Medios públicos municipales, precarización laboral y libertad de prensa en el interior del interior de Argentina.
REDACCIÓN.- La discusión sobre la libertad de prensa en Argentina suele concentrarse en los grandes medios, en la ciudad de Buenos Aires, en las capitales de provincias y en los espacios de alcance nacional. Pero existe otra realidad, mucho más pequeña y menos visible: la de los medios públicos municipales de las localidades del interior de los territorios provinciales, donde la autoridad que administra la emisora es, al mismo tiempo, la autoridad de la que depende laboralmente quien trabaja allí.
En esos lugares, la independencia periodística no es solamente una cuestión editorial. También puede convertirse en un problema laboral. La precarización, la falta de estructuras profesionales y la dependencia económica pueden colocar a los trabajadores municipales de una radio en una situación de vulnerabilidad frente al poder político. Y en comunidades pequeñas, donde todos se conocen, las consecuencias de una decisión laboral pueden sentirse mucho más allá del ámbito de trabajo.
No es necesario generalizar. Tampoco afirmar que todos los municipios funcionan de la misma manera. Alcanza con observar algunos casos concretos. El de Los Surgentes, Córdoba, es uno de ellos.

Los hechos
La periodista y comunicadora de Prensamérica©, Isabela Figueroa, fue convocada en 2023 por el intendente de Los Surgentes, Gabriel Pellizzón, para integrar su gobierno. La designación inicial fue como secretaria de Cultura. Figueroa aceptó la convocatoria, asumió el cargo y prestó juramento.
Una semana después, según relata la periodista, el propio intendente decidió designarla directora de la radio municipal, instándola a dejar la función para la que había sido convocada originalmente. En ese momento, Figueroa no interpretó esa modificación como un acto discriminatorio. Asumió la nueva responsabilidad y comenzó a trabajar al frente de la emisora.
Desde la dirección de la radio, la periodista puso su experiencia profesional al servicio de la emisora, impulsando cambios en la programación informativa y procurando desarrollar una propuesta dinámica y vinculada con la comunidad. La implementación de esos cambios generó resistencia en algunos trabajadores, aunque no en todos, según su relato. Más adelante se produjo un nuevo cambio dentro de la estructura del gobierno municipal. Mauro Almirón asumió como secretario de Gobierno y Figueroa fue desplazada de la dirección de la radio.
Nuestra periodista no renunció. Luego de quitarle los cargos de secretaria de Cultura y directora de la emisora pública municipal, el intendente Pellizzón le propuso continuar en la radio con un programa propio. Figueroa aceptó la propuesta porque necesitaba conservar su fuente laboral y quería continuar desarrollando su actividad periodística y radiofónica.
Posteriormente, cuando Luis Futesti asumió como coordinador de la emisora, se creó un grupo de trabajadores de la radio en la plataforma WhatsApp. Según Figueroa, ella no fue incorporada a ese grupo y tampoco fue convocada a determinadas actividades sociales del equipo.
La periodista considera que esos hechos fueron configurando un proceso de marginación dentro de su ámbito laboral. Durante la nueva etapa de la emisora también se produjo un cambio de nombre. La radio, que durante la gestión de Figueroa había sido denominada “Somos Todos”, pasó a llamarse “Con ADN Surgentino”, marcando una ruptura con la etapa anterior.

El episodio que marcó el quiebre
El episodio que, según Figueroa, terminó marcando un punto de inflexión se produjo durante septiembre. La periodista entrevistó a Paula Córdoba, exintendenta de Los Surgentes y actual directora del Centro Cívico de Marcos Juárez. La entrevista tenía una razón periodística concreta. Días antes, Córdoba había participado públicamente de la entrega de créditos correspondientes a un programa del Gobierno de Córdoba destinado a vecinos y emprendedores.
Figueroa consideró que se trataba de una actividad de interés público y decidió entrevistarla. Una vez emitida la entrevista, el intendente Gabriel Pellizzón interpeló a la periodista por haber realizado esa conversación. Ese hecho constituye el punto central del relato de Figueroa.
A partir de esa situación, se le planteó que tomara una licencia. El programa fue levantado en forma inmediata y, según la periodista, la licencia propuesta contemplaba seis meses con percepción íntegra de sus haberes. La secuencia que Figueroa sostiene poder acreditar a partir de elementos que conserva es concreta: realizó una entrevista periodística, fue interpelada por el intendente a raíz de esa entrevista y posteriormente su programa fue levantado.
Según su relato, para entonces ya se había decidido retirar definitivamente el programa de la emisora. Figueroa decidió no aceptar la licencia. La periodista sostiene que continuar percibiendo un salario durante seis meses sin prestar tareas, como consecuencia de una decisión destinada a apartarla de su función, habría significado para ella convalidar una situación laboral que consideraba irregular.
Por esa razón, rechazó la propuesta. También decidió no permanecer ausente mientras se resolvía el destino de su programa sin su participación y evitó quedar involucrada en una situación laboral que, desde su perspectiva, podía condicionar su continuidad profesional.
El problema excede a una radio
Lo ocurrido en Los Surgentes no permite afirmar que todos los medios municipales del país funcionen de la misma manera. Pero sí permite formular una pregunta que merece una discusión mucho más amplia: ¿Qué grado de independencia puede tener un periodista cuando su espacio de trabajo depende directamente del poder político que administra el medio?
