De la entrega de soberanía al desmantelamiento del Estado – Opinión

Lic. Carlos García Neira
4 minutos de lectura
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EL VERDADERO COSTO DE IGNORAR AL PUEBLO

​Cuando un gobierno decide desobedecer el mandato popular depositado en las urnas y vulnerar los principios rectores de la Constitución, la historia enseña que jamás se trata de una simple coincidencia política. Entregar la soberanía nacional —sea territorial, marítima, judicial o económica— a potencias foráneas e intereses oscuros bajo la falsa promesa de “seguridad” o “cooperación” no es un acto gratuito. Tras la cesión de la autodeterminación siempre se cocinan turbulencias estructurales que terminan pasando una factura devastadora a la ciudadanía: corrupción desmedida, saqueo de los bienes estratégicos y la pérdida sistemática de las libertades individuales.

​La experiencia de diversos países en la región demuestra un patrón ineludible. Cuando los centros de decisión se desplazan fuera de las fronteras nacionales y las tropas o corporaciones foráneas operan con inmunidad en suelo patrio, el Estado de derecho se disuelve. Se crean marcos jurídicos de excepción, se destruye la transparencia en las contrataciones públicas y la justicia local queda atada de manos para fiscalizar. El resultado final no es la paz, sino la subordinación de un país entero donde las riquezas naturales y los recursos públicos terminan saqueados mientras la población es sometida al control y al chantaje.

​LAS TRES ETAPAS DEL DESMANTELAMIENTO SOBERANO

Inmunidad e Impunidad (Corrupción): Se firman acuerdos opacos que otorgan patentes de corso a fuerzas y contratistas externos. Al no rendir cuentas ante jueces o fiscales nacionales, se dinamita el principio de justicia y se abren las puertas a la opacidad en el gasto público.

Entreguismo de Recursos (Saqueo): La subordinación política y militar suele pavimentar el camino para la concesión entreguista de sectores estratégicos —como puertos, minería, petróleo y telecomunicaciones— despojando al Estado de sus fuentes de riqueza para beneficiar a élites transnacionales.

Militarización y Control Social (Pérdida de Libertades): Para sostener un modelo que vulnera la voluntad popular, la fuerza pública deja de perseguir al verdadero crimen organizado y se enfoca en la criminalización de la protesta, el acoso a la prensa libre y la intimidación ciudadana.

​LA CONSTITUCIÓN COMO RETINADOR DE LA DIGNIDAD NACIONAL

El ordenamiento jurídico del Ecuador es enfático al blindar la independencia de la República / Soberanía Inalienable (Art. 1 de la Constitución): La soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es el fundamento de la autoridad, y se ejerce a través de los órganos del poder público. Ningún gobernante tiene la atribución de regalarla.

Prohibición de Bases y Enclaves (Art. 5): Declarar al Ecuador como territorio de paz exige la prohibición absoluta de instalaciones u operaciones militares foráneas que pongan en riesgo la integridad nacional.

Garantía de Derechos y Libertades (Art. 66): El Estado tiene la obligación inalienable de proteger la vida, la honra, la libre circulación y el trabajo de sus ciudadanos, sin someterlos a la arbitrariedad de potencias extranjeras.

​LLAMADO A LA CIUDADANÍA: EXIGIR CUENTAS Y DEFENDER LA PATRIA

​Un pueblo que calla ante la invasión paulatina de sus instituciones termina perdiendo su futuro. La ciudadanía no puede permanecer como una espectadora pasiva mientras se pisotea el mandato popular y se pone en subasta la dignidad nacional.

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