ARGENTINA.- Leonel Sánchez comenzó a patinar a los 21 años, sin imaginar que aquella primera experiencia lo llevaría a conquistar títulos y a competir en escenarios de alto nivel. Hoy, a los 29, con una trayectoria que incluye consagraciones nacionales e internacionales, se prepara para afrontar una etapa que podría marcar el cierre de su carrera competitiva.
Su regreso a Los Surgentes, por segundo año consecutivo, tuvo un significado especial. Invitado por la Comisión de Patinaje Artístico y su profesor, Marcos Desabato, participó del festival realizado en el Centro Social, Cultural y Biblioteca Popular, en un encuentro donde el deporte también fue una oportunidad para celebrar la amistad y el compañerismo.
Durante la entrevista con Prensamérica Internacional, Sánchez repasó sus comienzos, habló de sus objetivos y compartió una mirada personal sobre lo que significa competir, aprender y disfrutar de una disciplina que, según sus propias palabras, «uno ama» y «lleva en la sangre».
Una pasión que llegó sin un plan previo
La historia de Leonel tiene una particularidad: no comenzó en la infancia, como sucede con muchos deportistas. Su acercamiento al patinaje fue a los 21 años, por curiosidad y por la atracción que le generaba observar esta disciplina.
«No tenía un proyecto cuando recién arranqué, simplemente probé porque me llamaba un poco la atención», recordó durante la conversación. Aquella decisión inicial fue abriendo nuevas posibilidades. Las primeras experiencias dieron paso al aprendizaje, las competencias y la construcción de objetivos cada vez más ambiciosos.
A sus 29 años, Sánchez encuentra en su propio recorrido una manera de demostrar que no existe una única edad para descubrir una vocación y llevarla adelante.
«Es una forma de expresar y demostrar que uno puede hacer lo que ama en cualquier momento de su vida», señaló.
El valor del camino recorrido
Los títulos forman parte de su trayectoria, pero el patinador no reduce su experiencia a los resultados. Cuando habla de lo que más valora del deporte, pone el acento en el proceso que hay detrás de cada presentación. «Más allá de los títulos y ganar, yo siempre trato de disfrutar el proceso, que es lo que me voy a llevar para toda la vida, como el recuerdo más importante de esta actividad», expresó.
Para Sánchez, las competencias permiten mostrar lo aprendido con el paso del tiempo. También ayudan a proyectar nuevas metas y a comprender que cada resultado es la culminación de una preparación que lleva meses de trabajo. Su mirada no desconoce la importancia de ganar. Por el contrario, reconoce que la victoria forma parte de los objetivos deportivos, pero entiende que el recorrido tiene un valor propio que permanece más allá de una clasificación.
Un futuro con nuevos desafíos

Al hablar de lo que viene, Leonel anticipó que 2027 podría ser su último año de competencia. Entre sus objetivos está participar en un nuevo Panamericano, con la intención de ganarlo, y disputar un Nacional más. No se trata de una despedida completamente definida. Él mismo admite que los planes pueden cambiar, pero hoy tiene en mente prepararse para afrontar ese posible último capítulo con la importancia que merece.
«Me gustaría terminar este ciclo de mi vida no con un título, sino con un proceso más que exitoso», afirmó. La frase resume su manera de entender esta etapa. Después de años de entrenamientos y competencias, su aspiración no pasa solamente por sumar otra medalla, sino por cerrar el recorrido con la satisfacción de haberlo vivido plenamente.
Los Surgentes, entre el deporte y la amistad
La visita a Los Surgentes también tuvo una dimensión afectiva. Sánchez destacó que regresar por segundo año consecutivo le produce una satisfacción especial, en buena medida por el vínculo que mantiene con Marcos Desabato. La relación entre ambos excede el ámbito deportivo. Son colegas de distintas federaciones y provincias, pero también amigos que se acompañan y colaboran mutuamente.
«Esto es una cuestión más que de ganar, de solidaridad, de compañerismo», explicó. Y al referirse al trato que recibe en la localidad, agregó: «Siempre es un placer venir, el trato siempre es muy especial, muy cordial. Me siento como en mi casa».
La participación de Sánchez en el festival, por invitación de la Comisión de Patinaje Artístico y de su profesor, permitió fortalecer ese vínculo y compartir con la comunidad una experiencia ligada a la disciplina que ambos conocen y acompañan desde distintos lugares. En encuentros como este, el deporte deja de ser únicamente competencia. También es intercambio, aprendizaje y una forma de construir relaciones que perduran en el tiempo.
Un mensaje para quienes están empezando
Antes de despedirse, Sánchez dejó un consejo para otros deportistas. Su respuesta volvió sobre la idea que había atravesado toda la entrevista: aprender a valorar lo que sucede mientras se persigue una meta. «Disfrutar del proceso de aprender, de compartir con otras personas, de los viajes, competencias, conocer personas, conocer culturas, lugares», recomendó.
Y concluyó: «Todo ese proceso que uno va a un objetivo en particular merece ser disfrutado, porque esto es con lo que nos vamos a quedar para el resto de nuestras vidas». Leonel Sánchez empezó a patinar sin un proyecto definido y terminó construyendo una trayectoria que hoy le permite pensar en nuevos desafíos y en una posible despedida. Su historia habla de una vocación descubierta en el camino, de objetivos que se fueron construyendo con la experiencia y de una convicción que permanece: hacer lo que uno ama también significa disfrutar cada etapa.
Desde Los Surgentes, su visita dejó algo más que el recuerdo de una presentación. Dejó la palabra de un deportista que, al mirar hacia adelante, sigue pensando en competir, pero también en todo aquello que el patín le permitió aprender, compartir y llevarse para siempre.

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