Por Freddy Avilés Zambrano / Prismas Históricos.
Otro de los personajes icónicos de la urbe porteña es don Eloy Ortega Soto, nacido en Guayaquil en 1900. Ortega es un referente de nuestra ciudad, un apasionado de la astronomía desde joven, siendo su padre uno de los que fomentó el interés en estudiarla, pues siendo dueño de una pequeña librería ubicada en las calles Aguirre y Malecón le proveía de textos científicos y novelas de Julio Verne.
En Quito instaló un estudio fotográfico, donde conoció a la que sería su esposa y estudió, durante siete años, en el Observatorio Astronómico García Moreno. Así, después de observar y fotografiar unas manchas que como islas atravesaban al sol, estableció una relación entre estas y los fenómenos que se producían en la Tierra. Nace su Teoría de las Manchas Solares. Según Ortega, esas manchas afectan climática, magnética, biológica y sicológicamente a nuestro planeta. El hombre, a través de la actividad magnética de las manchas solares, sufre perturbaciones patológicas, ataques de gota, reuma, dolores de cabeza, ataques de histeria y locura.
En 1947 publicó su Teoría del Sol frío, años después dos libros más. Durante 25 años, publicó y distribuyó personalmente el Almanaque Ortega (versión criolla del Almanaque Bristol) que era indispensable en el sector rural porque contenía las predicciones del estado del tiempo, los días propicios para la siembra y la pesca, las fases de la luna en todo el año, los eclipses de sol y luna, el santoral, etcétera.

Para los agricultores era El hombre que fabrica lluvias porque en tiempos de sequía, lo buscaban en su domicilio de Eloy Alfaro y Manabí para que salvara sus cosechas. Ortega provocaba precipitaciones bombardeando a las nubes con nitrato de plata, yoduro de potasio, cromo y otras sustancias secretas. Colaboró con los diarios El Comercio, El Telégrafo y EL Universo, donde orientó sobre temas de astronomía.
Don Eloy vestía de sombrero jipijapa, terno blanco y bastón y era reconocido de manera inmediata por los transeúntes del centro de Guayaquil. En el parque Centenario en la actualidad hay un monumento en su memoria. Fallecería en su ciudad natal en 1987.
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