Un medio público municipal debería estar al servicio de la comunidad, no de una gestión determinada. Puede informar sobre un gobierno, entrevistarlo, cuestionarlo o reconocer sus aciertos. Lo que no debería estar condicionado es la posibilidad de preguntar. Porque la precarización laboral puede generar un silencio que no necesita una orden de censura.
El trabajador sabe que depende de ese ingreso. Sabe quién toma las decisiones. Sabe qué puede ocurrir si incomoda. Y muchas veces, simplemente, decide callar. Por eso muchas situaciones que ocurren en el territorio nacional, fuera de las capitales, no llegan a los grandes medios ni a las organizaciones que monitorean la libertad de expresión.
No necesariamente porque no existan, sino porque quienes las atraviesan tienen razones concretas para no denunciar. En una ciudad grande, perder un programa puede significar buscar otro medio. En un pueblo pequeño, puede significar mucho más.
Un caso, una discusión pendiente
El caso de Los Surgentes permite observar una situación concreta. Una periodista convocada por un gobierno municipal, designada inicialmente en Cultura y luego al frente de una radio pública; posteriormente desplazada de la dirección, reincorporada con un programa propio y, después de realizar una entrevista a una exintendenta, interpelada por el jefe comunal y finalmente privada de ese espacio. Hay una cuestión que, para Figueroa, resulta central: una periodista no puede ejercer su profesión libremente si debe calcular las consecuencias laborales de cada entrevista antes de realizarla.
La periodista no aceptó una licencia con goce de sueldo, aunque reconoce que económicamente podía resultar conveniente. Eligió preservar su libertad profesional. No porque un programa sea más importante que un ingreso, ni porque desconozca las facultades que una autoridad puede tener dentro de una estructura municipal.
Lo hizo porque, según explica, hay una línea profesional que no está dispuesta a cruzar. Un cargo puede cambiar. Una dirección puede terminar. Un programa puede levantarse. Una radio puede cambiar de nombre. Pero una trabajadora de la prensa y la comunicación no debería tener que entregar su voz para conservar un trabajo. Y, en el caso de Isabela Figueroa, esa voz no está en negociación.
El derecho a preguntar también es un derecho democrático
Desde la Redacción Central de Prensamérica Internacional© consideramos que este caso merece seguimiento periodístico.
No corresponde a esta Redacción anticipar conclusiones ni convertir un conflicto laboral en una sentencia. Sí corresponde preguntar, investigar, documentar y hacer seguimiento cuando existen hechos que pueden involucrar el ejercicio de la libertad de prensa, particularmente cuando se trata de una periodista que desarrolla su actividad en un medio de carácter público municipal.
Por esa razón, Prensamérica Internacional© dará seguimiento al caso de nuestra periodista Isabela Figueroa, monitoreará su evolución y continuará recabando información, documentación y testimonios que permitan conocer con precisión qué ocurrió en la emisora municipal de Los Surgentes. Y no será el único caso que observaremos. La Redacción Central mantendrá especial atención sobre aquellas situaciones en las que el ejercicio del periodismo pueda quedar condicionado por relaciones laborales, decisiones administrativas o presiones provenientes de autoridades públicas.
En ese marco, Prensamérica Internacional© trasladará a las autoridades correspondientes las siguientes preguntas:
1. ¿Por qué, inmediatamente después de que Isabela Figueroa entrevistara a la exintendenta Paula Córdoba, usted la interpeló por esa entrevista y posteriormente se levantó su programa? ¿Qué relación existe, según usted, entre ambos hechos?
2. ¿Quién tomó la decisión de levantar definitivamente el programa de Isabela Figueroa, cuándo se tomó y cuál fue el motivo concreto? ¿Existe una resolución, instrucción escrita o acto administrativo que respalde esa decisión?
3. ¿Se le pidió a Figueroa que dejara de trabajar durante seis meses con goce íntegro de sueldo? Si la respuesta es sí, ¿cuál fue la fundamentación administrativa y laboral de esa medida y quién la dispuso?
4. ¿Considera usted que una periodista que trabaja en una radio municipal tiene plena libertad para entrevistar, sin autorización previa, a dirigentes, exfuncionarios o referentes políticos que considere de interés público? Si la respuesta es no, ¿qué restricciones concretas existen?
5. ¿Puede garantizar públicamente que la decisión de retirar el programa de Isabela Figueroa no tuvo ninguna relación con el contenido, los entrevistados o las preguntas realizadas en su programa y, en particular, con la entrevista a Paula Córdoba?
Prensamérica Internacional© deja constancia de que ya se ha establecido contacto con personal de la Municipalidad de Los Surgentes, a efectos de hacer llegar estas inquietudes y recabar la posición oficial de la institución.
Esperamos que el intendente Gabriel Pellizzón, los funcionarios municipales involucrados o cualquier otra persona que pudiera sentirse aludida por esta publicación hagan uso de su legítimo derecho a respuesta y aporten su versión de los hechos.
Esta Redacción publicará y dará a conocer las respuestas que sean recibidas, en los términos en que sean formuladas, porque entendemos que el periodismo responsable no consiste solamente en preguntar.
También consiste en escuchar las respuestas, contrastarlas con los hechos y continuar preguntando cuando sea necesario.
La libertad de prensa no se defiende solamente cuando se silencia una voz. También se defiende cuando esa voz puede preguntar sin temor a perder su lugar frente al micrófono.
Redacción Central
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