QUITO / En un acto que grafica con crudeza el colapso estructural de la soberanía energética del país, la estatal Petroecuador ha confirmado que evalúa la entrega de crudo nacional a refinerías extranjeras —con especial interés en la vecina República del Perú— bajo la modalidad de intercambio (swap), con el objetivo de recibir a cambio diésel y gasolinas refinadas. La medida, expuesta por la alta gerencia de la petrolera pública, desnuda la incapacidad histórica del Estado ecuatoriano para procesar su propia riqueza hidrocarburífera, reduciendo a la nación a un mero proveedor de materia prima que termina recomprando sus propios recursos procesados a precio de oro.
LA PARADOJA PETROLERA: RICOS EN CRUDO, DEPENDIENTES EN COMBUSTIBLES
Mientras Ecuador extrae un promedio diario superior a los 460.000 barriles de petróleo, la infraestructura del sistema nacional de refinación —encabezada por la histórica pero obsoleta Refinería de Esmeraldas, junto a los complejos de La Libertad y Shushufindi— se encuentra totalmente desbordada e incapaz de satisfacer el consumo interno.
El Déficit Estructural: El país arrastra un déficit crónico de refinación cercano a los 120.000 barriles diarios de derivados, lo que obliga al fisco a destinar miles de millones de dólares anuales a la importación de combustibles a precios de mercado internacional.
El “Swap” con Perú: Bajo la justificación de “optimizar la comercialización”, la gerencia encabezada por Sebastián Maag analiza entregar el crudo pesado ecuatoriano a refinerías peruanas —como el moderno complejo de Talara— para que procesen la materia prima que Ecuador es incapaz de refinar en su propio suelo.
UN RETROCESO GEOPOLÍTICO Y ECONÓMICO ANTE LA REGIÓN
Frente a la opinión pública internacional y los analistas del sector energético, la decisión de acudir a la infraestructura de países vecinos coloca al Ecuador en una posición de evidente subordinación logística. La incapacidad para mantener en estado óptimo los complejos nacionales y la paralización sistemática de proyectos de repotenciación energética no solo desangran las finanzas públicas a través de la importación de derivados, sino que transfieren el margen de rentabilidad industrial y el desarrollo tecnológico a refinerías extranjeras.
La entrega del petróleo nacional para ser refinado fuera de nuestras fronteras no es una simple “estrategia de mercado”: es la firma oficial del fracaso en la gestión de los recursos estratégicos del Estado. Mientras las potencias y países vecinos fortalecen su soberanía industrial, el Ecuador se resigna a exportar su riqueza en bruto para mendigar los combustibles que sus propias refinerías deberían garantizar.
Prensamérica Internacional© ha limitado los comentarios en este sitio. Puedes comentar directamente aquí:
Ir a Contacto
