Argentina: Marcos Desabato formador de nuevos patinadores

Redactora Periodista Isabela Figueroa
6 minutos de lectura
Summarize with AI

La experiencia adquirida como patinador llevó a Marcos Desabato a elegir la enseñanza como camino profesional. Desde el Centro Cultural, Social y Biblioteca Pública de Los Surgentes, prepara a deportistas para competencias regionales, provinciales y nacionales, con una premisa clara: el rendimiento se construye con técnica, planificación y trabajo sostenido.

En el patinaje artístico, una presentación de pocos minutos concentra semanas y meses de preparación. Cada movimiento exige precisión, control corporal y entrenamiento. Marcos Desabato conoce esa exigencia desde los dos lados de la pista: primero como patinador profesional y hoy como profesor.

Su acercamiento a la enseñanza comenzó cuando todavía competía. En los torneos observaba las dificultades que enfrentaban algunas patinadoras y advertía cuánto podía influir una preparación adecuada. Durante la adolescencia empezó a colaborar con su propio técnico en las clases. Esa experiencia le permitió descubrir que quería dedicarse a formar deportistas.

“Me gustaba ver el progreso de los patinadores, cómo iban aprendiendo y superándose día a día”, recuerda. Actualmente, su trabajo en Los Surgentes está orientado a preparar patinadoras para afrontar las exigencias de distintas categorías y competencias. El objetivo no se limita a perfeccionar una coreografía: también requiere desarrollar las condiciones físicas y técnicas necesarias para responder en la pista.

Entrenar con objetivos concretos

Desabato pone el acento en la continuidad del entrenamiento y en la responsabilidad que implica practicar una disciplina competitiva. “Yo creo que para progresar en el patín hay que tener mucho compromiso, constancia y disciplina”, sostiene.

La preparación incluye ejercicios físicos, flexibilidad y trabajo técnico. También exige aprender a administrar los tiempos y comprender que una dificultad no se resuelve necesariamente en el primer intento. Para Marcos, la evolución depende de sostener el trabajo y revisar aquello que todavía necesita mejorar. No todas las jornadas ofrecen avances visibles, pero cada entrenamiento forma parte de la preparación para competir.

Una amistad que comparte la pasión por el deporte

Fuera de su actividad como entrenador, Marcos mantiene una amistad con Leonel Sánchez, con quien comparte el interés por el patinaje artístico. Ambos desarrollan sus propias tareas de formación y trabajan con grupos diferentes de alumnas. La relación se inscribe en un ámbito deportivo en el que la experiencia competitiva permite comprender las exigencias de la disciplina y el trabajo que requiere preparar a nuevas patinadoras.

El resultado no lo es todo

Como profesor, Desabato también presta atención a la conducta y a las relaciones que se construyen durante las clases. Considera que el respeto, el compañerismo y la responsabilidad deben formar parte del aprendizaje, independientemente de los resultados que cada deportista consiga. “Me gustaría que se lleven mucho más que lo aprendido arriba de los patines. Que recuerden los valores, el respeto, el compañerismo”, afirma.

La participación de las familias es otro componente importante de la actividad. Los entrenamientos, los traslados y los viajes para competir requieren organización y una dedicación que involucra a todo el entorno de las deportistas.

Una decisión que nació de su propia experiencia

La elección de enseñar está ligada a lo que el patinaje significó en la vida de Marcos. Su relación con el deporte no comenzó como una salida laboral, sino como una experiencia personal que terminó definiendo su futuro.

Con el tiempo, ese refugio se transformó en una responsabilidad: devolverle al patinaje todo lo que le permitió construir. Marcos dejó de ocupar el centro de la pista como competidor, pero no se alejó de ella. Ahora acompaña desde otro lugar, atento a cada corrección, a cada avance y a cada momento en que una alumna logra superar sus propios límites.

“El patín artístico fue mi refugio, el lugar donde me encontré conmigo mismo, me olvidé de mis problemas y descubrí una pasión que hoy se convirtió en mi forma de vida”, cuenta. Su tarea no termina cuando finaliza una presentación ni se mide únicamente en medallas. Está presente en la confianza que ayuda a construir, en la disciplina que enseña a sostener los objetivos y en los valores que sus alumnas pueden llevarse mucho más allá de la competencia.

Así, la transformación de Marcos no fue un abandono, sino una continuidad. El patinador que alguna vez encontró en la pista un espacio para crecer hoy convierte esa experiencia en una herramienta para que otras deportistas también encuentren su camino. En Los Surgentes, su historia sigue avanzando sobre ruedas: cambió el lugar desde el que mira la pista, pero mantiene intacta la pasión que lo llevó hasta ella.

Prensamérica Internacional© ha limitado los comentarios en este sitio. Puedes comentar directamente aquí:

Ir a Contacto
Compartir este artículo
Aviso importante
PORTADA ENTRAR