EE.UU. pone a Santa Elena y Manabí en la mira: advierte a sus ciudadanos que “reconsideren” viajar por ola de violencia. El gobierno de Estados Unidos elevó este martes su alerta de viaje para dos provincias ecuatorianas—Santa Elena y Manabí—y recomendó a sus ciudadanos “reconsiderar” cualquier desplazamiento a esas zonas, ante el repunte de la criminalidad que ha sacudido la costa ecuatoriana en las últimas semanas.
La advertencia, emitida por el Departamento de Estado, incorpora formalmente a ambas jurisdicciones en el listado de territorios que Washington considera de riesgo elevado, equiparándolas con otras regiones del país donde operan bandas del crimen organizado y se registran altos índices de homicidios, extorsiones y tráfico de drogas.
En su comunicado, la diplomacia estadounidense no especificó incidentes concretos, pero fuentes de inteligencia vinculan la decisión con el incremento de ataques armados, ajustes de cuentas y enfrentamientos entre grupos ilegales que han alterado la seguridad en puntos turísticos y rurales de ambas provincias. El texto insta a los nacionales norteamericanos a evaluar con “extrema cautela” cualquier itinerario y, de ser posible, posponer viajes no esenciales.
La medida se suma a una serie de alertas previas que ya cubrían otras zonas de Ecuador, pero la inclusión de Santa Elena—destino playero frecuentado por extranjeros—y Manabí—con su creciente actividad portuaria y agrícola—amplía el mapa de preocupación de la embajada estadounidense en Quito.
Autoridades locales aún no han emitido un pronunciamiento oficial, aunque el Ministerio del Interior ha reiterado en días recientes que mantiene operativos militares y policiales en la región para contener la espiral violenta. Sin embargo, la advertencia de Washington supone un golpe a la imagen del país como destino seguro y podría afectar la incipiente recuperación turística en la costa.
