Día del Pasillo Ecuatoriano 2026

Lic. Carlos García Neira
7 minutos de lectura
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A principios del siglo XX, Guayaquil era una ciudad de cacao, madera húmeda y brisa salobre.
Bajo los faroles de gas y entre los antiguos portales, la urbe crecía comercialmente mientras buscaba su propia voz.
Esa identidad surgió también en las cantinas, serenatas y guitarras que acompañaban las noches porteñas.

El pasillo costeño nació con ese espíritu. A diferencia del tono pausado y andino de la Sierra, adquirió un carácter más ágil, vivo y festivo, con tonalidades mayores que reflejaban el temperamento guayaquileño. Entre 1900 y 1930 se produjo una verdadera edad de oro de la música porteña.

Guayaquil de mis amores: Nicasio Safadi creó la melodía y Lauro Dávila escribió los versos inspirados en el antiguo Malecón y el río. En 1930 fue grabado en Nueva York por el Dúo Ecuador, convirtiéndose en símbolo musical de la ciudad. El alma en los labios: Medardo Ángel Silva escribió en 1919 estos versos dedicados a Rosa Amada Villegas. Después de su muerte, Francisco Paredes Herrera los convirtió en canción, consolidando el mito del poeta.

Flores negras: Con versos del colombiano Julio Flórez, adquirió especial popularidad en Guayaquil gracias a Nicasio Safadi y Valdivieso Alvarado, quienes la grabaron para discos Victor en Estados Unidos. Invernal: José María Egas escribió el soneto y Nicasio Safadi compuso la música. Décadas después, la interpretación de Julio Jaramillo la convirtió en una pieza memorable.

Sombras: Carlos Brito Benavides musicalizó el poema Cuando tú te hayas ido, de Rosario Sansores. Fue grabado en 1935 por Margarita Cueto y Luis Álvarez y alcanzó gran difusión internacional. Adoración: Con letra de Genaro E. Castro y música de Enrique Ibáñez Mora, representa una de las expresiones románticas más conocidas del repertorio costeño.

Suspiros del alma: Obra de Lauro Dávila y Nicasio Safadi, viajó a Nueva York con el Dúo Ecuador en 1930, contribuyendo a difundir la música ecuatoriana. Lágrimas del alma: Otra creación de Dávila y Safadi, grabada en 1935 por Perla Violeta Amado.

De hinojos: De Genaro E. Castro y Enrique Ibáñez Mora, formó parte de las 38 canciones ecuatorianas grabadas en Nueva York en 1930. Corazón que sufre: Registrado en 1915 por Nicasio Safadi y Rafael Villavicencio, pertenece a la primera etapa de la discografía ecuatoriana.

MEDARDO ÁNGEL SILVA (1898-1919)

Nació en Guayaquil el 8 de junio de 1898. La escasez económica lo obligó a dejar sus estudios, pero desarrolló una intensa actividad literaria y periodística. Fue una de las figuras principales del modernismo ecuatoriano y de la Generación Decapitada. A los 15 años editaba la revista El Mosquito, escribía crónicas y trabajaba en ambientes relacionados con la prensa. Su obra El árbol del bien y del mal consolidó su prestigio. Murió el 10 de junio de 1919, a los 21 años, en circunstancias que alimentaron posteriormente su leyenda.

NICASIO SAFADI: (1896-1968)

Nació en Beirut, Líbano, el 14 de diciembre de 1896, y llegó a Guayaquil a los cinco años. Aprendió de manera autodidacta guitarra, bandolín y contrabajo. Junto con Enrique Ibáñez Mora formó el Dúo Ecuador, fundamental para la difusión internacional del pasillo. Compuso más de 300 melodías relacionadas con la vida costeña y la identidad guayaquileña. Murió el 29 de octubre de 1968 y fue sepultado mientras sonaban las notas de Guayaquil de mis amores.

ENRIQUE IBÁÑEZ MORA: “EL POLLO” (1903-1998)

Nació el 24 de junio de 1903. Desde joven recibió formación musical en su familia y destacó por su voz y dominio de las cuerdas. En 1919 conoció a Safadi y posteriormente integró el Dúo Ecuador. En 1930 ambos viajaron a Nueva York, con apoyo de José Domingo Feraud Guzmán, para grabar 38 canciones ecuatorianas. Aquella producción permitió que el pasillo y otros géneros nacionales alcanzaran una difusión internacional. Ibáñez Mora falleció en Nueva York el 25 de febrero de 1998.

SINDICATO NACIONAL DE MÚSICOS

El 12 de noviembre de 1938, en el local de la Sociedad Hijos del Trabajo, 33 músicos se reunieron para fundar el Sindicato Nacional de Músicos “Guayaquil”, considerado el gremio de su especialidad más antiguo del Ecuador.

Entre los fundadores estuvieron José Ibáñez, Ernesto Henríquez, Eloy Cabrera, Luis Bastidas, Sócrates Rojas, Fermín Silva de la Torre, Manuel Salazar, Héctor Coba, Pedro Avilés, Jacinto Orellana, Nicasio Safadi, Rosendo Pino, Carlos Ordoñez, Bolívar Valdivieso, Gabriel Antepara, Juan Gordillo, Abraham Hernández, Alcides Millán y Enrique Ibáñez Mora, entre otros.
Nicasio Safadi fue designado presidente interino y Gabriel Antepara, secretario interino. Posteriormente, Lauro Dávila asumió como primer secretario general; Gabriel Antepara quedó a cargo de Actas; Nicanor Pesantes de Finanzas; Fermín Silva de la Torre de Agitación y Propaganda; Alcides Millán de Correspondencia, y Nicolás Mestanza como representante en el interior.

Como presidentes de Honor fueron designados Sixto María Durán y Francisco Salgado. Los integrantes aportaban inicialmente dos sucres mensuales para sostener la organización. El sindicato continuó su trayectoria durante décadas, manteniendo la defensa de los músicos y la preservación de la identidad artística y cultural.

Décadas después, el histórico inmueble de la calle Lorenzo de Garaycoa, diseñado en 1928 por el arquitecto italiano Francesco Maccaferri, dejó de ser el espacio de encuentro de los músicos. El gremio perdió el comodato del edificio y sus espacios de trabajo, partituras y recuerdos históricos quedaron afectados. El inmueble pasó posteriormente a manos privadas y sufrió una demolición parcial que alteró su fachada.

Aunque el edificio haya perdido parte de su integridad, el legado de los músicos de 1938 permanece en la memoria de Guayaquil. Cada vez que una guitarra interpreta un pasillo, revive también la historia de quienes hicieron de la música una expresión de identidad, trabajo y orgullo nacional.

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