Ministro israelí respondió enérgicamente al desplante de comitivas diplomáticas que se retiraron del lugar.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, protagonizó una vehemente y desafiante intervención durante el debate general de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Al tomar la palabra en el podio, el mandatario observó cómo varias delegaciones diplomáticas se levantaban de sus asientos para abandonar el recinto en señal de protesta, ante lo cual reaccionó dirigiéndose directamente a quienes abandonaban el lugar: “Si hay otros cobardes morales que todavía no se han retirado de la sala, por favor, retírense ahora. Muchas gracias“.
Tras este tenso inicio, el líder israelí defendió las operaciones militares de su país desplegadas durante los últimos tres años y acusó a la diplomacia internacional de una “hipocresía rampante” frente a la amenaza constante que enfrenta el Estado judío. En su intervención, Netanyahu destacó como un hito crucial la neutralización de la infraestructura nuclear en la región, argumentando la urgencia de dicha acción al señalar que “arrasar con las instalaciones nucleares de Irán fue difícil, pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que tuve que tomar como primer ministro, porque si no lo hubiéramos hecho, estaríamos todos muertos“.
Sostuvo que, al contener al régimen de Teherán y combatir de manera simultánea en siete frentes —incluidos Hamas y Hezbollah—, Israel no solo garantiza su continuidad, sino que resguarda la estabilidad global.En ese mismo sentido, el jefe de Gobierno rechazó con firmeza las críticas dirigidas hacia las intervenciones militares de su ejército en territorio palestino. Al respecto, afirmó enfáticamente que “acusar a Israel de genocidio es la mentira más grande del siglo“, añadiendo que “Israel ha hecho más para evitar las bajas civiles en situación de guerra que cualquier otro ejército en la historia“. Durante su alocución, el mandatario también evocó la memoria de su hermano Jonathan Netanyahu, muerto en la operación de Entebbe en 1976, para sostener la premisa de que su país no tiene otra alternativa más que prevalecer en el conflicto actual.Durante el tramo final de su discurso, cuestionó con dureza a líderes internacionales como el presidente francés Emmanuel Macron, denunció las narrativas impulsadas por gobiernos como los de Qatar y Turquía, y denunció la inacción frente al aumento del antisemitismo a nivel internacional.
Para concluir, Netanyahu envió un mensaje rotundo a las delegaciones presentes sobre la posición defensiva e inquebrantable de su Estado: “Los días en los cuales los judíos eran víctimas, en los que no se podían defender, esos días se han terminado. Hoy tenemos un Estado, tenemos un ejército, tenemos un pueblo dispuesto a defenderse“.
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