Una campaña de desinformación con supuestas capturas manipuladas de Fiscalía, datos reales fuera de contexto y acusaciones sin pruebas, intentó vincular a la periodista Gisella Bayona y a su esposo, José Roberto Alvear Campodónico, con presuntas irregularidades en salud, “mafias eléctricas” y el exvicepresidente Jorge Glas. La verificadora Lupa Media revisó la evidencia y encontró que varias afirmaciones no coinciden con los registros oficiales.
la narrativa contra la periodista y su esposo tomó fuerza después de declaraciones del presidente Daniel Noboa el 28 de agosto, y se apoyó en capturas manipuladas de Fiscalía, datos reales presentados fuera de contexto y afirmaciones que no pudieron ser demostradas.
durante una entrevista en Radio Centro, el mandatario habló sobre la corrupción en el sistema de salud y mencionó a una periodista que, según afirmó, sería proveedora del sector y cuyo esposo tendría vínculos desde hace 15 años con supuestas “mafias eléctricas” y sería presunto testaferro del exvicepresidente Jorge Glas.
Noboa no mencionó nombres.
Pero poco después, varias cuentas en redes sociales identificaron a la periodista como Gisella Bayona y a su esposo como José Roberto Alvear Campodónico. Y ahí comenzó a crecer una narrativa que terminó multiplicándose en redes.
¿QUÉ ENCONTRÓ LUPA MEDIA?
La verificadora revisó las capturas de Fiscalía, expedientes, registros públicos y las principales afirmaciones utilizadas para señalar a Alvear y Bayona. Y encontró algo clave: algunas de las pruebas difundidas no coincidían con los registros oficiales.
Una de las imágenes más compartidas mostraba a José Roberto Alvear y a Médicopanies C.A. como sospechosos de falsificación informática.
El expediente sí existe. El número, la fecha y el delito corresponden a un registro real de Fiscalía. Pero, según la consulta realizada por Lupa Media en el sistema oficial, Alvear aparece como denunciante, no como sospechoso. Es decir, la captura difundida habría cambiado precisamente uno de los elementos centrales del expediente.
OTRA CAPTURA TAMPOCO COINCIDÍA
También circuló una segunda imagen relacionada con una investigación por apropiación fraudulenta por medios electrónicos.
Nuevamente, el expediente existe. Pero los nombres que aparecen en la captura difundida no coinciden con los sujetos que constan en el registro oficial consultado por Lupa Media. En ese expediente aparecen otras personas y registros, mientras que Alvear no figura como sospechoso en la información visible revisada.
PERO HAY UN DATO QUE SÍ EXISTE
Lupa Media también encontró un expediente diferente, registrado en marzo de 2026, relacionado con la retención ilegal de aportaciones a la seguridad social. En ese caso, José Roberto Alvear y Médicopanies C.A. sí aparecen como sospechosos.
Pero hay una diferencia fundamental: figurar como sospechoso dentro de una noticia del delito no significa haber sido declarado culpable. Una noticia del delito es el registro de una denuncia o información que llega a Fiscalía y puede dar paso a una investigación. No equivale por sí sola a una sentencia ni demuestra responsabilidad penal. La revisión también encontró expedientes en los que Alvear aparece como denunciante, no como sospechoso.
¿Y LAS SUPUESTAS “MAFIAS ELÉCTRICAS”?
Esta es una de las acusaciones más fuertes. Después de las declaraciones de Noboa, comenzó a circular la versión de que Alvear llevaba 15 años vinculado a “mafias eléctricas”. Pero, según Lupa Media, no encontró documentos que demostraran esa afirmación.
La verificadora señala que la presencia pública de Alvear relacionada con temas energéticos está documentada principalmente desde 2023, cuando presentó una denuncia por presunto peculado relacionada con la adquisición de equipos para generación termoeléctrica.
Posteriormente apareció públicamente como denunciante, investigador o comentarista sobre la crisis energética.
Eso, según la revisión, no demuestra que haya pertenecido durante 15 años a una estructura denominada “mafia eléctrica”.
¿Y JORGE GLAS?
También se difundió que Alvear sería un supuesto testaferro de Jorge Glas. Aquí aparece otro elemento real, pero utilizado para construir una conclusión que Lupa Media dice que no está demostrada. Existen correos entre José Roberto Alvear y Ricardo Rivera, tío fallecido de Jorge Glas.
