La Tauromaquia

Dr. Roberto Godínez Soto
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Por: Roberto Godínez Soto 

“…En la boca del necio hay una

vara para su espalda, pero los

labios de los sabios los protegerán.

Donde no hay bueyes, el pesebre

está limpio, pero mucho rendimiento

se obtiene por la fuerza del buey.

El testigo veraz no mentira, pero

el testigo falso habla mentiras…”[1]

El análisis de las Eras, nos permite conocer y profundizar sobre algunas enseñanzas.

Actualmente estamos en la Era de Acuario, antes de ella fue Piscis y Aries; y la que nos interesa en este escrito es la de Tauro[2].

Cuando Moisés bajo del Monte Sinaí con el Decálogo, descubrió que su pueblo había vuelto a adorar al becerro de oro, es decir, había regresado a la religión de la era de Tauro. Con el cambio de Era, tenemos que el Toro pasó a ser, de representante de la deidad, a una percepción de las pasiones, los vicios y lo negativo.

Analizando una corrida de toros podemos hacer la siguiente interpretación:

La arena, el ruedo, es la vida.

El público son nuestros semejantes, el mundo, en el que hay de todo: Gente que comprende, que exige, que se emociona, que razona, y gente que no razona, no comprende, no exige, no se emociona, etc. Y todos ellos presencian la corrida y hablan y gritan, opinan, actúan e intervienen, a su manera, en el desarrollo del espectáculo.

El espectáculo empieza con el arenero: que nivelando la arena del ruedo (la materia), está puliendo las asperezas de su carácter, eliminando los defectos, los más evidentes, los que, de mantenerse, harían imposible la lidia y, por tanto, el triunfo.

Cuando se ha dominado el arte de eliminar los defectos, se pasa al siguiente nivel de aprendizaje.

Aparece el Toro, y asimismo el picador a caballo (Aprendiz), quien debe de adquirir la destreza suficiente para dominar las pasiones. Pero, el aprendiz aún débil, lo hace desde lejos, hostigándolas mediante una larga pica y arriba de un caballo (símbolo del Yo Superior) para ir debilitándolas poco a poco. Se aprende entonces a resistir con brazo firme las embestidas de la fiera y debe aprovecharlas para debilitarla haciéndole perder fuerza. Y se nota que el cuerpo-alma del ser humano se está desarrollando, puesto que ya viste un traje de luces; aún modesto, solo de plata, pero que ya brilla por sí mismo.

Dominado esas pasiones, se puede uno ya enfrentar a la bestia con los pies en la tierra. Aún no de modo definitivo ni solo en el ruedo, pero puede hostigar a sus pasiones, mirándolas de tú a tú, a su mismo nivel y sin intermediarios. Por eso el banderillero (Compañero) ya no espera la acometida de las pasiones. Ahora se atreve ya a salirle al paso y atacarlas y debilitarlas más aún. Y su traje es más rico y más luminoso que antes.

Cuando se ha logrado dominar el arte anterior, se puede uno ya enfrentar al toro sin más armas que el capote. Antiguamente el capote era color púrpura, es decir, la mezcla del azul y el rojo. En la actualidad la muleta conserva el color purpura y el capote, ha adoptado en una de sus caras el color amarillo.

En un estadio posterior, muleta en mano, aprenderá a dominarlas, a burlarlas, a amaestrarlas, es decir, a “parar, templar y mandar”.

Y cuando ya domina ese grado (Maestro), armado con el estoque de la voluntad, en el momento oportuno, matará los vicios. Por eso el traje del “matador” de sus pasiones, es de oro, o sea, que se ha desarrollado completamente y como el de todos los Maestros, es luminoso y brillante.

Concluida la faena, si esta fue lo suficientemente buena, obtendrá la Liberación, representada por la salida a hombros por la Puerta Grande, lo cual significa que se ha elevado sobre el nivel medio de la Humanidad.

“Tauro está ligado con la necesidad de poseer los bienes materiales. Es el signo de la constancia, la seguridad, la paciencia y la fuerza de resistencia. Los resultados de los desafíos que se deben superar cuando se necesita crecer. Las sólidas ambiciones y la búsqueda de la compañía de aquellos, que puedan ayudar a satisfacer los deseos. Hércules pasa del impulso del pensamiento (Aries), a potenciar el deseo y la sensibilidad (Tauro). El toro simboliza el deseo animal que tiene que ser asido y dominado. Hércules al montar al toro, controla y dirige sus instintos sexuales a través del control de su mente. El reto consiste, en utilizar el sentido común por encima de los deseos, a través de la percepción inteligente”[3]

COROLARIO

El Torero es el Maestro, los banderilleros de a pie, son los Compañeros, Los picadores a caballo son los Aprendices

Por ello estos últimos van sobre el caballo, es decir, con todo el lastre encima de su no domado cuerpo.

Los compañeros al poner las banderillas o bastos ya empiezan a sentirse superiores a la fiera, al Ego animal.

Mientras el Maestro con la capa de su jerarquía o sea empuñando con su diestra la espada flamígera de la voluntad, resulta no el perseguidor, sino el matador del “Yo”, de la bestia.

Es Cuanto. 


[1] Proverbios 14:4

[2] Aun Weor, Samael. Las Tres Montañas. “La Vaca Sagrada”. Ed. Nous Editores. México. Pp 75-78.

[3] https://prensamerica.com/losalbaniles/el-primer-vigilante

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