Mientras los hospitales siguen en abandono, sin medicamentos y la atención se vuelve cada vez más precaria, el Gobierno responde con promesas y anuncios que no resuelven la crisis. La credibilidad de Noboa se sigue deteriorando. El discurso de Julio Neira no puede ocultar la crisis de salud que los ecuatorianos viven todos los días. La ciudadanía rechaza. Rechazamos la improvisación. La salud no necesita más promesas: necesita medicinas, atención digna y soluciones reales para el pueblo.
