La paz se construye día a día

Mtra. Teresa Valdés Betancourt
7 minutos de lectura

El próximo  21 de septiembre, es Dia Internacional de la Paz, aprobado por ONU desde 2001, que establece la jornada mundial de no violencia y en  Colima, Mexico, se celebró una mesa redonda con el tema  “La paz mundial y la fraternidad. Estadística, Problemática, Perspectivas, y Soluciones”.

Su coordinador, Licenciado Efrain Diaz Gutiérrez, precisó la finalidad del encuentro para escuchar opiniones de diferentes ponentes internacionales, con puntos de vista, enfoques y alternativas para favorecer la paz, la fraternidad y el entendimiento.

En estos días cuando escuchamos las palabras “paz mundial”, se suele viajar de inmediato a los grandes escenarios internacionales de la política y de los gobiernos pero es algo más y sería bueno, preguntarnos a qué tipo de paz aspiramos, porque la violencia es omnipresente y perturba a las personas de todas las circunstancias.

A propósito de esta jornada, vale presentar una mirada distinta para incluir la equidad como fuente para alcanzar la paz en el mundo.

El respeto a la diferencia entre personas y naciones, resulta el cimiento de cualquier aspiración, porque la paz mundial no empieza en las fronteras de los países; la paz mundial debe comenzar en la familia y en la intimidad de nuestras casas.

A menudo, la sociedad confunde la paz con la simple ausencia de ruido o con la sumisión. Nos han enseñado que una casa “estar en paz” cuando nadie protesta, ni incomoda. Pero eso no es paz, eso es miedo.

Está demostrado que el lugar más peligroso para millones de mujeres, niñas y niños es su propio hogar, como se lamentó con tristeza en la pasada epidemia por el Covid.

¿Cómo hacer teorías de fraternidad y paz universal, mientras la mitad de la población mundial el 52%, somos mujeres y niñas, padecemos una micro-guerra cotidiana basada en el miedo, el control, la agresión y el silencio cómplice? 

Conocen algunas de estas frases supuestamente de amor romántico: Te cuido y no quiero que salgas sola. Tu familia soy yo porque te amo. ¿Quién te escribe? Eres madre, yo trabajo no tienes que estudiar más nada. Quiero ver tu celular. ¡No me gusta que te pongas es vestido!

La violencia contra las mujeres no es un problema aislado, ni una agenda secundaria. Con tristeza, vemos como la sociedad trata de   normalizar o silenciar esa violencia con la lógica de la dominación y del abuso por el más fuerte. Son exactamente, los mismos ingredientes que alimentan las guerras a gran escala. No hay casualidad.

Sin paz en la casa, no puede haber paz en el mundo, es necesario relacionar la prevención de la violencias intrafamiliar  con la paz mundial, lo que obliga a cambiar la narrativa tradicional.

Según los datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares INEGI, se revela que el 70.1% de las mujeres mayores de 15 años en México hemos experimentado alguna forma de violencia y de discriminación a lo largo de la vida.

Tenemos leyes. “El delito de violencia intrafamiliar o familiar es cualquier acto o conducta de dominio, control o agresión física, psicológica, patrimonial, económica o sexual que se comete contra una persona con la que se tiene o se tuvo un vínculo de matrimonio, parentesco, concubinato o relación de pareja”

Existen un “detalle” a tener en cuenta también: En México, el 93.2% de los delitos cometidos en el país no se denuncian o no abren una carpeta de investigación por temor a represalias.  https://contralacorrupcion.mx/

La lección aprendida de “vivir en paz”, te dice callar. Exige que te resignes a tu propia realidad, abusos y agresiones por parte de la pareja o esposo aunque estas acciones domésticas sean prólogo silencioso, de muerte de muchas mujeres.

Al corte del 31 de julio de 2026, se registraron 1.305 Feminicidios durante el actual sexenio. Sin embargo, el lenguaje oficial tiene el poder de invisibilizar o de soterrar esa realidad.

En México, son mensuales los reportes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y ofrecen datos de las bajas del delito de alto impacto. Recientemente, el informe presidencial reconoció la disminución de los homicidios, y omitió la disminución de los Feminicidios y las desapariciones tanto de hombres como de mujeres.

Esas muertes de mujeres debieran ser investigadas y registradas como Feminicidios, pero terminan archivadas en los expedientes de Fiscalías bajo la etiqueta de “Homicidio doloso” u  “Homicidio culposo”. Homo es  muerte de hombre, por tanto, también aparece la violencia discursiva con ese  mensaje distorsionado.

 Cuando el lenguaje oficial borra la palabra “Feminicidio” también está pidiendo un silencio institucionalizado y normaliza que una mujer sea asesinada por el hecho de ser mujer.

Estos y otros argumentos demuestran que resulta surrealista, irreal, ilusorio, artificial y ficticio hablar de construir una paz mundial o una verdadera fraternidad, sobre una base de datos inexactos y con un lenguaje que decide callar ante  las muertes de mujeres.

Basta del silencio que impide la prevención y la corresponsabilidad en la construcción de una cultura de paz junto con los hombres, quienes conviven en las familias y las naciones. Ellos, son esposos e hijos de las mujeres, padres o abuelos de las niñas y adolescentes de nuestras familias.

Construir la paz nos exige ser agentes activos para  desmantelar al viejo machismo cotidiano omnipresente en la violencia institucional y cultural que respiramos, escondida  en las palabras, las bromas, mientras se practica en las acciones, que invaden todos nuestros espacios de convivencia.

La paz, se construye en el día a día, con amor y respeto absoluto a las diferencias entre las personas y las naciones, para alcanzar  igualdad, libertad y autonomía, solo así podemos celebrar el próximo 21 de septiembre con el  Tratado de paz más importante de la historia.

@Letra Clara

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