
Por: Roberto Godínez Soto
“Que en tu corazón reine la paz,
que tus manos bendigan como
tu corazón, para que los maestros
te puedan transmitir las puras
emanaciones de la fuente de luz.
No te detengas en parte alguna
procurando lo que dentro de ti mismo
se encuentra de una fuerza que
pasa a todo. Es el templo viviente
de la divinidad. Que no sea
jamás profanado, ni siquiera en
pensamiento”[1]
A través de la historia, el ser humano siempre ha necesitado creer en un ser supremo, así por ejemplo tenemos a nuestros antepasados, que eran politeístas, y tenían una variedad de dioses: Tezcatlipoca era una de las deidades principales y representante del principio de dualidad. Considerado como padre de los Toltecas, Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, que está relacionado con la enseñanza de las artes y por tanto, actúa como introductor de la civilización. Huitzilopochtli, Dios de la Guerra, representaba los dardos y lanzas del guerrero, la sabiduría y el poder, símbolos que lo identifican con la serpiente. Tláloc, Dios de la Lluvia, Xólotl, como Dios del Lucero de la tarde, representaba las formas ascendentes y descendentes del fuego. Tlazoltéotl, Diosa de la Inmundicia, la Lujuria y el Deseo, absolvía a los fieles de sus faltas o pecados; representaba la basura, el abono y, por tanto, la fecundidad de la tierra. Mictlantecuhtli era el Dios de las Tinieblas y la Muerte.
Después apareció la religión católica una religión monoteísta, la cual se ha ido poco a poco denigrando, no en su dogma, sino en su estructura administrativa.
Afortunadamente nosotros los Liberales somos tolerantes y la prueba de ello es, por ejemplo: que, en Israel, se trabaja poniendo en el altar la Biblia de los católicos y el libro del Corán, sin tener ningún conflicto dentro de los templos.
Claro que como Liberales podemos ir a misa de la religión que cada uno profese y también arrodillarnos dentro de la ceremonia litúrgica, porque esto lo estamos haciendo ante el GADU.
Mucha gente piensa que somos ateos o adoradores de Satanás, pero esto sucede por la ignorancia de la gente. Lo más importante para nosotros, como liberales, es respetar las religiones, en su dogma, además de que también debemos creer en un Dios, porque si no es así estaríamos negando, nuestra propia existencia.
También piensa así la gente porque atacamos a la Iglesia, pero lo que no han reflexionado, es que el ataque es a la estructura administrativa de dicha Iglesia y no al dogma.
Considero que los más importante de todo es que solamente existe un Dios, llámese como se llame, Jehová, Yahvé o Alá, etc.
¿Pero cómo encontrar la divinidad? ¿Dónde encontrarla? Quizás esta parábola oriental nos ayude a encontrar respuestas.
“Cuando se creó el mundo, todos los dioses se reunieron para determinar en dónde ocultarían la Divinidad del hombre recién creado. Uno de ellos sugirió la idea de que se fuesen todos al extremo más distante de la tierra y la enterraran allí; pero pensaron que el hombre, por naturaleza inquieto viajero, podría encontrar el tesoro perdido en uno de sus viajes. Otros propusieron que se arrojara a las profundidades del mar; pero los demás dioses objetaron que el hombre, insaciable curioso, podría llegar a sumergirse tanto que la encontrase. Por fin, tras de un momento de silencio, se levantó el más antiguo y más sabio de los dioses, y dijo: “ocultadla dentro del mismo hombre, porque allí solo la irá a buscar cuando renuncie a encontrarla fuera de sí”. Y así se acordó y se hizo. Y desde entonces el hombre vaga por el mundo buscando por todas partes su Divinidad, antes de pensar en buscarla dentro de sí mismo”[2]
Por lo tanto, debemos hacer una introspección y buscar dentro de nosotros mismos la Divinidad que cada uno de nosotros lleva dentro.
Es Cuanto.
[1] Heinrich Arnold Krumm Heller, Maestro Huiracocha. Curso Magia del Silencio. Pág. 23.
[2]https://www.cibercorresponsales.org/perfiles/noelia/blogs/cuando-los-dioses-se-reunieron
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