Argentina: UCR cordobesa mueve sus piezas y De Loredo se instala en la carrera por 2027

Redactora Periodista Isabela Figueroa
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La Unión Cívica Radical de Córdoba renovó sus autoridades y, aunque el acto tenía formalmente el carácter de una ceremonia partidaria, terminó funcionando como algo bastante más importante: la primera gran fotografía de la oposición cordobesa mirando hacia 2027.

Con la Casa Radical colmada, Rodrigo de Loredo asumió el protagonismo político de la noche y dejó pocas dudas sobre el lugar que pretende ocupar en la próxima disputa por la Gobernación. El exdiputado habló como dirigente partidario, pero también como alguien que ya está pensando en un eventual gobierno.

Su mensaje tuvo dos destinatarios muy claros. Hacia afuera, el peronismo que gobierna Córdoba. Hacia adentro, un radicalismo que durante los últimos años atravesó fuertes discusiones sobre su identidad, sus alianzas y el vínculo de algunos de sus dirigentes con el oficialismo provincial.

De Loredo presentó dos documentos que funcionan como una hoja de ruta. Uno apunta a la organización del Estado y el otro a la economía. No se trata solamente de un conjunto de propuestas: detrás de ambas presentaciones aparece la intención de construir una identidad política propia para el radicalismo cordobés de cara a 2027.

Menos estructura, más control y concursos

En materia institucional, De Loredo planteó una profunda reorganización del Estado provincial.

Entre sus propuestas aparece la reducción de la estructura del Ejecutivo a cinco ministerios, junto con la eliminación de organismos y áreas que, según sostiene, superponen funciones. También propuso eliminar el Ersep, limitar atribuciones de la Defensoría del Pueblo y terminar con designaciones discrecionales mediante la implementación de concursos públicos para ingresar al Estado.

La lista incluye además la eliminación de las guardias urbanas, el final de las fiscalías adjuntas vitalicias y una reforma del Consejo de la Magistratura con participación de la oposición.

También puso sobre la mesa cuestiones que suelen quedar relegadas frente a las grandes discusiones electorales: establecer por ley la fecha de las elecciones provinciales, regular la publicidad oficial y ampliar los mecanismos de acceso a la información pública.

El mensaje es evidente: De Loredo intenta asociar su proyecto con una idea de Estado más pequeño, ordenado y sujeto a reglas.

La economía como segundo eje

El segundo manifiesto apunta directamente a la presión tributaria y al gasto estatal.

De Loredo anunció que buscaría reducir Ingresos Brutos al 3,75% y utilizar parte del ahorro generado por la reducción del gasto para mejorar los ingresos de docentes, médicos, policías y trabajadores del Poder Judicial, con una mejora anunciada del 30%.

La propuesta intenta combinar dos demandas que suelen aparecer enfrentadas en el debate político: reducción de impuestos y mejora de los ingresos públicos.

Será precisamente allí donde el discurso deberá encontrarse con la realidad de administrar una provincia: cuánto se puede reducir, cuánto se puede ahorrar y de qué manera se sostienen los servicios públicos.

El peronismo como adversario político

Pero la noche radical tuvo también una fuerte carga de disputa partidaria.

De Loredo volvió sobre una de las heridas abiertas dentro de la UCR cordobesa: la relación entre dirigentes radicales y el peronismo provincial.

“Nos quisieron invadir y no hicieron más que tocarle los bigotes al león”, afirmó, en una frase que sintetizó el tono de su discurso.

El radicalismo busca así recuperar una frontera política que durante los últimos años se volvió más difusa. La discusión ya no pasa solamente por quién conduce el partido, sino por qué lugar pretende ocupar la UCR frente al peronismo y frente a las nuevas fuerzas que modificaron el mapa político argentino.

El nuevo presidente del Comité Provincia, Matías Gvozdenovich, profundizó esa línea y anunció que llevará al Tribunal de Conducta los antecedentes de dirigentes cuya expulsión está pendiente, entre ellos la vicegobernadora Myrian Prunotto y el exlegislador Orlando Arduh.

La definición fue tajante: para la nueva conducción radical, quienes trabajan políticamente para el peronismo no deberían continuar dentro de la UCR.

Una interna que todavía no terminó

La renovación de autoridades no significa que las discusiones internas hayan desaparecido. Más bien parece marcar una nueva etapa.

La conducción que asumió tiene ahora el desafío de ordenar un partido con distintas corrientes y, al mismo tiempo, construir una alternativa electoral capaz de competir en 2027.

Gvozdenovich anunció que buscará reformar la Carta Orgánica y avanzar hacia “el frente político más amplio posible”. Es una definición relevante: mientras hacia adentro se endurece el discurso sobre la pertenencia radical, hacia afuera aparece la necesidad de ampliar alianzas.

Ahí estará una de las principales tensiones de la estrategia radical.

Porque una cosa es reconstruir identidad partidaria y otra, muy distinta, construir una coalición electoral competitiva.

Córdoba entra lentamente en modo 2027

El dato político más importante de la noche no estuvo solamente en los cargos partidarios ni en los documentos presentados.

Estuvo en el cambio de clima.

Cuando De Loredo dijo que había comenzado “la pelea final por transformar Córdoba” y pidió a los radicales trabajar para gobernar la provincia, el calendario político empezó a ocupar el centro de la escena.

Todavía falta mucho para 2027. Pero las piezas comienzan a moverse.

El radicalismo ya eligió nuevas autoridades. De Loredo comenzó a mostrar un programa. El peronismo provincial deberá defender su gestión y construir su propia estrategia. Y el resto de las fuerzas políticas tendrá que decidir si compite por separado o si participa de un esquema de alianzas.

La próxima elección de gobernador de Córdoba no se definirá solamente por los nombres. También estará en juego qué modelo de Estado quiere la provincia, qué relación tendrá con los municipios, cómo se distribuirán los recursos y qué espacio ocupará Córdoba en el nuevo escenario político argentino.

La UCR cordobesa parece haber decidido que quiere volver a disputar el poder.

Ahora deberá demostrar que puede transformar un acto partidario, dos manifiestos y una candidatura en construcción en una alternativa política capaz de trascender la propia estructura radical.

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