LOS ALBAÑILES

Por: Roberto Godínez Soto

 

Aquel que no practica la Yoga durante su existencia

en este cuerpo físico, no tendrá más meta en su vida

que la baja satisfacción de sus sentidos.

(Siva, Samhita, V, - 158-182).[1]

 

Más de alguna ocasión hemos escuchado sobre Yoga, y muchos nos imaginamos la posición de flor de Loto y algunos otros más pensamos en Kalimán (fue un programa de radio y posterior historieta de origen mexicano, que narraba las aventuras del superhéroe. Estuvo vigente entre 1963 y 1991).

Pero la realidad va más allá: La YOGA (del sánscrito yug: unión, conexión, unificación) es una filosofía trascendental, es decir: un modo de existencia que afronta la solución de los problemas.

La palabra YOGA debe ser comprendida como religión. Pero lejos de ser una doctrina dogmática como las numerosas sectas que se reparten el mundo, el Yoghismo no tiene ni templos, ni sacerdotes, ni liturgia, ni limitación alguna.

Así pues, sería incorrecto dar un sentido religioso habitual a esta vía que conduce a la liberación, porque en el yoghismo no hay ni culto a una divinidad particular, ni promesa de una hipotética salvación a base de un “paraíso”, “cielo”, “nirvana”’, etc. Todo el trabajo de perfeccionamiento se hace con el fin de destruir las impurezas, y de suprimir la ilusión, para alcanzar la emancipación final.

En Yoga hay ocho elementos básicos en la conducta del ser humano que desee elevarse por encima de la condición animal:

  1.  YAMA, las abstinencias, (no hay que confundirlo con el dios de la muerte de los Vedas). Es el primero de esta serie de principios y que es practicado más o menos por todo el mundo, pues cada quien respeta la abstinencia de matar, de robar, de la lujuria, etc.
  2.  NIYAMA, las reglas de vida, consiste en el estudio de la ciencia, de la pureza, de la austeridad, del esmero hacia la perfección. La moral debe provenir de esas conclusiones, y es ella misma la que se manifestará, sin que estemos ahora en la obligación de analizar la perfecta conducta en la vida.
  3.  ASANAS, las posiciones del cuerpo, cada movimiento debe tener una razón de ser y el conocimiento de los ademanes es de lo más importante tanto para la vibración desplegada como para la selección de las tonalidades que hay que dar a esos movimientos. Se ha dicho que el hombre adopta 84.000 posiciones diferentes y de ellas la ciencia yoga ha escogido las más importantes para que, debido a ellas, el cuerpo pueda ejercer en el control biológico y en el psicológico grandes posibilidades de evolución.
  4. PRANAYAMA, el control de la respiración, a fin de poner en movimiento ciertas fuerzas internas las cuales establecen poco a poco un perfecto equilibrio en los chakras.
  5. PRATYAHARA, el control de sus percepciones sensoriales orgánicas, ya que el ser humano tiene sus hábitos y un mecanismo nocivo inconsciente.
  6. DHARANA, la meditación, es uno de los puntos importantes de la filosofía yoga.
  7. DHYANA, la concentración, es la fijación sobre un objeto no solo dirigiendo los pensamientos hacia él, en función de su propia realidad, sino que también el pensamiento mismo debe ser incorporado al objeto; no hay, pues, separación posible entre los dos.
  8. SAMADHI, la identificación, es el estado no de la consciencia sino el plano real de lo eterno en el sentido universal.

 

Existen cuatro clasificaciones de la Yoga:

 1)    HATHA-YOGA: Es la práctica de posturas corporales, que aportan a los músculos firmeza y elasticidad.

2)    KARMA-YOGA: Que consiste en trabajar a favor de los demás, sin ningún interés.

3)    JNANA-YOGA: Consiste en alcanzar la iluminación, a través del saber y conocimiento.

4)    BHAKTI-YOGA: Es la unión universal mediante la oración.

 

Conclusión YOGA es: Ejercicio, Servicio, Conocimiento y Oración.

 



[1] Yug, Yoga, Yoguismo. Dr. Serge Raynaud de la Ferrière.

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Comentarios

  • Muy bien el dar a los lectores un acercamiento a esta ciencia milenaria. No obstante definir al yoga como una religión, es un asunto muy delicado, pues si bien pudiera encontrarse su espiritualidad en el basamento de toda religión, hay que estar atento a lo que dicen otros Maestros del yoga, que se niegan a verla como una religión. Y es que el Yoga más que darle un plan de salvación a los individuos, propio de toda religión, habilita a los practicantes de formas y medios para elevar su espiritualidad.
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¿DE QUÉ SE TRATA?

Esta nueva sección Los Albañiles, en Prensamérica, es como un niño jugando ‘a los soldados’ con un juego de figuras de ajedrez. El niño se percata de la diferencia en el significado de las piezas debido a las formas y tamaños. Tal vez los caballos sugieren caballería, las piezas más grandes, oficiales, y los peones soldados de infantería. Sin embargo, el niño no practica el juego de ajedrez. Él se halla felizmente jugando de acuerdo a su imaginación, ignorante del significado de la simbología de las variadas piezas. Él no sabe que la reina es la pieza más poderosa sobre el tablero de ajedrez, ni se da cuenta tampoco que esto es debido a que los antiguos reconocieron la gran influencia que muchas reinas verdaderas ejercieron sobre sus amos y señores, los reyes.
El niño no percibe la sutil referencia a la influencia de la iglesia en los asuntos de estado, insinuada por las poderosas piezas llamadas alfiles. Tampoco aprecia la fina ironía, oculta en el hecho que estas piezas no se trasladan sobre el tablero de ajedrez en forma recta y honesta, más bien se mueven hacia sus objetivos en forma precavida.
El niño no se da cuenta del hecho que la limitación de movimientos de los peones es análogo a las restricciones que circunscribían al "hombre común" en aquellos días feudales despóticos. Así como ese pequeño con sus figuras de ajedrez, es el Gremio que se enorgullece a sí mismo con la perfección de las ceremonias, conferencias y rituales, y permanece ignorante a su oculto y simbólico significado, velado por esas mismas ceremonias.