John Manning, máximo directivo de Progen, declaró durante siete horas en Estados Unidos, y dejó sobre la mesa acusaciones que exigen respuestas. Según su declaración, las autoridades ecuatorianas conocían que Progen no estaba en capacidad de financiar el proyecto de las centrales eléctricas.
Pero hay más: Manning también señaló a Karla Saud por una presunta falsificación de firmas, y por la entrega de documentos que, según él, habrían sido utilizados para acreditar una supuesta experiencia de Progen.
Entonces, la pregunta es inevitable: Si esto era conocido por las autoridades, ¿quién decidió seguir adelante? ¿Quién revisó los documentos? ¿Quién autorizó los contratos? ¿Y qué sabía el Gobierno de Daniel Noboa?
Porque si el Gobierno lo sabía, debe explicar por qué permitió que el proyecto avanzara. Y si no lo sabía, la pregunta es todavía más grave: ¿Cómo pudo el Estado comprometer recursos públicos sin detectar algo tan básico?
Ecuador merece respuestas, no silencios ni excusas. ¿Daniel Noboa no lo sabía?