Esos mensajes fueron incorporados años atrás en investigaciones relacionadas con Odebrecht y mostraban comunicaciones sobre inversionistas y gestiones relacionadas, entre otros temas, con el proyecto minero Fruta del Norte. Pero una comunicación entre Alvear y Rivera no demuestra por sí misma que Alvear haya sido testaferro de Glas. Lupa Media señala que no encontró una sentencia, formulación de cargos, informe de Fiscalía u otro documento oficial que identifique a Alvear como testaferro del exvicepresidente.
¿GISELLA BAYONA ES PROVEEDORA DEL ESTADO?
Otra parte de la narrativa apunta directamente a la periodista. Después de las declaraciones de Noboa, varias cuentas relacionaron a Bayona con Médicopanies C.A., empresa vinculada a Alvear. La compañía sí tiene actividades relacionadas con salud y medicina prepagada. Además, en 2019 recibió un contrato público del SPPAT por aproximadamente USD 1,53 millones para auditar la calidad de la facturación de servicios de salud.
Pero hay un dato importante:
Lupa Media señala que Gisella Bayona no aparece como accionista, beneficiaria final ni representante legal de MEDICOMPANIES.
El accionista y beneficiario final identificado es José Roberto Alvear. Además, el contrato encontrado corresponde a 2019, antes del actual Gobierno de Daniel Noboa. La verificadora tampoco encontró, en las búsquedas realizadas entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, nuevas adjudicaciones de Médicopanies C.A. durante la actual administración.
¿CÓMO TERMINÓ TODO ESTO APUNTANDO A BAYONA?
Aunque buena parte de los documentos difundidos estaba relacionada con Alvear o con MEDICOMPANIES, varias publicaciones terminaron señalando directamente a la periodista. Algunas cuentas la acusaron de “encubrir” a su esposo, cuestionaron su ética y utilizaron expresiones como “doble moral”.
Pero, según la revisión de Lupa Media, los documentos analizados no muestran que Bayona haya participado en los hechos investigados contra Alvear, que tenga responsabilidad sobre las actividades de MEDICOMPANIES o que haya encubierto alguna conducta de su esposo. Bayona y Alvear contrajeron matrimonio el 15 de agosto de 2026.
¿FUE UNA CAMPAÑA COORDINADA?
Lupa Media también analizó cómo se propagó la narrativa. Entre el 28 y el 31 de agosto, el monitoreo realizado con la herramienta Alert de Go Social Suite registró aproximadamente: 907 usuarios. Más de 1.300 publicaciones. 76.100 interacciones. Una audiencia potencial superior a 2 millones de usuarios.
El 94,49 % de la actividad se concentró en X, seguida por Facebook, TikTok, YouTube e Instagram. La verificadora también detectó cuentas que publicaron mensajes prácticamente idénticos con pocas horas de diferencia y la reutilización de las mismas capturas, videos y piezas gráficas. Uno de los principales motores de esa circulación fue La Data, según el análisis citado por Lupa Media.
Para la verificadora, la coincidencia temporal, la repetición de mensajes y la reutilización de contenidos constituyen indicios de una difusión coordinada de una misma narrativa.
ENTONCES, ¿QUÉ ES REAL Y QUÉ NO?
Hay elementos reales detrás de la historia. Sí existe Médicopanies C.A. Sí tuvo contratación pública en 2019. Sí existen expedientes de Fiscalía relacionados con Alvear. Sí aparece como sospechoso en al menos un expediente revisado por Lupa Media. Sí existen comunicaciones entre Alvear y Ricardo Rivera.
Pero eso no significa automáticamente que sean ciertas todas las conclusiones que comenzaron a circular después. Según Lupa Media, parte de la narrativa utilizó capturas manipuladas, expedientes mezclados, información verdadera presentada fuera de contexto y acusaciones que no pudieron ser demostradas con los documentos revisados.
Y ahí está el punto central de esta historia: una acusación puede parecer convincente cuando se mezclan documentos reales con conclusiones que esos mismos documentos no prueban. Por eso, antes de compartir una captura, una denuncia o un supuesto “prontuario” en redes, hay una pregunta que sigue siendo indispensable:
¿EL DOCUMENTO REALMENTE DICE LO QUE LA PUBLICACIÓN ASEGURA?
La revisión citada en esta nota corresponde a Lupa Media, organización ecuatoriana dedicada a la verificación de información y al análisis de desinformación.
