El nuevo toque de queda todavía es un anuncio. Hasta el cierre de este reportaje aún no se publicaba el decreto que dispondrá la medida del 17 al 30 de septiembre, entre las 00:00 y las 05:00, en Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro. El sector nocturno, sin embargo, ya hace cuentas.
En Guayaquil hay 284 bares y discotecas agremiados. Sus representantes aseguran que el mayor movimiento empieza después de las 23:00. Los toques de queda de marzo y mayo sumaron 30 días de restricciones nocturnas y, durante esos períodos, el gremio sostiene que sus ingresos cayeron drásticamente en un 50 %
“Por cada toque de queda hubo unos USD 600 000 de pérdidas entre todos nuestros gremios, y esto es medio, porque algunos abrieron, algunos pudieron trabajar a media llave”, señala Patricio Pareja, presidente de Centros de Diversión Nocturna.
El impacto también alcanza a quienes viven de la actividad nocturna, como meseros, guardias, cocineros, DJ y personal de logística. “Los otros dos toques de queda, que fueron más fuertes, sí tuvimos que despedir, sí despedimos un 15 % del personal”, cuenta un trabajador del sector que prefirió no ser identificado. En esta actividad, los trabajadores ganan por día o por horas, sin un sueldo mensual fijo. Si laboran menos horas, reciben menos dinero.
El gremio no se opone al anuncio, pero plantea que la restricción no sea general. “No estamos en contra de la medida. Estamos proponiendo ahora que haya un toque de queda focalizado en los sectores que son más difíciles, vulnerables”, indica Pareja.
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