Durante más de dos décadas, el Morgan —también conocido como Sir Henry Morgan— fue uno de los rostros más reconocibles del Malecón 2000 y del río Guayas. Construido en Guayaquil e inaugurado el 2 de octubre de 2003, nació como un proyecto turístico privado que buscaba devolver vida a las aguas del puerto principal. Tenía la silueta de un bergantín goleta de unos 120 toneladas, con grandes mástiles, cubierta de madera y una estética deliberadamente pirata que evocaba al histórico Henry Morgan, aunque el corsario jamás pisó Guayaquil.
Funcionaba a motor y a vela, y durante años ofreció recorridos de alrededor de cincuenta minutos por el río, desde donde los pasajeros contemplaban el perfil urbano, Las Peñas, los cerros y el movimiento del puerto. El paseo costaba unos cinco dólares y se convirtió en una imagen habitual para locales y visitantes.
Su trayectoria no fue continua. Tuvo períodos de inactividad por problemas operativos y administrativos. El año pasado pasó por una remodelación que incluyó trabajos en el casco, la estructura de madera y los mástiles, y volvió a navegar hacia marzo de 2025. Sin embargo, desde marzo de 2026 permanecía fuera de servicio por fallas mecánicas. Estaba amarrado en el muelle Sucre, en el ala sur del Malecón 2000, sin retomar sus itinerarios comerciales. A eso se sumaba que, desde agosto de 2026, la plataforma del muelle estaba bajo inspección técnica y con obras pendientes: la Fundación Malecón 2000 había suspendido las actividades de embarque y desembarque a la espera de reparaciones.

La noche del lunes 26 de octubre de 2026, una tormenta eléctrica fuerte y lluvias torrenciales azotaron Guayaquil. Alrededor de las 23:00, mientras el Morgan seguía amarrado y con un único ocupante a bordo —el guardia de seguridad—, la embarcación comenzó a ceder. El Centro Zonal ECU911 Samborondón recibió la alerta a las 23:21. La Armada del Ecuador intervino de inmediato: rescató al guardia y cortó el suministro eléctrico que alimentaba los cajetines del buque para evitar riesgos mayores en el agua. No hubo heridos ni víctimas. Videos de transeúntes y medios mostraron cómo el barco se sumergía progresivamente hasta quedar completamente bajo el agua. Al amanecer del martes 27, solo sobresalían sus mástiles sobre la superficie del río Guayas, rodeados de vegetación y escombros arrastrados por la corriente.
Las autoridades mantienen abierta la investigación. Entre las hipótesis preliminares figuran una posible colisión con un objeto no identificado arrastrado por la corriente, la fuerza del agua acumulada por el temporal y la marea alta, el ingreso de agua por orificios o ventanas que el guardia no habría detectado a tiempo, o una falla estructural o en válvulas del casco agravada por las condiciones del río. Peritos navales y la Capitanía examinan el casco hundido. Los propietarios acudieron al lugar, pero hasta ahora no han emitido declaraciones oficiales.Con el hundimiento del Morgan desaparece un símbolo de más de 23 años de la vida turística ribereña de Guayaquil. El barco que durante tanto tiempo ofreció a los visitantes la sensación de navegar en un velero pirata terminó, irónicamente, bajo las mismas aguas que lo hicieron famoso.
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