“El ser humano debe ajustarse a la Regla, al Compás y la Escuadra”
Una de las características de los liberales es el trabajar para perfeccionarse, por eso cuando hablamos de perfeccionarnos, queremos decir despertar, desarrollo y libertad; para lograrlo utilizamos tres grandes herramientas: La conciencia moral, representada por el libro de la ley o por la REGLA de vida.
“El simbolismo de la Biblia, durante los trabajos de los talleres viene siendo la representación innata de la voluntad del hombre, con relación a la fuerza oculta o metafísica, destinada a ejercer una acción decisiva sobre todo lo creado por la naturaleza, y por lo mismo, cualquiera otra significación que se le atribuya a esa suprema voluntad humana, debe estar considerada dentro de los preceptos que nos marcan los libros espirituales religiosos respectivos, referentes a las distintas creencias que predominen en todos los pueblos del mundo en que se deje sentir la acción benéfica de los liberales”.[1]
Su COMPAS-ión. La luz y virtud del corazón que representamos con el compás. A los liberales se nos inculca que este debe estar apoyado en la ley y ajustado al buen juicio. Asimismo, se nos aclara que el acto solemne que nos une a la Institución (el juramento), se cumple poniendo una de las puntas del compás sobre el corazón, haciendo de este el centro alrededor del que hemos de trazar la circunferencia de nuestras vidas. Porque el compás, si bien se rectifica en función de la ley y el juicio, se aplica tomando por centro el órgano central; y la sinceridad, lealtad, rectitud, su buen y recto juicio, que es la luz y función de la mente y virtud de la razón (la escuadra).
“Para los liberales, la escuadra representa a la base de los más sanos principios, y los más puros razonamientos que demanda la equidad, para hacer plena justicia, al dictar los acuerdos, al emitir perfeccionamiento, para toda clase de acciones de reconocida moralidad, a la vez que define la línea de conducta que deben observar, al aplicar su criterio, e impartir toda clase de estudios y enseñanzas simbólicas, filosóficas o científicas, tomando en cuenta que la educación, debe adaptarse a su capacidad intelectual o espiritual; y es por eso también que las dos ramas de la referida escuadra, representan invariablemente al orden y a la forma, en que la ética social, admite a las costumbres y acepta a las acciones humanas, pero siempre en relación con el sistema de vida adoptado por cada una de las razas que habitan la superficie de la tierra; eso también quiere decir que la escuadra, dentro de sus enseñanzas filosóficas, contiene un cúmulo de conocimientos en materia de educación espiritual, que dan a conocer los más elevados principios cuya convicción deben poseer todos los liberales, para poder distinguirse, como hombres conscientes, discretos y prudentes, puesto que siempre que emitan sus opiniones, prodiguen sus consejos o propaguen sus conocimientos, deben hacerlo de una manera sana y desinteresada, ya que en eso consiste, que los liberales siempre son francos y sinceros en todas sus acciones, cualidades que nuestra institución propaga y practica llevándolas a todas partes del mundo, como antorchas cuya luz iluminan la conciencia de todas las almas nobles, de esa manera, siempre cultivará la bondad en los corazones humanos, para que en todo tiempo, estén dispuestos a tender la mano con lealtad, y conducir a los necesitados, por el camino del bienestar, del progreso y de la felicidad”.[2]
Por lo tanto, la perfección consiste en la rectificación del compás; y en su sucesiva liberación paulatina sin que en ningún momento compás y escuadra (compasión y juicio) dejen de estar apoyados en la ley, que es el fundamento de todo.
Por lo cual a un liberal se le encuentra entre la escuadra, el compás y una regla.
O, dicho de otra manera: bajo el juicio, la compasión y la regla de vida.
Es Cuanto.
[1] Terrones Benítez, Adolfo. Alfonso León García. Los 33 temas del aprendiz de Masón. Pág. 288.
[2] Ibidem. Pág. 81.
