Antes de que su nombre quedara unido para siempre a uno de los pasillos más recordados del Ecuador, Héctor Jaramillo Venegas tenía otro camino en mente. Nació en Quito el 23 de noviembre de 1931 y estudió en el Colegio Mercantil, donde se preparó en contabilidad. Pero mientras aprendía de números, algo más comenzaba a crecer: su pasión por la música. El 10 de agosto de 1947, cuando todavía era adolescente, comenzó su trayectoria artística integrando el Trío Quito.
Después vendrían Los Lemary, Los Latinos del Ande, Los Cuatro Brillantes y el Trío Los Brillantes. Jaramillo no siempre ocupaba el lugar principal. Él mismo contó que muchas veces era la tercera o cuarta voz y que recibía canciones para enseñárselas a otros intérpretes. Incluso llegó a pensar en dejar el canto y dedicarse definitivamente a su profesión de contador. Su historia parecía ir en una dirección muy diferente a la que finalmente tomó.
Y entonces apareció una canción que cambiaría todo
En 1972, su compadre Fausto Galarza le entregó un pasillo llamado “El pañuelo blanco”. Jaramillo pensó inicialmente en ofrecerlo a otra cantante, pero ella lo rechazó. Al regresar a casa, su esposa le sugirió algo que parecía sencillo: que lo grabara él mismo. Jaramillo aceptó y esa misma noche entró al estudio. La grabación contó con Naldo Campos en el requinto, Gato Santos en la guitarra eléctrica, Jaramillo en la segunda guitarra y Ramón Alarcón en el bajo.
Lo que ocurrió después convirtió aquella decisión inesperada en un fenómeno. Jaramillo contó que llevó copias del disco a las rocolas de Guayaquil y que, aproximadamente 15 días después, “El pañuelo blanco” ya era uno de los temas más solicitados de la ciudad. Los locutores comenzaron a llamarlo “El Señor del Pañuelo Blanco”. El hombre que nunca había imaginado convertirse en solista acababa de encontrar la canción que marcaría el resto de su carrera.
Pero la historia no terminó ahí. En 1975 recibió una Gaviota de Plata tras su participación en el Festival de Viña del Mar y, en 1987, llegó hasta el Madison Square Garden de Nueva York. Con el paso de los años realizó decenas de giras por Estados Unidos y Europa y grabó más de 400 canciones, llevando pasillos y música ecuatoriana a comunidades de compatriotas que vivían fuera del país.
Y hubo otro capítulo que pocos conocen. En una entrevista, Jaramillo contó que durante el feriado bancario de Ecuador, en el año 2000, perdió todo su dinero y tuvo que comenzar nuevamente desde cero. Aun así, continuó trabajando y cantando. Décadas después de haber estudiado para vivir entre números, seguía sobre los escenarios con la misma canción que había cambiado su destino.
Quizá esa sea la parte más curiosa de su historia: Héctor Jaramillo no comenzó buscando convertirse en una leyenda. Primero fue estudiante, contador, integrante de grupos y una voz que muchas veces permanecía en segundo plano. Hasta que una canción que otra persona rechazó terminó convirtiéndolo en “El Señor del Pañuelo Blanco”. Y queda una pregunta para quienes conocen su música: ¿fue talento, perseverancia o simplemente una de esas casualidades que terminan cambiando una vida entera?
Prensamérica Internacional© ha limitado los comentarios en este sitio. Puedes comentar directamente aquí:
Ir a Contacto
