Un micrófono abierto captó a la vicepresidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador, Esthela Acero, preguntando “¿A quién le damos el Guayas?” durante una sesión oficial del organismo. La frase generó cuestionamientos sobre la independencia del CNE y el manejo del proceso electoral de cara a las próximas elecciones.
Ya hay reacciones, “El micrófono abierto no habría creado el problema”. Según María Fernanda Kronfle, sólo dejó al descubierto una forma de manejar las delegaciones que, desde dentro del CNE, ya se hablaba con absoluta naturalidad. Kronfle, quien fue consejera suplente del organismo electoral, aseguró que durante su participación escuchó referencias sobre provincias que eran consideradas como espacios de determinados consejeros.
Incluso, según relató, cuando se analizaba incorporar a una persona a una delegación, aparecía la advertencia de tener cuidado porque ese espacio “correspondía” a determinado consejero o consejera. No quiso atribuir provincias concretas porque dijo que hoy no recuerda con precisión quién tenía cada una.
Pero sí dejó algo claro, esa manera de hablar sobre las delegaciones existía. Y ahí está la parte que vuelve a poner al CNE bajo la lupa. Porque formalmente, las decisiones se toman en el Pleno: alguien presenta una moción y los consejeros votan. Pero Kronfle cuestiona qué ocurre antes de que se enciendan los micrófonos.
¿Quién propone los nombres? ¿Quién negocia las posiciones? ¿Y cuánto de lo que finalmente se vota ya estaba acordado?
La exconsejera suplente afirmó además que llegó a conocer posiciones de algunos consejeros antes de determinadas sesiones y mencionó llamadas de José Fernando Merino previas a reuniones del Pleno.
Por eso, su conclusión resulta incómoda, si las decisiones ya llegan conversadas a la sesión, la votación pública podría ser solamente el último paso de una decisión tomada antes. El escándalo del micrófono abierto, entonces, podría ser apenas la punta del problema.
“Me resulta difícil aceptar que todas las decisiones comiencen únicamente cuando se abre formalmente una sesión“, afirmó. Formalmente, las decisiones llegan al pleno, alguien presenta una moción y los consejeros votan. Pero lo que ocurre antes, las conversaciones, los acuerdos oscuros, eso es lo que la ciudadanía no ve.
