Tan emocionante como una gran Película del Saber Humano, aún no filmada. Maratón, Los 300, tantos capítulos vivos aún en nuestro 'Santuario del Saber', en un sólo artículo escrito para Prensamérica. -- Muchísimas gracias Cesar Merchant.
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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
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