De la traición de Mapasingue al atraco de Manta y Taura
¡El Ecuador se respeta! Hay líneas en la historia que jamás se deben cruzar, y la soberanía del suelo patrio es la más sagrada de todas. En 1860, el cobarde dictador Guillermo Franco pretendió regalarnos en pedazos al extranjero firmando el infame Tratado de Mapasingue para salvar su propio pellejo. Tuvo que levantarse un pueblo entero de jóvenes y veteranos henchidos de orgullo —al mando militar de Juan José Flores y la conducción implacable de Gabriel García Moreno— para aplastar a sangre y fuego a los traidores en la Batalla de Guayaquil, romper ese papelucho de vergüenza y gritarle al mundo que esta tierra tiene dueños dignos.
Hoy, la historia nos pone la misma mierda en diferente empaque. Con el pretexto de la “seguridad”, nos quieren acostumbrar a ver botas y uniformes del ejército estadounidense pavoneándose en Manta y en la Base Aérea de Taura. ¿Hasta cuándo se pretende pisotear la dignidad del pueblo ecuatoriano?
Hagamos el ejercicio de dignidadE: ¿Qué pasaría en otro Pais?
Para entender el tamaño del servilismo y de la traición, abramos los ojos y pongamos las cosas claras. ¡Hagamos la prueba al revés!:¿Aceptaría Perú que el ejército ecuatoriano patrulle sus calles?: Si por el capricho o la “invitación” de un presidente peruano, nuestras tropas entraran a instalarse en sus bases y a controlar sus costas, el pueblo peruano y sus soldados se levantarían en armas de inmediato por puro honor nacional.
¿Aceptaría Estados Unidos que el ejército ecuatoriano pise su suelo?: Si mañana las Fuerzas Armadas del Ecuador pusieran una base en Florida o patrullaran las ciudades de Estados Unidos, los gringos nos sacarían a patadas en cinco minutos amparados en sus leyes y en su patriotismo. Ningún país del mundo que se respete acepta que un ejército extranjero entre a mandar en su propia casa. ¿Por qué mierda el Ecuador tiene que agachar la cabeza y aguantar que una potencia extranjera venga a decirnos qué hacer en nuestro propio territorio?
¡Pisotean la Constitución y la voz del pueblo! Lo que está pasando en Manta y Taura no solo es una humillación; es un delito de traición a la patria que viola tres verdades absolutas:
El Artículo 5 de la Constitución es claro y tajante: Prohíbe de forma absoluta e innegociable el establecimiento de bases militares extranjeras o la cesión de nuestras instalaciones militares a tropas foráneas. ¡Punto!
El pueblo dijo NO en las urnas: La voz del soberano se respetó en el voto popular cuando el Ecuador entero le dijo NO a la presencia militar extranjera en nuestro suelo. Ignorar ese mandato del pueblo para complacer a potencias extranjeras es bajarse los pantalones ante el imperio.
Traición a la patria (COIP): Ceder el control de nuestros mares, de nuestros cielos y de nuestras bases a mandos extranjeros es una violación directa al mandato constitucional y una afrenta al uniforme de las Fuerzas Armadas.
¡Levante el patriotismo de 1860!. Quienes hoy abren las puertas de la Patria a tropas extranjeras deben saber que la historia no perdona ni olvida. Van a terminar arrojados al mismo basurero de la historia donde yace Guillermo Franco, marcados para siempre con el sello de la infamia y la deshonra.
Las Fuerzas Armadas y el pueblo ecuatoriano no heredaron una colonia; heredamos una República libre, bañada con la sangre de héroes que prefirieron la muerte antes que ver flamear una bandera extranjera sobre nuestros cuarteles. ¡Exigimos la salida inmediata de las tropas extranjeras de Taura, Manta y de todo el territorio nacional! El suelo patrio se defiende con el alma, con la ley en la mano y con el patriotismo encendido en el corazón.
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