LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godinez Soto

Un grupo de personas encontraron a varios trabajadores que usaban mandil, les llamó la atención y, para no quedarse con dudas, quisieron averiguar a qué se dedicaban esas personas.

Preguntaron a un obrero y éste les respondió: “¿No ven? Pico piedra”.

No conformes con la respuesta, interrogaron a un trabajador y éste dijo con sinceridad: “Me gano el pan”.

Por último, decidieron preguntar a un al­bañil y éste dijo con orgullo: “Construyo una catedral”.

Moraleja:

El obrero no tenía idea de lo importante de su trabajo, ya que sólo picaba piedra sin saber que con ella se podría construir una obra maestra.

El trabajador sólo pensaba en ganar dinero a través de su trabajo, sin reflexionar que su trabajo era importante y tenía un fin.

Sin embargo el albañil, con una visión más amplia, por su conocimiento y su actitud positiva, sabía que al picar piedra estaba dándole forma a un proyecto monumental.

Es importante destacar: que el albañil consciente sabe que transformando su vida puede transfor­mar al mundo, pues con un aporte mínimo puede cambiar­lo todo. 

 

Es cuánto.

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Comentarios

  • Siempre se trata de éso. La consciencia es la que nos lleva a la autodeterminación Justa y Perfecta en favor de nuestro crecimiento, y del de nuestra sociedad. Que así sea!!:.
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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.