“No somos delincuentes (…) Simplemente somos pacientes que queremos vivir”. Con esas palabras, Gabriela Álvaro, paciente renal, expuso al periodista de Prensamerica Internacional© en días pasados, la preocupación de quienes dependen de la diálisis en Ecuador y temen una interrupción de sus tratamientos por la deuda del Estado con las clínicas privadas.
El reclamo también llegó a las calles del centro histórico de Quito. Pacientes renales participaron en un plantón para exigir la continuidad de la atención y el suministro de medicamentos, ante las advertencias de prestadores privados sobre una posible suspensión de los servicios por falta de pagos.
Kevin Valdez, representante del Frente de Pacientes Renales del Ecuador, dijo a Prensamerica Internacional© que la organización exige el cumplimiento de las obligaciones estatales. También solicitó una reunión con el presidente Daniel Noboa para explicar la situación de quienes necesitan este tratamiento.
Álvaro respaldó ese pedido durante una entrevista en un programa radial. Según su testimonio, los pacientes han insistido durante más de tres años en conseguir una audiencia con el mandatario y han planteado sus demandas a distintos ministros de Salud, sin obtener la respuesta que esperan.
Prensamerica Internacional informó que consultó a la Presidencia y al Ministerio de Salud sobre esas declaraciones y que, al momento de publicar su reporte, esperaba una respuesta. La preocupación de Álvaro no se limita a la posibilidad de perder una sesión de diálisis. También denunció una reducción de los servicios complementarios que recibían los pacientes y que, según explicó, ayudaban especialmente a quienes tienen menos recursos.
Entre ellos mencionó la alimentación posterior al tratamiento. Para algunos pacientes, aseguró, esa comida era con frecuencia la única del día. Añadió que también dejaron de contar con transporte, lo que les obliga a buscar alternativas para llegar a los centros médicos.
La paciente señaló que algunas personas realizan rifas para cubrir los gastos asociados a su atención. Según sus cálculos, los insumos básicos pueden representar un desembolso promedio de 60 dólares por sesión, sin incluir otras necesidades. La cifra corresponde a su testimonio y no a una tarifa general verificada. El medio internacional indicó que también pidió al Ministerio de Salud una respuesta sobre la pérdida de estos servicios.
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