LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godinez Soto

El interés se centra en ángulos agudos; es la piedra clave a la que se le da importancia.

Es cierto que una piedra clave (llave de bóveda) puede ser formada por cualquier ángulo que es agudo, pero la proporción apropiada es la de un ángulo de treinta grados. Una piedra de treinta grados será la doceava parte de un círculo. Dos de estas piedras colocadas juntas abarcarán un ángulo de sesenta grados, con el cual se puede formar un triángulo equilátero, que es símbolo de Deidad y Su Imagen, el hombre perfecto, espiritual. Asimismo, este corresponde al compás abierto a sesenta grados porque, si se coloca una pieza transversal en los extremos del compás, este se convierte en un triángulo equilátero e ilustra la misma verdad.

La doctrina de la reencarnación que en su descenso original a la materia, cada ego se dividió en dos mitades, cada una formando una entidad separada, para aprender mejor ciertas lecciones necesarias durante las numerosas reencarnaciones sobre la tierra. La piedra clave de treinta grados simboliza una mitad. Cuando el ego cumple su destino fijado y se une nuevamente a su otra mitad, su "alma pareja", se simboliza por dos piedras claves, una colocada al lado de la otra, formando de esta manera una piedra de sesenta grados. Como ya se dijo antes, una sexta parte del círculo abarca un triángulo equilátero que es el símbolo del hombre espiritual perfecto.

En la Astrología, ciencia de la cual -como hemos descubierto- el Arco Real asimiló con abundancia; el zodíaco se encuentra dividido en doce partes iguales de treinta grados cada una y a cada un

a de ellas se le atribuye uno de los doce signos del zodíaco, en cada reencarnación se dice que el individuo ha nacido bajo el siguiente signo del zodíaco. En astrología los treinta grados son simbólicos para un "renacimiento" o, como lo expresa la Biblia, "renacerá" nuevamente. Así descubrimos que la piedra clave realmente es el símbolo de ese nuevo nacimiento. (30= 3+0= 3  al tercer día resucitaras).

Esta enseñanza se encuentra por primera vez en la mención de "tres veces tres". Los "secretos principales" son divulgados únicamente a aquél que ha reconocido sus tres atributos de cuerpo, alma y espíritu, y aún así solamente cuando ellos han sido "cuadrados". Esto es, multiplicados por ellos mismos, habiendo sido elevados de ésta manera al nivel de la divinidad, o sea "bajo un arco" o piedra clave, porque todos los ARCOS REGULARES contienen piedras claves, y es "encima" o sobre un triangulo que son comunicados. Así queda demostrado simbólicamente que el método de evolución hacia el hombre perfecto esta "sujeto" a ser "renacido" y encima o sobre una base espiritual. 

Este "tres veces tres" es encontrado además en los tres candidatos, tres miembros del Consejo, asistidos por tres otros oficiales en cierta ceremonia importante, que amplía los tres grupos separados en otros tres grupos. En los cuales cada grupo recién formado toma parte de un elemento de cada uno de los grupos de los cuales está formado. 

ES CUANTO.

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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.