REP. DOMINICANA.- A las 5 de la mañana del viernes 18 de septiembre el Ministerio Público despertó a medio país con un operativo que no era cualquier redada: 37 allanamientos simultáneos en Santo Domingo, Santiago, Cotuí y La Vega. El resultado: 28 personas detenidas, la gran mayoría médicos. Ortopedas, ginecólogos, cirujanos, internistas. Gente que hasta el día anterior firmaba recetas y cobraba consultas.
La imputación pica: facturas por cirugías que nunca se hicieron, servicios cobrados al Seguro Nacional de Salud que no existieron y un desfalco que las autoridades sitúan por encima de los 15 mil millones de pesos. Dicen que estos galenos eran la parte operativa del entramado que ya había empezado a caer con la Operación Cobra. Ahora le tocó a quienes facturaban.
Entre los que ya tienen nombre suelto está Juan Gabriel Rodríguez Ravelo, exsubdirector del Hospital Darío Contreras, especialista en columna y traumatología. Lo levantaron de madrugada. También aparecen un ginecólogo de apellido Puriel y Steven Rabassa. Siete ortopedas van de la mano con el mismo abogado, Jorge Contreras, quien dice que a sus clientes los acusan de emitir facturas sin prestar el servicio. Algunos ya habían sido interrogados dos veces y sabían que el cuello les estaba sonando.
Hasta el sábado 19 seguían 28 personas en las celdas de la Fiscalía de Ciudad Nueva. Les ocuparon efectivo, vehículos y hasta armas. El Colegio Médico confirmó que eran más de 20 colegas, pero se cuidó de no meterse de lleno en si el caso es Senasa 2.0 o no. Los abogados salen a decir que todavía no tienen las imputaciones claras y que el debido proceso se está rascando. Mientras tanto, los detenidos duermen en el Palacio de Justicia.
Por si el fin de semana no tenía suficiente sabor, el sábado también cayó un cirujano plástico de apellido Desena Montero. Este no es del caso Senasa: un tribunal le revocó la suspensión condicional y ahora tiene que cumplir un año de prisión por homicidio involuntario de una paciente. Lo llevaron a Najayo. Otro médico, otra historia, misma semana caliente.
Así está el panorama: el seguro de salud del Estado como piñata, bata blanca esposada y un país que se pregunta cuántos más faltan por caer. La investigación sigue. Los nombres siguen saliendo a cuenta gotas. Y el sabor, de momento, está bien picante.
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