El gobierno nacional no deja que el cuerpo de Mónika Silva parta para Polonia para una nueva investigación… ¿Por qué será que no quieren que el cuerpo se lo lleven?, a la final es su país de origen es la respuesta que nos hacemos algunos periodistas. Pudo Prensamerica Internacional© conversar con Billy Navarrete, de Derechos Humanos que ha estado desde comienzo en los ajetreos para trasladar el cuerpo a Guayaquil,luego a Quito para trasladarlo a Polonia para realizarle una nueva autopsia.
Billy Navarrete manifiesta que la fiscalía de Manglar alto señala que falta un documento por lo que no pueden entregarle el cuerpo de Mónika Silva y no hay fecha fija, él considera que es una leguleyadas,ellos han estado miércoles y jueves y no se ha solucionado el inconveniente. Indicó el activista, que desde las primeras horas de la mañana había una buseta al pie de la morgue pagada por el gobierno de Polonia,pero cuando vieron estos tropiezos retiraron el vehículo.
El representante de los Derechos Humanos expresó que seguirán en la lucha con los abogados y todas las organizaciones que los respaldan ya que ellos no son recién formados,tienen gran experiencia y seguiremos en la lucha hasta que el cuerpo sea llevado a Polonia. “Parece que teme el gobierno nacional que la hagan una nueva autopsia en Polonia y se daría todo el mundo cuenta que el Ministro Reimberg quiso montar un suicidio que no fue verdad“, dijo Billy Navarrete,defensor de Derechos Humanos.
Así las cosas, podemos confirmar a nuestrros lectores, que a última hora no se entregó el cadáver de Mónika Martyna Koniuszek, activista anticorrupción y ambientalista de origen polaco encontrada muerta el 8 de junio en su vivienda de Montañita. Estaba prevista la repatriación a Polonia. En la mañana, Fiscalía de Manglaralto confirmó el trámite a representantes de CEPAM y del CDH, que tienen poder de la madre.
Por la tarde se informó que no se entregaría: exigían que el documento llevara un nombre específico y también se mencionó un documento pendiente del Ministerio de Salud. Se denunció una postura contradictoria del fiscal. Activistas como Navarrrete, amigos y comuneros de Montañita y el norte de Santa Elena esperaron más de ocho horas frente al centro forense. Llegó incluso un ataúd térmico desde Quito. Protestaron por la negativa y pidieron que se esclarezca la muerte.
La necropsia descartó el suicidio inicial y concluyó muerte violenta, presumiblemente por estrangulamiento mecánico y un golpe contundente en la cabeza. El cuerpo lleva más de tres meses en el centro forense.
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