¿Es el Consejo Nacional Electoral corrupto? ¡Qué bonita forma de demostrar fortaleza política! Mientras el gobierno de Daniel Noboa vende el discurso del “Nuevo Ecuador”, en Manabí la pelea electoral termina nuevamente entre objeciones, impugnaciones y escritorios. Jaime Estrada queda, por ahora, fuera de la carrera por la Prefectura, aunque todavía puede acudir al Tribunal Contencioso Electoral (TCE).
Y la ironía es enorme. Si el oficialismo está tan convencido del respaldo que tiene en Manabí, ¿por qué no dejar que Estrada llegue a las urnas y derrotarlo con votos? ADN ha sido parte de la batalla jurídica contra su candidatura y ahora el candidato que podría convertirse en un fuerte adversario electoral recibe un portazo antes de que los manabitas puedan decidir.
El episodio se suma a una campaña electoral manabita cargada de polémicas. Primero ocurrió la disputa por la candidatura de Luisa González y ahora Estrada enfrenta su propio laberinto electoral. Para sus críticos, la escena empieza a parecer una tragicomedia: “democracia”, pero con el rival incómodo mirando las elecciones desde afuera.
Estrada incluso denunció anteriormente que sus cuentas bancarias fueron bloqueadas para presionarlo a abandonar su candidatura. Esa acusación corresponde al propio Estrada y no demuestra por sí sola que el Gobierno haya ordenado el bloqueo. Pero políticamente el escenario resulta explosivo: obstáculos financieros por un lado y una candidatura frenada por el otro.
Así que la solución es sencilla: si ADN cree que representa a Manabí, que se mida con todos. Que Estrada participe, que los demás candidatos participen y que sean los manabitas quienes saquen a alguien con votos, no una resolución antes de llegar a las urnas.
Porque si para demostrar que eres fuerte primero necesitas que tu rival quede fuera, quizás el problema no sea la fuerza del rival, sino el miedo a enfrentarlo.
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