Al ‘Che’ Guevara lo mataron y…. lo hicieron inmortal

Lic. Carlos García Neira
4 minutos de lectura
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¡Qué manera de equivocarse tuvieron aquellos que creyeron que matando al hombre podían matar lo que representaba!

El Che fue capturado vivo el 8 de octubre de 1967, en Bolivia. Al día siguiente fue ejecutado en la escuelita de La Higuera por el sargento boliviano Mario Terán. Documentos estadounidenses desclasificados confirman la participación estadounidense en el entrenamiento de la unidad boliviana.

Pero hay un momento de aquellas últimas horas que siempre me ha impresionado. Según el relato atribuido al propio Terán, cuando llegó el momento de disparar, el hombre que llevaba el arma estaba nervioso.

El condenado, sin embargo, estaba sereno.

El Che sabía perfectamente cuál sería su destino.

Y le dijo: “¡Serénese y apunte bien! ¡Va usted a matar a un hombre!”

Y ahí está, para mí, una de las mayores ironías de aquella historia.

Sí. Mataron a un hombre.

Lo que no pudieron matar fue al símbolo.

Han pasado 59 años.

Y ahí está el Che.

En una camiseta.
En una bandera.
En un mural.
En una universidad.
En una canción.
En una manifestación.

Y ahora, mientras se acerca otro 9 de octubre, yo abro Facebook sin buscarlo y me encuentro al Che una y otra vez.

Cubanos, argentinos, latinoamericanos, europeos… personas de países e idiomas diferentes hablando de un hombre al que mataron hace casi seis décadas.

¿Por qué?

Quizás porque el mundo sigue teniendo demasiadas de aquellas injusticias contra las que él decidió rebelarse.

Guerras. Desigualdad. Sanciones. Pueblos enteros pagando decisiones tomadas desde oficinas a miles de kilómetros de distancia. Poderosos decidiendo quién puede comerciar, quién puede comprar, quién puede vender y hasta con quién puede relacionarse.

Y entonces inevitablemente pienso en otro cubano.

José Martí.

Aquel Martí que, apenas un día antes de morir, escribió a Manuel Mercado sobre su propósito de impedir que Estados Unidos se extendiera por las Antillas y cayera “con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

El mismo Martí que habló del:

“Norte revuelto y brutal que los desprecia”.

Ha pasado más de un siglo desde Martí.

Han pasado casi seis décadas desde el Che.

El mundo cambió muchísimo.

Pero basta mirar alrededor para preguntarnos cuánto han cambiado realmente algunas cosas.

Y cada cual tendrá su opinión sobre Ernesto Guevara. Habrá quien lo admire y habrá quien lo rechace. Eso forma parte de la historia y de la batalla de ideas que todavía provoca su figura.

Pero hay algo que resulta mucho más difícil borrar:

Lo capturaron.
Lo ejecutaron.
Intentaron terminar su historia.

Y consiguieron exactamente lo contrario.

Porque aquella frase pronunciada frente a su ejecutor terminó teniendo un significado que quizás ni siquiera él podía imaginar:

“Va usted a matar a un hombre.”

Y eso fue exactamente lo que hicieron.

Mataron al hombre.

Pero casi 59 años después, viendo cientos de videos aparecer delante de mí sin siquiera buscarlos, hay una conclusión que cada cual puede sacar por sí mismo:

AL CHE NO LOGRARON MATARLO.

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