Cada vez que el INAMHI alerta sobre lluvias intensas o la posible llegada de un fenómeno climático severo, muchos reaccionan con indiferencia: “Siempre dicen lo mismo y no pasa nada”. Es la historia del pastorcito que anunciaba la llegada del lobo hasta que nadie le creyó. No se trata de afirmar que el INAMHI miente. Los pronósticos climáticos no son exactos. Pero cuando las alertas se repiten sin que los efectos previstos se materialicen, la credibilidad se desgasta, y el riesgo es que, cuando la amenaza sea real, la ciudadanía ya no responda.
Sin embargo, el problema principal no es el INAMHI, sino la falta de acciones visibles por parte de las autoridades.
Escuchamos hablar de centros de monitoreo, mesas técnicas y planes de contingencia, pero observar pantallas no evita inundaciones ni salva vidas.
Si realmente enfrentamos la posibilidad de uno de los fenómenos de El Niño más peligrosos de la historia, deberían activarse medidas preventivas concretas: Teletrabajo; clases virtuales; despliegue ANTICIPADO de policías, bomberos y personal de emergencia; corredores seguros de movilidad y planes de abastecimiento de alimentos.
Lo preocupante es que la ciudadanía escucha alertas y declaraciones en los medios y redes sociales, pero no ve nada concreto en dichos anuncios. a prevención no consiste en reaccionar cuando el desastre ya ocurrió; consiste en anticiparse. La gente no necesita más salas de monitoreo para ver una tragedia en tiempo real, sino autoridades capaces de evitar que esa tragedia, si ocurre, sea la menos dolorosa.
Prensamérica Internacional© ha limitado los comentarios en este sitio. Puedes comentar directamente aquí:
Ir a Contacto
